Premios FIFA The Best. El show de Diego Maradona en Zúrich: por qué eligió el número 4 y su cambio de camiseta con Batistuta

Diego Maradona y Gianni Infantino
Diego Maradona y Gianni Infantino Fuente: AFP
El ex capitán del seleccionado argentino jugó un torneo rodeado de nieve, hizo bromas y hasta elogió la idea del presidente de la FIFA de ampliar el cupo de selecciones: "Con él haremos una FIFA transparente y limpia", dijo
Alejandro Casar González
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9 de enero de 2017  • 11:30

Zúrich.- Diego Armando Maradona montó su propio show. En unas canchas perfectas y sin un solo rastro de la nieve que cubre esta ciudad, el ex capitán del seleccionado argentino fue la estrella principal de un torneo de fútbol 8 que contó con la presencia de una multitud de cracks: el español Carles Puyol, los argentinos Gabriel Batistuta y Pablo Aimar , el francoargentino David Trezeguet, el italiano Demetrio Albertini, el croata Zvonimir Boban y el suizo Stefan Chapuisat, entre otros. Del torneo también participaron los principales directivos de la FIFA , como el presidente Gianni Infantino , el mandamás de la Conmebol, Alejandro Domínguez y el máximo dirigente de la Concacaf, el canadiense Víctor Montagliani.

Verborrágico como siempre, Diego arengó a sus compañeros, gritó cuando su equipo corría riesgos ("¡Cuidado con los pelotazos!") y hasta cambió una camiseta con Batistuta antes de empezar a jugar. Con su trote característico y su zurda intacta, repartió pases y sonrisas entre los espectadores. Como cuando le discutió al árbitro suizo Massimo Busacca la sanción de un penal en contra de los suyos. En la conferencia de prensa posterior al partido, Diego no le perdonó al árbitro haber cobrado otro penal en su contra cerca del final del partido. "Lamentablemente perdimos todos los partidos, pero ya tendremos revancha. Porque aparte el árbitro no fue un árbitro serio. Hay que tener cara para cobrar dos penales en contra del presidente de la FIFA. Uno en el último minuto, una cosa increíble.", dijo Diego entre risas.

Otra de sus "víctimas" fue Francesco Toldo, un arquero símbolo del Calcio italiano que ya lo había sufrido cuando se jugaba por los puntos. Ya canoso, Toldo atajó para el equipo de Diego. Y le contuvo un penal a Albertini gracias a las artes persuasivas del ex Diez. "Francesco, Demetrio siempre pateaba así", aconsejó a su arquero, Francesco Toldo, cuando Albertini se disponía a patear un penal. Toldo se estiró y atajó el remate. Festejó con el puño en alto y un abrazo con el Diez, que saltaba como un niño al ver su regalo de Reyes. "¡Psicología pura!", gritó Diego, que jugó con la camiseta 4 y el brazalete de capitán. ¿Por qué no la tradicional número 10? Lo explicó en una rueda de prensa: "Me dieron el 17.Y el 17 es mufa. Entonces agarré y lo cambié por cualquiera. Agarré el 4. Número o no número, no importa. Lo lindo es ser tratado de la manera que me tratan acá Gianni y su gente. Nosotros, los jugadores queremos una FIFA que sea limpia, que sea transparente. Y por sobre todas las cosas hacer que la gente vuelva a los estadios, porque con tanta corrupción la gente se cansó un poco de ver siempre lo mismo".

El discurso deja en claro su comunión con la idea del hombre que sucedió a Joseph Blatter. Maradona salió a apoyar la revolución mundialista que Infantino pretende imponer a partir de 2026 y que sería aprobada en la reunión del Consejo de la FIFA de este martes: la ampliación de 32 a 48 equipos clasificados. Serían 80 partidos en 32 días. "Es algo buenísimo, porque si vos sos de Mali, que sabe que jugará la clasificación pero que no va a ir al Mundial, ahora, sí tiene una ilusión más. Va a tener más cupos, otras posibilidades. La esperanza es lo último que se tiene que perder".

Maradona, que compartió equipo con Batistuta, anotó un gol de penal (zurdazo contra el palo) que incluso festejó. Igual, no pudo llevar a su equipo al triunfo final: apenas empató un partido y perdió los dos restantes, en un torneo donde compitieron cuatro conjuntos, todos contra todos. Los otros tres equipos fueron capitaneados por el camerunés Geremi (ex Betis y Chelsea, de España), el croata Zvonimir Boban (ex de Milan, de Italia) y el español Carles Puyol (ex de Barcelona).Maradona vivió su fiesta particular adentro de la cancha. Lo hizo acompañado por varios de sus colegas contemporáneos y con toda la cúpula de la FIFA y las asociaciones continentales. En su lucha por imponer las reformas que pretende para el fútbol mundial, Infantino jugó una carta poderosa. Y Maradona, que sigue siendo un imán para los medios de todo el mundo, le respondió con elogios y un apoyo irrestricto.

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