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Las tres estafas económicas más grandes de la historia argentina

Eugenio Curatola
Eugenio Curatola Fuente: Archivo
Un columnista financiero de la televisión, un productor de seguros que se convirtió supuestamente en operador bursátil y un conductor de radio marplatense que prometía altos retornos por inversiones
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12 de enero de 2017  • 11:52

El novelista polaco naturalizado británico Joseph Conrad, alguna vez escribió: "No hay credulidad tan ansiosa y ciega como la credulidad de la codicia, que es, en su medida universal, la miseria moral y la indigencia intelectual de la humanidad." En nuestro país, no son pocos los casos en que la codicia, de uno y otro lado del mostrador, jugó una mala pasada. A los inversores, en la mayoría de los casos, los dejó con los bolsillos vacíos, mientras que los gurúes financieros de turno terminaron prófugos y en algunos gozaron de una breve estadía tras las rejas.

Sin pretender hacer un recuento histórico, ya que el arte del engaño es tan antiguo como el origen del hombre, a continuación los casos más resonantes de estafas privadas en el país.

1) Máximo Gregorcic

En la década del ochenta, un columnista financiero de la televisión local mendocina, Máximo Gregorcic Villanueva, conocido simplemente como "Max", repetía como un mantra sus predicciones financieras ante los ojos del presentador, y de miles de televidentes.

Aprovechando su celebridad y, en la búsqueda de expandir sus fuentes de ingresos, creó una financiera en Mendoza. Con el tiempo añadió (sólo en su imaginario discursivo) sucursales en Nueva York, Capital Federal y Santiago de Chile. Centenares de inversores golpearon las puertas de su oficina en búsqueda de una tasa de interés cuatro veces superior a la que ofrecía en aquel entonces el sistema financiero formal.

Dice el refrán popular que cuando "la limosna es grande, hasta el santo desconfía". Sin ser santos, pero tampoco lerdos, los inversores comenzaron a reclamar su capital ante las versiones de insolvencia que comenzaban a circular. El primer soplido bastó para derribar el castillo de naipes. Se estiman más de 700 personas afectadas, aunque siempre es difícil estimar los daños en estas estafas puesto que mucho del dinero allí invertido proviene de la economía informal.

En un principio, el financista atribuyó su desgracia al impacto del Plan Austral, impulsado por el entonces presidente, Raúl Alfonsín. Esta estrategia resultó insuficiente para calmar los ánimos de los damnificados y Max agudizó su ingenio para poder escabullirse. Mientras una comisión legislativa lo interpelaba por sus estafas y relatos, Gregorcic pidió un cuarto intermedio y logró desaparecer. Corría el mes de marzo de 1987.

Max reside desde hace casi 30 años en Chile, y las dos sentencias que pesaban en su contra fueron revocadas por la Suprema Corte mendocina. Hoy tiene vía libre para volver al país. Una de las ùltimas imágenes que se conocen de él fue capturada por el periódico Los Andes, de la ciudad de Mendoza, quién lo descubrió caminando por las calles del barrio de Vitacura, en Santiago.

Si bien Gregorcic negó en reiteradas oportunidades las acusaciones de estafa, también se ocupó de aclarar que "cuando uno no tiene plata debe trabajar con la de otros."

2) Eugenio Curatola

Estuvo dos años preso y su estafa se calcula en los US$ 90 millones. Todo comenzó cuando a fines de la década del noventa, y mientras se ganaba la vida como productor de seguros, comenzó a operar en el Forex, abreviatura del término en inglés Foreign Exchange. Se trata de un mercado mundial y descentralizado en donde se negocian divisas.

El corralito implementado en 2001 le abrió un nicho de mercado enorme: su fondo le permitía a los inversionistas sacar dinero del país. Les ofrecía hacer el depósito en cuentas de un corredor extranjero habilitado para operar en el mismo mercado (Forex), con una inversión mínima de US$ 10.000 y una promesa de retorno del 45%. Llegó a abrir cuatro oficinas en la Ciudad de Buenos Aires y veinte en el interior del país, a través de las cuales captó a más de 10.000 clientes. En su apogeo, Curatola brindaba conferencias en hoteles y llegó a tener su propio micro de finanzas en donde aconsejaba inversores en diferentes radios y canales de cable.

En 2005 los inversores comenzaron a desconfiar, reclamaron su dinero y, vaya sorpresa, no había un peso. Tampoco lo pudieron encontrar a Curatola. La estafa se calcula en el orden de los US$ 90 millones, aunque es difícil de precisar, ya que mucho dinero no fue reclamado judicialmente por tener su origen en la economía informal.

En 2008 la policía lo detuvo en el country Abril y tras dos años y medio preso, fue liberado. En la actualidad dirige una consultora de negocios y de marketing digital, llamada Tíquico Global. "Tíquico", en los diccionarios bíblicos se interpreta como "afortunado (venturoso)" o "casual".Se trata de un cristiano que junto con Trófimo representó a las iglesias de Asia cuando se entregaron los donativos de éstas para la iglesia de Jerusalén. En su sitio web se pueden leer frases como "obtenga excelentes ingresos sin dejar de tener calidad de vida" o "venda servicios digitales y tenga ganancias en dólares sin salir de su casa".

3) Daniel Viglione

Vignole
Vignole Fuente: Archivo

Inspirado quizás en el modelo de "Max" Gregorcic, Daniel Vignlione fue un paso más allá y tuvo su propio programa de radio en una FM marplatense en donde analizaba los mercados y promocionaba su propia financiera, que ofrecía rentas del 40% anual en dólares cuando el mercado en moneda estadounidense ofrecía como máximo un 7% para inversiones a más de diez años. Un detalle: el monto mínimo para ingresar era de US$ 10.000 y exigía a sus inversores no retirar capital por al menos durante un año, sólo pudiendo obtener un pequeño porcentaje de los intereses. Lo que se dice un esquema de Ponzi en estado puro. Todos en el fondo son, "Salieris de Ponzi".(ver recuadro ¿Que tienen en común?)

La estafa acumula más de veinte denuncias que totalizan unos US$ 500.000, aunque se sospecha que la cifra es mucho mayor. Fuentes de la plaza financiera marplatense aseguran que la corrida se inició cuando muchos de los inversores decidieron solicitarle el dinero a Vignoli para ingresarlo al blanqueo de capitales, lanzado por el Gobierno. Tras unos días prófugo fue detenido en la ciudad de Mendoza -otro guiño a Max- el 5 de noviembre pasado.

Un dato curioso: tanto su programa de radio como su financiera o "comunidad de negocios", como le gustaba llamarla, llevaban por nombre "Economygeeks". Si bien no existe una traducción literal al castellano del término geek, las personas con ese calificativo suelen ser excéntricas y no pertenecen al mainstream o corriente principal, en este caso, de la economía. Nombre premonitorio si los hay.

Enrique Blaksley: ascenso y crisis del financista que manejaba la plata de los inversores VIP

El caso más reciente de denuncia contra un financista por presunta estafa es, según todo indica, el de mayor monto de la historia argentina e involucra a Enrique Juan Blaksley y un grupo de colaboradores. Esta vez el entramado es más complejo ya que se trata de una veintena de sociedades, con Hope Funds S.A. como buque insignia.

Blaksley tiene 51 años, y comenzó su negocio en el año 1989 cuando trabajaba en una compañía aseguradora y observó que por el mismo canal se podían comercializar otros servicios financieros. Se fué con su cartera de clientes y creó Hope Funds S.A. ofreciendo, como en los casos anteriores, tasas de rendimiento superiores a las que ofrecía el mercado. La empresa fue creciendo e invirtiendo en la economía real. En 2009, adquirió el 47% del shopping Buenos Aires Design, en US$ 20 millones. En 2012 se quedó con el Hard Rock Café de Buenos Aires a cambio de US$ 5 millones. También desembarcó en el mundo de los deportes: realizó una exhibición con el tenista Roger Federer, organizó la carrera de Usain Bolt contra el metrobus y ganó la triple corona con La Dolfina, el equipo que conduce Adolfo Cambiaso (h).

En 2014, Cargos Gonella, entonces a cargo de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, determinó que, de 521 inversores del grupo, sólo tres podían explicar el origen de los fondos. Otro golpe a la credibilidad del fondo fue el frustrado desarrollo inmobiliario Verazul, situado a orillas del río Luján. Una denuncia de ambientalistas forzó al intendente de Pilar a quitarle el permiso para construir; fin del proyecto, antes de poner siquiera un ladrillo.

Entre los damnificados se encuentran artistas, deportistas,celebridades, parientes del propio Blaksley y ejecutivos de empresas de primera línea. Aunque todavía no se puede precisar una cifra exacta, los abogados Gonzalo Romero Victorica y Ezequiel Altiner realizaron una presentación en nombre de 2000 inversores por US$ 2,5 millones, pero la cifra total de damnificados podría ascender a 10.000, según trascendió al conocerse la denuncia.

De acuerdo a los especialistas no es un típico esquema de estafa piramidal sino un descalce financiero: la firma invertía en proyectos de largo plazo con un fondeo de los inversores que generalmente no excedía el año de plazo. Es decir, no se trataría de un esquema de Ponzi puro y duro como los de los casos anteriores, puesto que las inversiones en la economía real aparentemente están hechas. Al menos, en parte.

De todas formas y, en sentido contrario, uno de los últimos mensajes emitidos por Blaksley a su grupo de colaboradores mediante un texto de Whatsapp fue el siguiente: "Esto se arregla con plata y hoy la plata viene de las ventas." Es decir, que ingrese dinero fresco para pagarle a los inversores inquietos. Cómo seguirá la película aún no se sabe. Por lo pronto, el sitio web de Hope Funds, que describía con orgullo la historia de la compañía, detallaba los proyectos del grupo y mostraba imágenes de Blaksley con deportistas hoy se encuentra "en mantenimiento".

¿Qué tienen en común?

  • Alto perfil
  • Fuerte presencia en los medios
  • Ofrecen retornos significativamente superiores a los que puede otorgar un banco o un fondo regulado
  • Utilizan términos alejados de la economía y más vinculados a lo psicológico o lo religioso
  • En sus fondos invierten celebridades, deportistas, modelos y políticos, que muchas veces optan por no denunciarlos para no exponerse o simplemente porque el origen de los fondos no estaba declarado ante el fisco
  • Terminan cayendo cuando comienzan a correr rumores de insolvencia o en momentos en que el gobierno ofrece una amnistía fiscal o blanqueo y los inversores solicitan su dinero para acogerse al régimen.
  • En cualquier caso, los fondos no están porque se utilizaron para pagar intereses o retiros en el pasado. El dinero nunca se invierte, al menos en su totalidad. Mientras sigan ingresando inversores nuevos, el sistema funciona: los fondos del nuevo inversor financian el retiro de otro o el interés que percibe el resto. Es lo que se denomina un esquema de estafa piramidal o esquema de Ponzi (en homenaje a Carlo Ponzi, un italiano que emigró a los Estados unidos en 1920 y realizó una estafa millonaria prometiendo retornos de hasta el 100% en tres meses)

Por Francisco Casas

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