Suscriptor digital

Taboo, un thriller de época que crea un universo inquietante y cruel

Taboo, una nueva serie protagonizada por Tom Hardy
Taboo, una nueva serie protagonizada por Tom Hardy Crédito: gentileza Fox
Está protagonizada por Tom Hardy y es una de las ficciones que más expectativa generó antes de su estreno
Sol Santoro
(0)
19 de enero de 2017  • 11:57

Creada por Tom Hardy , su padre Chip Hardy y Steven Knight, y con la producción ejecutiva de Ridley Scott (director de Alien, el octavo pasajero, Blade Runner, Thelma y Louise y Misión rescate, entre otras), Taboo se ganó un lugar entre las ficciones debutantes más esperadas del año.

Con dos capítulos ya emitidos en los Estados Unidos por FX y con su lugar local asegurado en Fox Premium, esta nueva propuesta llega para expandir la oferta de la familia de canales que, si bien tuvo un buen año a fuerza de gritos, zombies, sustos y series originales, afortunadamente tenía un espacio vacante para este muy buen thriller de época.

La tierra prometida

Bajo la lluvia y enterrando un pequeño tesoro en el barro, la historia de James Keziah Delaney (Hardy) comienza con una muerte -la de su padre- y con una suerte de resurrección -la propia, frente a quienes lo creían muerto. Después de una década en África y en confines lejanos, Delaney vuelve a Londres a reclamar su herencia. Es 1816 y el pedazo de tierra que su padre compró por pólvora y alguna que otra baratija es ahora un punto estratégico para el enfrentamiento entre Inglaterra y los Estados Unidos. Nootka, en la costa oeste de Vancouver, ofrece entre otras cosas la posibilidad de conectarse con China y su valor alcanza para desatar una batalla. La East India Company, que parece tener más poder que la realeza, está liderada por Sir Stuart Strange (Jonathan Pryce, el gorrión supremo de Game of Thrones) y hace años que viene intentando un trato con el marido de Zylpha (Oona Chaplin), la media-hermana de Delaney, con quien el protagonista tiene un pasado de pasiones prohibidas que ella espera poder tapar y olvidar. La llegada y el reclamo de Delaney los convertirá en rivales absolutos.

James llega al funeral de capa y sombrero alto, indescifrable, como si se hubieran abierto las puertas del infierno y hubiese sido arrojado al mundo de los vivos junto a unos cuantos secretos oscuros y difíciles de comprender. Los recuerdos bajo el agua (los créditos funcionan como una pista sobre su pasado), de esclavos y de muerte, lo acompañan no solo como una idea o como un trauma, son una fuerza con la que dialoga más allá de lo explicable, una fuente de secretos, de mensajes ocultos que solo él puede escuchar. No llegó a despedirse de su padre pero, de alguna manera, recibió todas las palabras que este le había gritado al mar.

El rey de las tinieblas

En su primer cuarto (en total son ocho capítulos de una hora cada uno), Taboo no ahorra a la hora de crear un universo misterioso y abrumador. Hardy -fundamental para el funcionamiento de la trama- compone un personaje al que le alcanzan los pequeños gestos y las frases concretas para resultar escalofriante, dejando en claro que no le interesa caerle bien a nadie y que no necesita escenas de super acción para avanzar como un tornado a puro tánatos.

Frente a las amenazas que pesan sobre sus hombros y ante la posibilidad de que perjudiquen su tarea, Delaney se asegura la ayuda de unos cuantos ojos vivos y mundanos, aún cuando pareciera contar con las voces de ultratumba a la hora de descubrir verdades. Helga, que maneja un prostíbulo en lo que eran las oficinas de la familia Delaney, y Atticus (Stephen Graham, el Al Capone de Boardwalk Empire), un personaje de calva tatuada que solo puede crecer con el devenir de la narración, son algunos de los ocasionales ayudantes que observan atentos desde las sombras de su día a día. James tiene que hacerle frente como nunca nadie antes a unos cuantos poderosos hedonistas anclados en una vida de lujos, y lo hará de la mano de varios tipos de fuerzas improbables e invisibles.

Jonathan Pryce, en Taboo
Jonathan Pryce, en Taboo Crédito: gentileza Fox

Si el primer capítulo sirve para dejar en claro unos cuantos puntos de partida y solo algunas seguridades (es una de esas series en las que muchos elementos se toman su tiempo para exponerse con claridad y es necesario atender a cada pista), el segundo abre un abanico en el que se se redobla la apuesta, sumando otro batallón de conflictos y oponentes cuando todavía queda mucho por saber del primero.

Su pasado en África, las cosas que hizo y vio, así como los lazos familiares y la razón por la cual él regresa a Londres a hacerse cargo de la que parece una misión imposible, se revelan de a poco, como los tatuajes en su cuerpo, y siempre rodeados de sombras. Saqueo, colonización, guerra, esclavitud, muerte e incesto: el nombre de la serie resuena en cada rincón de una ficción que se anima a arrancar la temporada de series 2017 creando un universo tan inquietante como denso y cruel.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?