Emma Stone: "Si hay algo que me gusta es el sentido de cada canción"

La actriz es firme candidata a conseguir una nominación cuando mañana se anuncien los candidatos al Oscar; el film que protagoniza junto a Ryan Gosling, el musical La La Land, llegará el jueves a los cines locales
Marcelo Stiletano
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23 de enero de 2017  

Una escena de La La Land
Una escena de La La Land Crédito: Alfa Films

Cada vez que Emma Stone recuerda algún momento intenso o llamativo del rodaje de La La Land, una historia de amor, sus bellos ojos se agrandan todavía más y le dan fuerza, junto a su característica voz áspera, a una expresión corporal que de otra manera luciría demasiado frágil.

Como a Mia Dolan, su personaje en la película de Damien Chazelle, a Stone también le tocó atravesar la experiencia del fracaso. Tras llegar a Los Ángeles llena de sueños y de ganas de triunfar en el mundo del espectáculo desde Arizona (nació en Scottsdale hace 28 años) se encontró con respuestas negativas en varias audiciones.

"Me pasaron muchas cosas cercanas a las que vive Mia en la película, pero la más cercana tiene que ver realmente con algo que vivió Ryan Gosling ", le cuenta Stone a un puñado de medios internacionales (entre ellos, LA NACION) en uno de los más importantes hoteles de Toronto. La charla transcurrió en septiembre pasado, cuando La La Land se presentó en el influyente festival canadiense y comenzó desde allí a forjar el camino que hoy la coloca como una de las potenciales favoritas de la carrera hacia el Oscar.

"Ryan -completa Stone- estaba en una audición y en el momento en que tenía que llorar alguien entra con un teléfono para que la directora de casting atienda una llamada."

-¿Y qué recuerdos personales te trae esta experiencia de representar a una aspirante a actriz que hace una audición?

-Un par de costumbres bastante desagradables [risas]. Tenía un Volkswagen escarabajo, solía maquillarme dentro del auto y nunca encontraba algo para limpiarme. Así que dejaba el techo del auto lleno de colores. No me quedaba otra. Ah, y un montón de pollo y papas fritas de Burger King alrededor.

-¿Cuál fue tu primera reacción cuando te dijeron que tenías que cantar y bailar no en un escenario, sino dentro de una película?

-Yo venía de hacer Cabaret en Broadway y Damien me contó la idea que tenía en la cabeza antes de pasarme el guión. Después lo leí y tomé contacto con algunas de las canciones. La idea de un musical contemporáneo con una conexión tan visible con las grandes películas de la Metro de los años 50 me parece tremendamente ambiciosa, única y muy divertida.

-¿Qué fue lo más duro, las partes cantadas o las bailadas?

-Cantar, sin dudas. Es lo que más me intimidaba hacer. Podría bailar todo el día, pero cantar es, digamos, un poco más complicado. Y con esta voz... [risas]

-¿Qué diferencias encontrás entre aquella primera impresión que tuviste junto a Damien y la actual, con la película ya terminada?

-Lo más interesante es que Damien tenía las cosas ya completamente definidas en un primer guión. En ese momento, los personajes centrales eran más jóvenes, tenían un poco más de 20 años. Como ven, hubo algunos cambios sobre la marcha. Damien trabajó mucho en ellos, pero la esencia de la película se mantuvo. Fue muy fuerte para nosotros comprobar y ver cómo Damien se iba moviendo desde algunas de sus ideas originales hacia la dirección que a lo mejor sin saberlo le estábamos proponiendo. Pero todo se cumplió de acuerdo a lo que él previamente diseñó. Es extraordinario comprobar, al ver la película terminada, cómo logró ejecutarlo.

-¿Cómo fue trabajar de nuevo junto a Ryan Gosling?

-Es la tercera vez que lo hacemos y creo que llegué a la conclusión de que ambos tenemos la capacidad de movernos bien frente al otro. Las cosas se facilitan cuando dos personas se conocen tan bien. Tuvimos que aprender muchas cosas para hacer esta película, cosas que no habíamos hecho antes juntos, como bailar.

-Chazelle mencionó varias veces lo influyentes que fueron para él varios musicales clásicos. ¿Tuviste oportunidad de verlos durante el rodaje?

-Damien organizó para el equipo de casting un par de proyecciones de los clásicos de Jacques Demy, Los paraguas de Cherburgo y Las señoritas de Rochefort. En lo que a mí respecta, Cantando bajo la lluvia es la película perfecta. También vimos Sombrero de copa. Amo a Ginger y a Fred. Pero lo más importante fue llevar a nuestros personajes, el de Ryan y el mío, a una actualidad muy reconocible. A que sean vistos como personas de este tiempo. Creo que pudimos llevar a esos personajes bien actuales a moverse en todos esos maravillosos mundos que proponen las películas clásicas.

-¿Cuál es tu escena preferida?

-El baile en el Griffith Park después de la fiesta. La filmamos el 17 de septiembre. No lo olvidaré jamás. Cinco tomas. Nos llevó dos días hacerla y mucho tiempo previo de ensayos. Y cuando la terminamos nos sentimos muy felices porque sabíamos que era una de las piezas esenciales de la película. Si hay algo que me gusta en La La Land es el sentido de cada canción. Justin Hurwitz entiende a la perfección lo que le pasa a dos personas que se enamoran.

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