El magnate le imprime su sello al Salón Oval

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22 de enero de 2017  

Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst

WASHINGTON.- En su primer día en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump quiso agregar un toque personal al Salón Oval, donde hizo colocar cortinas y sillones dorados, además de reponer la estatua del ex primer ministro británico Winston Churchill (1940-1945), que había sido retirada por su antecesor, Barack Obama. Es algo habitual que los nuevos presidentes pongan a su gusto la decoración del emblemático Salón Oval a su llegada a la Casa Blanca. En este caso, el magnate, un fanático del dorado tal y como lo reflejan sus propiedades repartidas por el mundo, eligió ese color para unas cortinas que fueron granate durante el segundo mandato de Obama, tras pasar los primeros cuatro años en beige.

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