Sub 20: radiografía de una selección con puntos de apoyo y deudas con miras al hexagonal final

El equipo de Úbeda muestra recambio y temple, aunque también cosas para corregir con la mira puesta en la etapa decisiva; el primer partido será el lunes vs. Uruguay
Alberto Cantore
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29 de enero de 2017  

Llega la hora de la verdad para el Sub 20
Llega la hora de la verdad para el Sub 20

IBARRA, Ecuador.- El primer balance llegó para la Argentina. El sudamericano Sub 20 se trasladará hacia Quito, donde desde el lunes se disputará el hexagonal final. Un mini torneo con los tres mejores equipos clasificados de cada grupo y que entregará las cuatro plazas para la Copa del Mundo de Corea del Sur. Además de la selección, Uruguay, ante quien debutará, Venezuela, Ecuador, Colombia y Brasil le dan forma al conjunto de equipos que desde el subcontinente miran a Asia.

No dejó la mejor imagen la Argentina en su despedida de esta ciudad, lo admitió el DT Claudio Ubeda y se reflejó en los rostros desencantados de los futbolistas. Además de una versión desabrida (en el empate 0-0 con Venezuela), terminar en el segundo puesto del Grupo B le acarreará algunos contratiempos logísticos, ya que su recorrido tendrá constantes variaciones de horario en un escenario con mayor altitud: de los 2.220 metros sobre el nivel subirá a 2800m.

Entre los puntos altos que dejó la participación de la Argentina en la etapa de grupos resaltan las piezas que encontró en el camino para modificar escenarios y que con sus actuaciones se ganaron un lugar en el equipo, la actitud para reponerse a la adversidad y enseñar una columna, con un referente en cada línea. La aparición de Marcelo Torres fue una aparición que hizo ruido y modificó la estructura, porque después de sus dos goles con Uruguay se convirtió en pieza titular. Otro doblete ante Bolivia ratificó lo que venía demostrando en la reserva de Boca, donde hizo ocho goles para que la alineación que conduce Rolando Schiavi marche primera. Si Torres deslumbró con su poder de fuego, Tomás Belmonte lo hizo con su ubicuidad y despliegue en la composición del doble cinco. El volante de Lanús tuvo un ingreso inesperado en la nómina, ya que la lesión de ligamentos en la rodilla izquierda de Kevin Mac Allister le abrió la puerta. Su complementación con Santiago Ascacibar le ofreció un respiro a los ensayos que ejercitó el cuerpo técnico, que eligió a Emmanuel Ojeda para el debut y a Julián Chicco ante Uruguay.

Correr de atrás en el resultado, jugar con un escenario adverso no la desacomodó a la selección. La convirtió en un conjunto agresivo, que desplegó sus alas y atacó con insistencia y sin perder la calma. El debut con Perú la tuvo extraviada en el primer tiempo, aunque modificó su postura y lanzó un ataque sostenido en la segunda etapa hasta llegar a un agónico empate. Frente a Uruguay debió revertir en tres oportunidades el marcador, se repuso al cobro de dos penales en contra -uno de ellos lo atajó Macagno, aunque Schiappacasse anotó en una tercera jugada- y a irse al entretiempo 1-2 cuando hizo méritos para marcharse victoriosa. Toda esa intensidad se plasmó en el 5-1 sobre Bolivia. El cierre con Venezuela tuvo matices que la condicionaron, aunque Úbeda fue muy crítico con el saldo de ese encuentro. "Hasta este partido la selección fue evolucionando, fuimos de menor a mayor. Supimos sobreponernos a resultados adversos, sobre todo con Uruguay, y fuimos contundentes con Bolivia. No me gustó la dinámica de juego. A pesar de no perder, deberíamos haber jugado mucho mejor. No sé si nos perjudicó entrar a jugar ya clasificados, aunque es algo que no debería pasar", lanzó el DT.

"Antes del torneo veníamos sin rodaje y esto nos sirvió para eso, para darnos cuenta de muchas cosas. Ahora empieza otro torneo, distinto, y esperemos estar a la altura", manifestó Úbeda sobre cómo llegó la Argentina a Ibarra y cómo se marcha a Quito. Encontrar una columna vertebral quizás es un mérito, después del escaso tiempo de entrenamiento y de las mínimas pruebas futbolísticas. Juan Foyth fue la revelación defensiva: sobrio para la marca y con salida desde el fondo le ofrece a la estructura esa dualidad de funciones tan buscadas en los zagueros modernos. No es casualidad que por sus virtudes ya se interesen desde Europa. Santiago Ascacibar es el eje del plantel. Adentro y afuera de la cancha, el volante de Estudiantes es líder. "Tiene la cabeza de un jugador de 28 años, es un monstruo", comentó un integrante del cuerpo técnico. Es la rueda de auxilio de todos y contagia cuando el equipo tiene que apretar al rival. Brian Mansilla se convirtió en el jugador más desequilibrante. Su gambeta en velocidad, su despliegue para recorrer cualquiera de las dos bandas y su llegada al gol, determinaron un alza en su precio de mercado. Los scouters están asombrados por el volante de Racing. En ataque, Lautaro Martínez , que llegó a la cita con fama de artillero, mutó y le agregó a su juego un despliegue, en pos del equipo, que también cautivó. Su escasa presencia en la red -un gol a Perú- no le quita brillo a su tarea, que sabe de desgastar defensas, arrastrar marcas, generar espacios y hasta ser asistidor.

Claro que hay señales que dibujan una mueca, como por ejemplo lo que le cuesta al equipo romper la paridad. Solamente con Bolivia la Argentina logró ponerse arriba en el resultado. Perú la maniató y la hizo sudar para cosechar un empate; Uruguay, con poco, la lastimó mucho -la última línea es el sector más vulnerable, sin dudas- y ante Venezuela jamás entró en partido. Todo fue anodino, sin cambios de ritmos ni jugadores que lograran energizar al resto. "No me gustó la manera en que jugamos, demasiados previsibles, sin movilidad. Cuando el equipo no juega como yo quiero quizás me muestro tranquilo, pero por dentro no lo estoy. Quería ver otro equipo, más parecido a lo que fue con Bolivia y el segundo tiempo con Uruguay. Más agresivo, con más convicción. Vamos a volver a ser el equipo que mostramos ser hace pocos días", explicó Úbeda.

Las dos expulsiones en dos partidos de Cristian Romero y la segunda tarjeta amarilla que recibió Tomás Conechny , deja a la selección sin dos piezas titulares de cara el debut en el hexagonal. "Me preocupa. Lo de Cristian es propio de la juventud, de estar acelerado y tomar decisiones desacertadas, pensando en que podía venir una infracción que le causara una tarjeta. Es parte del central crecer cometiendo errores, ojalá no lo hubiese hecho en el torneo, pero cuando pasa se tiene que dar cuenta y saber que acá los partidos son pocos y las posibilidades de jugar también. Tiene que aprender de esos errores más rápido", fue el llamado de atención de Úbeda para con el defensor de Belgrano. Además, en la Argentina arrastran una amonestación: Macagno, Foyth, Molina, Ascacibar, Lautaro Martínez y Zaracho.

La Argentina llegó al campeonato con una guía futbolística que tenía nombre y apellido, pero que todavía no logró explotar ni hacer pesar su desequilibrio. Ezequiel Barco fue una bandera en medio de la confusión ante Perú y eso hizo imaginar que al estratego de Independiente no le incomodaría, a pesar de sus 17 años, cargar con el armado del juego. Pero se fue apagando y hasta fue suplente con Bolivia y Venezuela, ante quien ingresó en el segundo tiempo pero no logró modificarle el trazo al equipo. En el hexagonal las piezas de jerarquía salen a dar la cara, la Argentina necesita que Barco se reencuentre con su mejor versión para adueñarse de uno de los cuatro cupos para el mundial.

El lunes, con Uruguay

A partir de este lunes la Argentina iniciará el recorrido por el hexagonal final. El fixture de la selección será así: el 30/1, a las 20.15, vs. Uruguay; 2/2, 18, vs. Colombia; 5/2, 22.30, vs. Ecuador; 8/2, 22.30, vs. Brasil y 11/2, 17.30, vs. Venezuela. La última jornada puede sufrir cambios, según quiénes definan el título. Cabe recordar que el partido ante Uruguay por la etapa de grupos finalizó 3-3 y fue picante entre los jugadores.

Marcelo Torres, con cuatro goles, es el artillero del campeonato Sudamericano Sub 20; Ever Valencia (Colombia) y Rodrigo Amaral (Uruguay), sus perseguidores, con tres conquistas. Además, la Argentina es el equipo con mayor cantidad de festejos de la primera etapa, con nueve tantos. Uruguay es el seleccionado que más puntos sumó, con 8 en cuatro juegos. Venezuela tuvo una rareza: marcha invicta, al igual que la Argentina y Uruguay, pero todos sus encuentros terminaron empatados y apenas convirtió y le anotaron un gol.

Antes de la cena los jugadores argentinos se instalaron en el búnker de Quito. El plantel se entrenó por la mañana en las canchas del profesor Juan Yepes, en Atuntaqui, lugar donde se entrenaban Bolivia y Venezuela en Ibarra y luego de almorzar emprendió el viaje. Durante el hexagonal final, el lugar de entrenamientos será el predio de Liga Universitaria de Quito.

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