Santiago Ascacibar: "Me gusta estar a la altura de cada momento"

Alberto Cantore
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30 de enero de 2017  

Santiago Ascacíbar, capitán del seleccionado juvenil
Santiago Ascacíbar, capitán del seleccionado juvenil Fuente: LA NACION - Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

QUITO, Ecuador.- Tiene 19 años, una edad en la que la mayoría de los jóvenes corren detrás de la tecnología, la moda. Santiago Ascacibar rompe el molde. Pocas veces se lo ve con un celular en la mano, no se distrae con los últimos modelos de teléfonos ni de ropa. Le gusta leer, pensar, buscarle el sentido a las cosas. Ser solidario está en sus genes, ya sea en un campo de juego como en la vida. El cuerpo técnico no dudó en darle la cinta de capitán y en nombrarlo públicamente líder del plantel argentino que esta noche empezará a disputar el hexagonal final, clasificatorio para el Mundial Sub 20 de Corea del Sur. "El fútbol te hace madurar rápido y tener que darte cuenta de muchas cosas. Me preparo porque me gusta estar a la altura de cada momento", sostiene el Ruso, que se sonríe cuando le dicen que tiene la "cabeza" de una persona de 30 años.

-¿Sos de leer mucho?

-Me gusta, pero no leo de todos los temas. De ciencias e historia, por ejemplo. También de fútbol.

-¿Por eso te inscribiste en la facultad para empezar la carrera de antropología?

-Me anoté, pero no pude, porque ahora con los tiempos que se maneja el fútbol no me da para entregarle todo el espacio que se necesita al estudio. No lo descarto para más adelante, como tampoco un profesorado de educación física.

-¿Verón te empujó para que terminaras la secundaria?

-Fue un consejo que me dio, lo tenía también de parte de mis viejos, pero por ahí en ese momento uno escucha más a otros. Él es un referente. Lo pensé, lo tomé con calma y justo ese año Estudiantes arrancó con el colegio y se dio la oportunidad de terminar. Soy parte de la primera promoción de egresados del club.

-¿Qué significa Estudiantes en tu vida?

-El club que me formó como jugador y persona, el que siempre se brindó en todo para conmigo y uno lo mínimo que puede hacer es rendirle adentro de la cancha de la mejor manera, dando todo. Estoy desde los 8 años, me probé y quedé.

-¿Es un club formador de líderes?

-Siempre tiene jugadores de jerarquía, que están identificados con el club y que transmiten eso a los más jóvenes. El Chavo [Desábato], Isra [Israel Damonte], Schunke, Verón. con el que todavía no pude practicar.

-¿Líder se nace o se hace?

-La verdad, no te lo sé responder, pero creo que es un poco de las dos cosas. Uno tiene que saber llevar al resto, pero también va tomando cosas en el camino para formarse.

-Como capitán, ¿cómo analizas al plantel?

-Es un grupo lindo, de mucho compañerismo, que trata de divertirse para pasar todo este tiempo fuera de casa, lejos de la familia, que es algo que se nota.

-¿Hablaste con ellos de tu experiencia en los JJ.OO.?

-Sí, cuando me preguntan yo les cuento que no fue una experiencia linda en lo futbolístico. Pero en lo que respecta al plantel, uno se saca el sombrero. Haber vivido todo ese tiempo con ellos y el cuerpo técnico fue muy lindo.

-¿Cómo hiciste para transformar la experiencia de Río en algo positivo?

-Traté de sacar todo lo malo. Busco ese camino. Ahora tenemos en mente la clasificación a un Mundial. Y ahí me enfoco.

-¿En ese momento no se hicieron las cosas bien?

-Es difícil. Uno no quiere involucrarse en nada de lo de afuera, pero el día que nos teníamos que presentar a entrenar éramos ocho jugadores. Se torna difícil conocer a un compañero en menos de un mes, cómo juega, cómo es, qué siente. Costó mucho y el resultado estuvo a la vista. Quizás esa experiencia debería servir para marcar que así las cosas no se tienen que hacer.

-¿Esto sería sacarte una espina con la selección?

-En cuanto a lo personal, sí. Pero es otro tipo de competición: el roce físico se siente más.

-¿Qué correcciones tienen que hacer como equipo?

-No nos tiene que tocar siempre ir en desventaja para tomar mayor protagonismo. Nos dimos cuenta que eso no es necesario, porque tenemos equipo para aspirar a más.

-¿Con Uruguay se jugó un partido caliente, ¿era el mejor rival para el comienzo?

-Cualquiera iba a ser positivo, porque nos preparamos para llegar a la clasificación, que es lo que tenemos en mente.

En los días de preparación en Ezeiza, la Argentina no tenía la pelota con la que se está jugando el Sudamericano. Ascacibar lo habló en el club y las consiguió, como también charló con sus padres para recibir en su casa a dos juveniles de las inferiores. "Somos una familia numerosa: mis padres Javier y Mariana; mis hermanos Agustín (22), Julián (15), Mariano (12) y Martín (7). Además viven dos compañeros, Rodrigo Marinelli y Manuel Sosa, a los que conozco de la 9° división. Uno es de Paso de los Libres [Sosa] y el otro de Vera [Marinelli]. Entablamos una buena relación y empezaron a venir seguido a casa, los fines de semana que tenían libre en la pensión, cuando terminaban los partidos se venían y así se fue dando la relación. A Marinelli lo dejaron libre y le sacaron la pensión, pero yo tenía tanta relación que le dije a mi papá si se podía venir a casa. Como siempre, mi viejo me dijo que le dé para adelante y así es como llegó. Manu Sosa seguía viniendo. De parte suya y del club se dieron cuenta que pasaba más tiempo en mi casa que en la pensión y nos dijeron si aceptábamos que se quedara con nosotros, así que se vino también. Mis viejos le dan los mismos derechos y las mismas obligaciones, son dos hijos más para ellos y dos hermanos para nosotros".

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