Juan Pablo Pumpido: "Nunca voy a dejar de ser el hijo de..."

Fernando Vergara
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7 de febrero de 2017  

Sólo dos jugadores de Unión superan en edad al DT: Nereo (37) y Villar (35)
Sólo dos jugadores de Unión superan en edad al DT: Nereo (37) y Villar (35) Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

La imagen resalta apenas eleva la manga de su remera y descubre un tatuaje. Inmortalizado en esa piel, Nery Alberto Pumpido levanta los brazos y celebra el histórico segundo gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 1986. El portador de la figura lo luce con orgullo: es nada menos que su hijo Juan Pablo , quien a los 34 años arrancó el 2017 como el entrenador más joven de la primera división argentina, en su amado Unión de Santa Fe . "Me lo tatué en 2002. Estaba por comenzar la Copa Libertadores y papá entrenaba a Olimpia de Paraguay. Le dije que si la ganaba me lo hacía. Y bueno, promesa cumplida", asegura Pumpido a La Nacion.

Resulta difícil saber si el destino está escrito o uno mismo se lo hace, aunque la vida del DT Tatengue siempre estuvo ligada a una pelota de fútbol. Y recuerda perfectamente sus jornadas de 1990 frente al televisor -con 7 años-, en las que miraba el Mundial de Italia acostado debajo de la mesa del comedor familiar. Era su sector, nadie lo movía. Y claro, también allí observó la fractura de tibia y peroné de Nery en el encuentro frente a la Unión Soviética. "Yo no tenía otro destino que hacer algo que esté relacionado con este deporte. Desde que nací, en mi casa no se habla de otra cosa", detalla. "Cuando era un nene no tomaba dimensión de la importancia que tenía mi papá. Yo lo vivía más como padre que como futbolista. Ahora, de grande, sí me doy cuenta de la magnitud que tiene, en la Argentina y en el mundo siempre se acercan a pedirle alguna foto", agrega.

La gloria que alcanzó Pumpido padre en el Mundial de México no aparece en la memoria de su hijo. En pleno período de desarrollo de la infancia, con apenas 3 años -cumplía 4 en diciembre de 1986-, Juan Pablo tenía preocupaciones propias de un niño de esa edad. "Apenas recuerdo que mi abuela me sacaba a festejar a la esquina de mi casa porque mi mamá también estaba en México. Fue impresionante lo que consiguieron. Con el tiempo vi todos los partidos en videos", explica.

Admirador del mensaje que Diego Simeone hace llegar a los futbolistas, Juan Pablo valora que su progenitor lo haya dejado trabajar libre. Asegura que nunca tuvo presiones y los consejos siempre fueron los justos y necesarios. "Mi viejo siempre nos dejó hacer nuestra vida. Hoy sé que me falta hacer carrera, pero experiencia tengo. Si estoy en este lugar no es porque caí del cielo o de casualidad", subraya. ¿Cómo es Nery Pumpido en función colega? "También un fenómeno. Me cruzo a muchos jugadores que hablan muy bien de él. Y no cualquiera gana una Libertadores como DT, eh", remarca.

Pumpido atesora buenos recuerdos de su breve etapa como futbolista y los pasos por las inferiores de Unión, Platense y San Lorenzo. En este último club compartió sus días con Pablo Zabaleta, Agustín Orion y Jonathan Bottinelli. Al finalizar ese período, en cuarta división, optó por terminar sus estudios y además probó en el periodismo deportivo. "No se dio como futbolista. Dejé de jugar y a los 21 empecé a trabajar en la dirección técnica de la reserva de Santa Fe Fútbol Club, que lo habían fundado Trotta, Ameli, Garcé y Amato". Al tiempo, con 23 años, ya estaba a cargo de la primera de ese club en el Torneo Federal C. También transitó el camino de ayudante de campo, al lado de Trotta en Independiente Rivadavia de Mendoza y con su padre en Unión y Olimpia de Paraguay. La imposibilidad de haber jugado en un fútbol de mayor exigencia no aparece como un obstáculo a la hora de desarrollarse como entrenador. "Hay miles de futbolistas que al retirarse no dirigen porque creen que no pueden. Y al revés, también aparecen casos de muchos entrenadores que no han tenido recorrido como futbolistas: Sampaoli, Bielsa, Mourinho y Holan son ejemplos".

Ante la partida de Leonardo Madelón en la octava fecha del torneo, Juan Pablo dejó la reserva y se hizo cargo interinamente del primer equipo. Los buenos resultados y la falta de alternativas superadoras ayudaron a decidir su continuidad. Hasta el receso, dirigió seis encuentros, con tres victorias, dos empates y apenas una derrota. Puertas adentro, la dirigencia encabezada por Luis Sphan intenta preservarlo, porque lo ven como un técnico con gran proyección dentro de la institución. "En mi casa somos todos hinchas del club. No hubo un día en mi vida en el que no haya escuchado la palabra 'Unión', adoramos al Tate y tener esta chance de dirigir en primera al equipo que uno ama es único".

Dentro del plantel actual de Unión, apenas dos futbolistas superan a Pumpido en edad: Nereo Fernández (37) y Diego Villar (35). Al arquero lo conoce desde el 2000 y con el volante trabajó en su experiencia como ayudante de su padre en Godoy Cruz. "Tenemos una relación más cercana por una cuestión generacional. En algunos aspectos ayuda: al tener 34 años, tal vez puedo entender un poco más a los chicos, saber qué les pasa. Pero no hay que abusarse de la confianza. Hay que marcar las pautas sin importar las edades", resalta.

Las nuevas tecnologías -instaladas desde hace tiempo en el deporte- se multiplican: Whatsapp, partidos televisados por "streaming", videoconferencias. En los últimos meses, inclusive, la red social Twitter comenzó con las transmisiones deportivas en vivo. Pumpido no le tiene miedo al consumo compulsivo e intenta capitalizarlo. "Esto ya no abarca sólo a los más chicos de un plantel. También los grandes están con sus tablets, enganchados a sus teléfonos. Hoy estamos comunicados todo el día. Los entrenadores debemos adaptarnos a los momentos de la sociedad y a los más jóvenes tenemos que enseñarles el uso de la tecnología de un modo positivo".

Mientras traza su propio camino, a Pumpido no le incomoda lidiar con el rótulo de "hijo de" y confía en demostrar sus cualidades en la máxima categoría. "Haga lo que haga en mi carrera nunca voy a dejar de ser el 'hijo de'. En este ambiente el que gana es el mejor y él ganó todo. Estoy acostumbrado y vivo con eso desde que nací". Tampoco le molesta porque, en definitiva, admira a su padre desde que su abuela lo sacaba a celebrar en la esquina de su hogar o cuando se tiraba abajo de la mesa del comedor familiar, a ver las atajadas por televisión. Y lo luce con orgullo.

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