El Sub 20: Cristian Romero asume las culpas y sabe que todo depende de la Argentina

El defensor, expulsado dos veces en el campeonato, acepta la responsabilidad y el dolor del mal momento; hoy, contra Brasil
Alberto Cantore
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8 de febrero de 2017  

Cristian Romero, ante Venezuela en la etapa de grupos
Cristian Romero, ante Venezuela en la etapa de grupos

QUITO, Ecuador.– “Valora lo que tienes, supera lo que duele y lucha por tus sueños”, es la frase que Cristian Romero tiene en su cuenta de la red social Twitter. No es de hoy, se remonta a un poco más de un año, aunque podría representar el sentimiento del defensor de cara a lo que serán los dos próximos juegos de la Argentina en el recorrido del hexagonal final del campeonato sudamericano Sub 20 , que entrega cuatro plazas para el Mundial de Corea del Sur. Esta noche, frente a Brasil, la selección encarará un examen que puede ser determinante para el futuro de este equipo. Lograr uno de los pasajes para la cita asiática dependerá de sus fuerzas, aunque una combinación de resultados también la podrían dejar sin posibilidades antes de la jornada final. Una despedida anticipada no entra en la consideración del grupo, que realizó una dura autocrítica después de la caída 3-0 con Ecuador. “De ese partido nos fuimos dolidos, muy dolidos. A nadie le gusta perder y menos de la forma en la que perdimos. Sentimos que no se hicieron bien las cosas, que no reaccionamos como lo veníamos haciendo en otros partidos, como contra Colombia, en la fecha anterior, y con Perú y Uruguay, en la etapa de grupos. Hablamos mucho esa noche, conversamos entre todos y nos juramos que esto lo tenemos que sacar adelante en estos cinco días que quedan del campeonato. Esa es la mentalidad del equipo”, dice el zaguero, de 19 años con su inconfundible tonada cordobesa.

Para el técnico Claudio Úbeda, después del golpe que significó la caída del domingo pasado, con Ecuador, la posibilidad de medirse con Brasil tiene que servir para que el grupo exponga su rebeldía. “Brasil es un clásico, la oportunidad para cambiar la imagen. El rival que viene tiene que servir para remover lo que se hizo mal, porque el objetivo es clasificarnos al Mundial y eso todavía depende de nosotros. Quedan seis puntos en juego, los tenemos que sumar y a esa meta enfocamos después del partido con Ecuador, que fue nuestro peor partido del campeonato. Vamos a revertir la situación”, dice el subcapitán del equipo, que ensaya un mensaje que se repite en cada integrante de la delegación. Entender que no hay mañana es un síntoma de madurez, un paso positivo que deberá plasmarse en la cancha sin excesos.

A asentarse defensivamente

Los sillones en la antesala de la concentración argentina muestran un confort que no tiene la zaga de la selección. Una vez en siete partidos logró sostener la valla invicta; hubo cambio de arquero –empezó en el arco Ramiro Macagno y después del debut en el hexagonal final, con Uruguay (0-3), pasó a manos de Facundo Cambeses– y la última línea nunca repitió, por sanciones o movimientos tácticos, a los mismos nombres. Brasil tiene en Felipe Vizeu a su goleador; delantero de Flamengo, ya tiene una trayectoria en primera y ese roce y experiencia es un déficit que exhibe la fórmula de marcadores centrales: un puñado de partidos en Belgrano, entre torneo local, Copa Sudamericana y Copa Argentina, es lo que marcan las estadísticas de Cuti, mientras que Juan Foyth (Estudiantes) no hizo su debut en la elite. “Lo vi a Felipe Vizeu, es corpulento, de buen remate… Pero nosotros intentamos mirar hacia adentro, porque tenemos un excelente equipo al que por diferentes razones no le salieron las cosas. Nosotros tenemos experiencia en jugadores como Ascacibar, Rodríguez, Barco, Mansilla, Lautaro Martínez…”, resalta quien llegó a Belgrano a los 13 años, después de jugar en San Lorenzo de las Flores de Córdoba y también en Talleres. “Un amigo me dijo de probarme en Talleres, porque donde se entrenaba Belgrano me quedaba lejos. Estuve a préstamo dos años y apareció el Tano Spallina, que lo conoce a mi papá, y le dijo que me iba a gestionar una prueba en Belgrano. Él me había visto jugar la final de la Córdoba Cup, contra Belgrano. A los tres días me confirmaron que quedaba en la novena. Fue mi primer sueño cumplido, es el club del que soy hincha, como toda mi familia”, devela sus inicios Romero, uno de los integrantes, con Rodríguez y Ascacibar, de la terna más fuerte en los torneos internos de truco. “También juego a la PlayStation, pero soy mejor para las cartas. No perdí ningún partido”, dice, con una sonrisa.

De sexta a la reserva, aunque Ricardo Zielinski lo hizo participar de una pretemporada con el plantel profesional; la salida del Ruso y el ascenso a primera de Esteban González le abrió la puerta del debut. “Belgrano me da y dio todo. Es un club en el que tengo objetivos que cumplir y espero que pueda respaldar la confianza del técnico y ganarme la titularidad, que es por lo que voy decidido a luchar cuando me desenfoque del Sub 20”, comenta Romero, que tiene como espejo a Gerard Piqué. El fútbol europeo ya miró al zaguero, Milan y Atlético de Madrid lo observaron en la Copa Viareggio, de Italia. Pero él por ahora no piensa en eso. El único salto que desea es con el seleccionado nacional.

No fue el mejor arranque de campeonato el que tuvo Romero. Dos expulsiones en tres partidos hicieron encender las alarmas. “En el debut, con Perú, los nervios y la ansiedad me jugaron en contra; después, con Venezuela, estaba haciendo un gran partido y en los últimos cinco minutos fallé dos veces y me sacaron dos amarillas seguidas, en seis minutos. Claudio [Úbeda] y el Bocha [Batista] siempre me hablaron, me respaldaron… Esto me tiene que servir de experiencia. Siento que ya pasó, fue un aprendizaje. De todo siempre hay que sacar lo mejor”, explica, quien mantiene permanentes contactos con Guillermo Farré, capitán de Belgrano, y quien confía en tener junto con el equipo el mejor final de campeonato y clasificar a la Argentina al Mundial.

El seleccionado Sub 20 quedó en una situación demasiado incómoda en busca de la Copa del Mundo de Corea del Sur. Necesita fútbol y temperamento para salir adelante. Sin duda, son condiciones que puede aportarle Romero.

Para tener en cuenta

Jugará sabiendo con los resultados de los demás

La Argentina entrará esta noche a la cancha con un panorama claro de lo que necesitará frente a Brasil, en el cierre de la 4ª jornada del hexagonal final del Sub 20. Si Uruguay vence a Venezuela, el conjunto de Úbeda mantendrá las chances mundialistas hasta con un empate con la canarinha; en ese caso, definirá mano a mano con la Vinotinto. El peor escenario sería una derrota después de un éxito venezolano sobre los charrúas y una victoria de Ecuador sobre Colombia. Esa combinación dejará a la Argentina sin Mundial. El equipo para medirse, desde las 22.20, en el estadio Atahualpa, con Brasil sería con: Cambeses; Zalazar, Romero, Foyth y Valenzuela; Ascacibar y Belmonte; Conechny y Mansilla o Zaracho; Torres y Lautaro Martínez.

Gresca sin sanción entre brasileños y uruguayos

De versión pasó a confirmación. El domingo último, durante el cierre de la 3ª jornada del hexagonal final, trascendió que los futbolistas de Uruguay y de Brasil, que se habían enfrentado el jueves pasado, con un agónico éxito 2-1 de los charrúas, sostuvieron un intercambio de golpes durante el cruce de vestuarios del estadio Atahualpa. Brasil venía de celebrar un 1-0 con Venezuela y la Celeste se aprestaba para jugar con Colombia, cuando de las palabras se pasó a los puñetazos y las patadas. Llamativamente, la Conmebol no tomó ninguna medida.

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