Refugee Air: la ONG que salvó miles de vidas de refugiados con sus aviones

Fuente: AFP
Estudiando bien las leyes y con asistencia, Susanne Najafi entendió cómo hacer para que llegaran sanos y salvos al continente
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10 de febrero de 2017  • 00:31

Conseguir miles de dólares para que un grupo de personas logre salir de Siria (o del Líbano o Turquía, donde muchos refugiados sirios esperan un destino) es mucho más difícil que asegurarles techo, comida o trabajo. Por eso es que el pilar que sostiene Refugee Air, parte de una ONG sueca, es la posibilidad de salvarle la vida a los que cruzan el Mediterráneo para huir de Medio Oriente y África.

Cansada de contar diariamente las cifras de inmigrantes muertos, ideó un sistema de asistencia que con fondos de empresas y aportes personales -vía crowfunding- busca implementar un doble mecanismo de seguridad para quienes se escapan de la guerra. El origen del proyecto no es casualidad, la ACNUR (agencia de NU para los refugiados) estimaba a fines de 2015 que eran 5 millones los refugiados sirios asentados en países vecinos con estatus migratorios muy precarios. 55 mil de ellos eligieron Suecia como destino.

Viaje y papeles

Facebook  / refugeeair
Facebook / refugeeair

Susanne Najafi, desarrolladora de empresas de tecnología, se propuso demostrar que los refugiados sirios tenían una manera legal de entrar a Europa. Descubrió algunos agujeros en la legislación migratoria y en la famosa letra chica de los pasajes aéreos que limitan la responsabilidad del transportista. Luego de evaluar el panorama, se dio cuenta que podían coordinar vuelos humanitarios para que los migrantes no solo puedan llegar de manera segura a sus destinos (Estocolmo, en este caso), sino que al arribar tengan garantizado un estatus migratorio que los salve de la policía y la deportación.

¿Cómo? Vio que la ley sueca penalizaba a los migrantes que habiendo salido desde afuera del Espacio Schengen (las fronteras de Europa, digamos) hubieran pasado por otros países del territorio europeo -es decir, por tierra, o sea, guiados por traficantes. Y que si llegaban por aire e iniciaban sus trámites de asilo antes de pasar por la ventanilla de migraciones del aeropuerto de recepción estarían a salvo de violar las leyes migratorias. Además, se dio cuenta de que la ley castiga a quienes los ayudan a cambio de una ganancia -otra vez, a los traficantes-, pero Refugee Air es una organización sin fines de lucro, por lo cual su asistencia y ayuda es perfectamente legal. Bingo.

Najafi propuso a comienzos de 2015: " La gente emprendedora fue capaz de mandar al hombre a la luna, ¿cómo no vamos a poder traer refugiados a Europa? Vamos a traer a los primeros, de manera segura, antes de que caigan las primera nevadas en Estocolmo". Y cumplió. En octubre de aquel año un primer charter con quince refugiados llegó a Suecia de manera segura para iniciar sus trámites de asilo. "Ya probamos que la letra chica de los pasajes sobre la responsabilidad del transportista fue malinterpretada y no tiene impacto legal en nuestra propuesta y que, de hecho, los refugiados pueden volar", dijo luego de la primera experiencia. Ahora -luego de otra campaña para juntar más fondos y promover conciencia en la población local- van por un programa permanente que les permita recibir a unos cinco mil refugiados.

De Suecia, ¿hacia el mundo?

La iniciativa de Refugee Air recibió el respaldo del Programa Europeo de Reasentamiento de Migrantes y comprometió al estado sueco a triplicar su aporte a los programa de ONU para ayuda a los refugiados. Con más empuje de privados, la iniciativa podría aterrizar en algunos países de Sudamérica con programas de acogida para refugiados (Brasil, Chile y Argentina -la experiencia piloto uruguaya fue un fracaso).

Aquí, esa iniciativa por ahora sólo es posible gracias al financiamiento a pulmón de ONGs confesionales o particulares que hicieron posible durante los últimos cuatro meses el arribo de un puñado de familias, muy lejos del anuncio presidencial de recibir a tres mil refugiados. A esto se suma un cuello de botella para el reparto de las visas humanitarias argentinas pero aún resuelto ese paso, los "llamantes" y los refugiados van a seguir chocando contra el problema de conseguir los fondos para pagar decenas de billetes de avión desde Medio Oriente.

Mientras el próximo vuelo de Refugee Air busca despegar, el mundo reacciona como puede -normalmente tarde y mal- a una crisis que día a día se torna más incontrolable. Europa ya se apresta para socorrer la próximas crisis de refugiados que llegará con el próximo verano. En Canadá -el país que es modelo de acogida para refugiados y tiene desde hace 30 años políticas de Estado en ese sentido- el Primer Ministro Trudeau se saca fotos sonriendo con un contingente de sirios recién llegados mientras que Trump cierra sus fronteras a los musulmanes de siete nacionalidades, bloqueando así algunos programas de acogida que había heredado de Obama.

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