Claudio Úbeda: "Al no tener tiempo de trabajo, involucionamos"

El DT del Sub 20 admite que el equipo no jugó bien y considera que les faltó competencia previa; le duele lo que pasa en el fútbol argentino y sentiría una frustración si no se clasifican al Mundial en el Sudamericano
Alberto Cantore
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11 de febrero de 2017  

Claudio Úbeda, entrenador de la selección Sub 20
Claudio Úbeda, entrenador de la selección Sub 20

QUITO, Ecuador.- Con una carpeta bajo el brazo derecho y un par de botines blancos apretados contra el pecho, Claudio Úbeda entra en el salón Chelsea del hotel Dann Carlton, el lugar elegido por la selección para atender a los medios. Atrás quedó la última práctica en el complejo de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, el ensayo para el asalto final que debe dar la Argentina en el hexagonal del campeonato sudamericano Sub 20 . Un complejo escenario para lograr una de las plazas para la Copa del Mundo de Corea del Sur. El recorrido del equipo no ofreció brillos, fue más bien gris, con algún pequeño destello y también fuertes sombras. El director técnico nunca se ocultó, fue crítico cuando el desempeño resultó flojo, y siente que el castigo es durísimo si se analiza la imagen fuera del contexto. "Hay que evaluar todo. No se puede hacer un análisis de cuestiones individuales en un problema que es general, como es el que atraviesa la AFA", apunta.

-¿Cuánto influyó la situación actual del fútbol argentino en este Sub 20?

-Duele desde el cargo que ocupo, por ser argentino. Duele ver todo lo que pasa en el entorno del fútbol argentino, que permanentemente vive tirando agua para su molino en lugar de tener un ideal común. Duele que no se deje de pensar en la parte propia y pensar en conjunto. Cuando logremos eso, vamos a cambiar rotundamente. No soy un idealista, pero sueño en que eso algún día pueda pasar y ojalá que lo podamos ver. Si no, difícilmente se le encuentre una solución a lo que está pasando. En la gravedad en la que están el fútbol argentino y la AFA, si no hay una solución de fondo difícilmente pueda comenzar el torneo, por ejemplo, y se pueda crecer en proyectos o ideas.

-¿Cuál es el proyecto de los juveniles?

-Nosotros desarrollamos un plan que establece la captación de jugadores sectorizando el país y en realizar entrenamientos zonales para empezar a buscar talentos, y que éstos vayan entendiendo lo que es selección nacional. Hacer clínicas, escuela en la parte formativa. Pero tuvimos poco tiempo para hacer ese trabajo, que necesita de viajes para buscar y probar jugadores. Sin tiempo es difícil meter una idea en la cabeza. Como esa parte de la tarea no se ve, para afuera lo que importa indefectiblemente es el resultado.

-¿Hoy los proyectos son los resultados? ¿Se puede formar así?

-No, no es sano depender permanentemente del resultado del próximo partido. No es la manera. Hay miles de ejemplos de que el respaldo del proyecto a largo plazo es lo que da un funcionamiento. Creo que cuando alguien toma la decisión de una elección de un cuerpo técnico, de un grupo de trabajo, es fundamental tener el convencimiento absoluto de que el que se contrata tiene la capacidad para gestionar y hacer lo que quien lo designó necesita. Sirve contratar por convencimiento de un proyecto, no por respaldo mediático o por amiguismo. Si se contrata un proyecto, este no tiene que depender de dos resultados para su continuidad. El fútbol a veces lo cambia una pelota, pero eso no tiene que determinar si el proyecto es bueno o malo. Nuestra idiosincrasia a veces va contra el respaldo al trabajo, porque somos muy pasionales y permanentemente estamos esperando que el resultado sea el mejor siempre. No sabemos soportar los pasos necesarios que tienen los procesos.

-¿Por qué se sospecha de tu designación?

-Los que me conocen saben cómo pienso y actúo, cómo soy como persona. A ninguno le gusta la crítica destructiva, pero sé de la manera que llegué, sé por qué me eligieron y sé que el grupo que está acá y el que se quedó en Buenos Aires tiene capacidad de trabajo. Después, que estemos dentro de un Mundial o no será un dato más, pero yo tengo la tranquilidad de que se trabajó desde el primer día con vocación, responsabilidad y preparación para saber cómo transmitirle a los chicos lo que necesitan saber. Yo tengo la misma tranquilidad que la que les doy a los chicos antes de un partido. Uno debe dejar todo, así cuando después apoyás la cabeza en la almohada sabés decir por qué me alcanzó para ganar, empatar o perder. Entonces, dormiré dolorido si me fue mal y contento si me fue bien, pero siempre tranquilo.

-¿Esta experiencia es más difícil de lo imaginado?

-Sabía que iba a ser duro, porque me tocó pasar por jugar un Sudamericano y un Mundial juvenil y sé que es más difícil el Sudamericano que el Mundial. La realidad muestra que muchas selecciones evolucionaron y nosotros, al no tener capacidad ni tiempo de trabajo, involucionamos en relación a la equidad que hay hoy en el fútbol sudamericano. No nos pasa a nosotros solos: le pasa también a Brasil. Después, Venezuela evolucionó mucho porque lleva casi dos años de trabajo con una selección que fue Sub 17 y también es sparring de la Mayor. La única selección que empezó a trabajar después de nosotros fue Bolivia. Eso habla, es un dato incontrastable.

-¿Sentirías que fracasaste si no se clasifican para el Mundial?

-Sentiría un gran dolor, una frustración, porque a pesar de todo el contexto, nosotros vinimos a jugar con un objetivo muy claro que era lograr una de las cuatro plazas para el Mundial. Nosotros, cuando tomamos el compromiso, sabíamos en qué nos metíamos y por eso buscamos maximizar cada entrenamiento, cada práctica. Después, a veces se ligó poco, tuvimos muchos penales en contra y hubo dos equipos con muchos a favor. No me gusta caer sobre el arbitraje y ciertas incidencias, pero están a la vista: Uruguay tiene más peso en la Conmebol y nosotros ya no tenemos. Esa también es una realidad.

Claudio Úbeda
Claudio Úbeda

-¿Qué cosas pensás que de haberlas cambiado se estaría en una situación menos comprometida?

-El planteo del partido con Ecuador: creo que nos equivocamos en la planificación. Pero tenemos la tranquilidad de haber hecho y brindado todo a los jugadores para que la cosa funcione. Desde el día a día y generar buen ambiente a la información que se le da. También me hubiese gustado tener más tiempo de trabajo para consolidar la idea, convencer. En tres meses y medio teníamos a los jugadores tres días y después debíamos cederlos a los clubes y eso dificultaba la tarea.

-¿Hay jugadores que no rindieron lo esperado?

-Nos faltó competencia previa. Dos partidos con Japón y uno con Boca, dentro del predio de la AFA, y algún otro partido en Salta y Olavarría no son parámetros. Para medir la realidad del plantel es indispensable jugar, exponer se al público, ver cómo responden los jugadores al ponerse la camiseta de la selección, y ese proceso nosotros lo tuvimos que hacer acá, en competencia. Por eso, se focaliza para que la reserva sea el preliminar de la primera, porque es el último paso para ser profesional y ahí se miden ciertos factores que durante las divisiones inferiores pasan desapercibidos. Un jugador profesional es como un actor, que necesita del público para ser un gran actor. En soledad, un actor no se traba en el guión, no transpira, no duda, pero cuando le ponés mil personas sólo el bueno sabe resolver, no tiene inhibiciones...

-¿Cuántas veces se te cruzó aquel partido en Ibarra con Venezuela, donde con un triunfo la eliminabas y ahora no sería un rival en la pelea?

-Muchas, porque nosotros queríamos sí o sí ganar ese partido. Si pasaba Bolivia, un rival más débil, imaginábamos un candidato menos en el hexagonal. A veces la mente del jugador, al sentirse que ya está clasificado, provoca bajar la intensidad. Me acuerdo de un acto noble de [Rafael] Dudamel, el técnico de Venezuela, que después del partido me vino a pedir disculpas por el planteo, por haber hecho tiempo. 'Queríamos clasificarnos', me dijo.?ß

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