Caso Nóos: un sismo para la monarquía española que terminó con una sentencia liviana

Martín Rodríguez Yebra
Si bien la infanta Cristina no irá a prisión, la imagen de la Corona sufrió un fuerte impacto
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17 de febrero de 2017  • 10:32

MADRID.- La historia no se puede rebobinar. La sentencia del caso Nóos libra de la cárcel a la infanta Cristina y resulta bastante más liviana de lo imaginado para su esposo, Iñaki Urdangarin, pero carece de poder para devolver a la Corona española el prestigio, la influencia y el respeto referencial del que gozó durante décadas.

La condena popular se dictó hace tiempo. La investigación judicial mostró cómo Urdangarin se enriqueció con fondos públicos, cómo usó su condición de miembro de la familia real para concretar la estafa, cómo el entorno del rey Juan Carlos I maniobró para silenciar el escándalo.

Cuando resultó imposible, la maquinaria del Estado actuó para blindar a la infanta, dueña de una de las empresas a las que su marido desviaba el dinero defraudado. No la acusó el fiscal; tampoco la Agencia Tributaria. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy , se declaró “convencido de su inocencia” antes de que Cristina pisara los tribunales.

Sólo la persistencia del juez instructor José Castro llevó a la infanta al banquillo, seguro de que no conseguiría una condena

El relato oficial sostuvo -y confirma la sentencia- que ella no sabía lo que hacía su marido.

Sólo la persistencia del juez instructor José Castro la llevó al banquillo, seguro de que no conseguiría una condena. El daño para la monarquía estaba hecho.

El sismo del caso Nóos fue decisivo para la abdicación de Juan Carlos I en 2014 y guía los pasos de su hijo y sucesor, Felipe VI. El actual monarca se despegó de manera tajante de su hermana y su cuñado, a quienes les quitó el título de duques de Palma. Su reinado enfatiza la discreción y los gestos de austeridad.

Es un perfil acorde a la salud actual de la institución, menos influyente en la política y la economía española, sin el blindaje que la protegía en las buenas épocas de Juan Carlos.

La sentencia significa un alivio personal para la familia Borbón. Cristina no pisará una celda. Y su esposo lo hará por menos tiempo de lo que se sospechaba, si es que no consigue una rebaja de la pena en el proceso de apelaciones. Los jueces le impusieron una pena incluso menor a la de su socio, Diego Torres, pese a que la fiscalía lo veía como el mayor responsable de los delitos.

En el ámbito político es distinto. La Casa Real no puede regodearse en festejos. El momento de estabilidad política desde la confirmación del conservador Rajoy y la mejora de la economía quitan presión sobre la Corona. Pero la monarquía seguirá bajo vigilancia y Felipe VI es un rey sin margen de error.

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