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Todo sobre el surf disruptivo: la innovación llega a la cresta de la ola

La filosofía e historia de este deporte tienen mucho que ver con las prácticas creativas: qué emprendedores se suben a la tabla
Sebastián Campanario
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18 de febrero de 2017  

Sebastián Galindo, surfista y emprendedor, dice que este deporte mantiene su mente despejada
Sebastián Galindo, surfista y emprendedor, dice que este deporte mantiene su mente despejada Crédito: Gentileza

El final del verano suele ser un buen momento para evaluar algún curso que sume habilidades con tecnologías novedosas. ¿Qué tal para este 2017 un programa universitario de fotografía de surf con drones? Lo comenzó a ofrecer hace un mes la Universidad de Carolina del Sur, en los Estados Unidos, con el título de "Shoot the curl", que en este deporte significa colocarse "dentro" de una ola con la tabla, con la cresta por encima de la cabeza del surfista.

De todos los deportes, el surf tal vez sea el que más paralelismos y puntos de contacto tiene con la agenda de la innovación, por múltiples motivos. Además de la metáfora de "surfear la ola" (o el tsunami) como sinónimo de estar en la cresta de las posibilidades que dan las tecnologías exponenciales, toda la filosofía y la historia de este deporte tienen numerosos puntos de contacto con el mundo de la innovación. Empezando por una tasa de cambio y de reinvención elevada: en su libro The Wave (La ola), la periodista especializada en deportes acuáticos, Susan Casey, cuenta cómo en los últimos años la difusión del "surf remolcado" ( tow surfing: otra persona traslada en una moto de agua al surfista hasta una posición inalcanzable sólo con nado) permitió que se multiplicara el surfeo de "olas imposibles", como el record de 30 metros de Garret McNamara en 2014 en la costa de Nazaré, en el centro de Portugal.

"El surf es una fuente de energía, inspiración y creatividad", cuenta Fernando Unzué, un marplatense que junto con su socio, Rodrigo Espinosa, lanzaron un proyecto que combina su deporte amado con innovación y tecnología: Las Brusquitas Green & Tech, cerca de Miramar. "El surfista en cualquiera de sus niveles sabe que va a fallar muchísimas veces hasta que realmente logre su objetivo: pararse, remar hasta el pico de la ola, una maniobra nueva o cualquier otro movimiento requiere de una gran cantidad de intentos. El surf, a diferencia de otros deportes, combina una gran cantidad de variables en una sola ola que hace que cada una de ellas sea única. Y algo similar sucede con los emprendimientos", dice Unzué.

Ambos socios participaron en los últimos hackatones que se hicieron en Miramar, donde surgieron varios proyectos de Internet de las Cosas (sensores y otros dispositivos que se colocan en las tablas y en los trajes) ligados al surf. "Creemos que este deporte debe empezar a elevar su nivel a partir de los datos. Por eso nos apoyamos en tecnología como instrumento para poder darle al coach, al atleta y a los preparadores físicos y nutricionales mayor información y mayores herramientas".

Para Sebastián Galindo, surfista, emprendedor y dueño de la empresa del rubro Camarón Brujo, "todo lo que me viene a la cabeza cuando pienso en lo que nos brinda el deslizarse sobre las olas me remite a buenas y nuevas ideas, claridad de la mente, frescura y eso está íntimamente ligado con la innovación. Mi forma personal de que lleguen las nuevas y buenas ideas es oxigenar la mente saliendo a remar en la tabla; lo recomiendo".

Además del ya mencionado libro de Casey, hay varias obras que conectan al mundo del surf con el de las ideas. Una de las lecturas del ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama en 2016 fue Barbarian days, donde el periodista William Finnegan hace un repaso de su enamoramiento del surf, al que no considera un deporte sino "un camino".

La otra referencia obligada en la materia es Let my people gosurfing (Deja que mi gente vaya a hacer surf), de Yvon Chouinard, el fundador y dueño de la marca de ropa y accesorios para outdoor Patagonia. La firma de Chouinard fue pionera en el uso de algodón orgánico y materiales reciclables, y destina un 1% de su facturación para programas de protección del medio ambiente.

A más de 40 años del inicio de su compañía, Chouinard mantiene una filosofía de "management basado en ausencia": destina varios meses al año a sus pasiones: el surf, escalar, pescar y andar en canoa. Delega todo lo que puede y vuelve de estos periplos con las mejores ideas para potenciar su negocio.

De Mar del Plata a Costa Rica

El emprendedor marplatense Lolo Schauer se autodescribe como un surfista amateur. Practicaba el deporte todos los días cuando estaba en el secundario.

En Las Brusquitas se preparan para recibir surfistas en temporada invernal, con vestuarios calefaccionados y espacio de coworking para quienes quieran ir en modo "trabacaciones": combinar trabajo y placer vacacional.

Durante el año, Schauer se mete poco al mar, pero dos veces al año viaja por trabajo a Centroamérica. "Visito cinco países en 14 días, pero trato siempre de dejarme para el fin de semana sándwich dos días en Costa Rica, y me la paso sábado y domingo metido en el agua", cuenta el responsable de "Panamedias", un emprendimiento solidario que dona medias a hogares humildes de América latina; y de varios hackatones en Mar Del Plata.

Para el emprendedor, "estar en el agua flotando, escuchando como el agua choca con la parte de abajo de la tabla, es terapéutico. Es difícil encontrar otra situación así: no hay smartphones, wi-fi, no hay tele, solo el agua y vos. El optimismo es norma. Como cuando emprendés".

"En el surf, en el mundo amateur, hombres y mujeres se enfrentan a lo mismo. En el agua, realmente somos todos iguales -agrega Schauer-, y la verdad también es que si uno no está preparado, no puede disfrutar al máximo de la experiencia. Porque te agotás; arrancás con todo los primeros quince minutos y luego no podés agarrar una ola. Te falta físico y te sobran ganas."

Una ola gigante como la que agarró McNamara, tomada a destiempo, mata a quien la quiera domar. Por eso a Schauer no le gusta la metáfora de surfear el tsunami. "Poco tiene que ver el surf con un tsunami que viene muy de vez en cuando y que lo más probable es que te mate. En el surf hay siempre revancha, optimismo y una inevitable felicidad de estar disfrutando, tremendamente consciente del "aquí y ahora".

sebacampanario@gmail.com

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