Planes para mejorar la distribución del ingreso

Marta Bekerman
Marta Bekerman PARA LA NACION
Es necesario que las mejoras económicas se reflejen en lo social
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19 de febrero de 2017  

Hace pocos días fuimos nuevamente sacudidos por el informe de la ONG Oxfam sobre el tema de la distribución del ingreso en el mundo. Si bien el tema de la desigualdad ha sido ampliamente discutido por distintos autores, el mencionado informe revela que nunca la distribución del ingreso llegó a los actuales niveles de desigualdad. Se trata del hecho de que ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial (3600 millones de personas).

Esta realidad no es más que el resultado de la manera en que el avance de los cambios tecnológicos y de la globalización está siendo gestionado a nivel mundial. Nos encontramos en una situación en la cual las transformaciones económicas afectan cada vez más a toda la población del planeta sin que exista un gobierno de carácter mundial que deba presentarse a elecciones y que supervise el proceso de globalización y sus efectos sobre los sectores sociales y países involucrados.

Como fue señalado por Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, se trata de un mundo donde muy pocos participantes -algunas instituciones, como el FMI y el Banco Mundial y los ministros de Finanzas de los países centrales- tienen el control sobre el escenario, mientras que muchos de los afectados por sus decisiones no tienen casi voz.

Esta realidad, unida a las pobres respuestas brindadas por los partidos socialdemócratas europeos, tal vez nos ayude a explicarnos algunos resultados electorales recientes, como el Brexit, la elección de Donald Trump en Estados Unidos y el avance de Le Pen en Francia.

Esta situación tan regresiva en la distribución del ingreso que está teniendo lugar en el mundo no debe llevarnos a perder de vista las tendencias que en esa materia se dan en la Argentina, a efectos de poder revertir cualquier proceso que se revele en contra de un avance en el camino de la inclusión social. Los resultados del último año no son muy alentadores.

Mientras en el segundo trimestre de 2015 la relación entre el ingreso familiar promedio de los hogares del primer decil (el 10% de la población que recibe más bajos ingresos) y el décimo decil (el mejor posicionado en ingresos) era de 16 veces, llegó a ser de casi 20 veces en el tercer trimestre de 2016 (último dato disponible).

Pero en este contexto, y a diferencia de lo que sucede con el proceso de globalización a nivel mundial, existe un gobierno a escala nacional elegido por el voto popular. Por eso, cabe esperar de este gobierno la explicitación de un programa económico para el mediano y largo plazo que apunte a revertir cualquier tendencia recesiva en la distribución del ingreso y a asegurar que todo necesario proceso de aumento de la productividad y de la competitividad de la economía expanda el ingreso real de la población y mejore su distribución.

La autora es docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires

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