Dejemos que los niños corran

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
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19 de febrero de 2017  

El 70% de la población es sedentaria. Una enorme parte de la sociedad no tiene la voluntad ni la motivación para moverse, activarse, oxigenarse, cuidarse, desestresarse. En síntesis, de hacer algo por sí misma. Queda claro que el mensaje no está llegando. Los beneficios del ejercicio físico y de salir de la zona de confort aún no son vox populi, aunque todas las investigaciones demuestran lo indispensable de la actividad en nuestra salud.

Recuerdo haber hablado con los profesores Mario López y Emilio Massabeu, artífices de muchos artículos de esta temática, y que me dijeran: “La cultura imperante va transformando al niño y orientándolo a ser sedentario”. Me quedé pensando en lo cierto que era. ¿Quién no ha escuchado “Juan, quedate quieto”. o “Flor, dejá de correr”, u oírle decir a una docente o directora de colegio “En el recreo no se corre”, “No corran porque se van a lastimar”, o peor aún, “No corran porque se van a cansar”. Arrancamos mal desde la infancia, con un mensaje erróneo a nuestros hijos, hipotecando su futuro y desconociendo el gran valor del ejercicio para su desarrollo. Muchas enfermedades son prevenibles apenas con un poco de actividad y ejercicio. Y aunque pueda haber reglas o límites a todo chico, es importante estimular el movimiento y no restringirlo por puro hábito o comodidad nuestra.

Según el Colegio Americano de Medicina, deberíamos hacer ejercicio entre 30 y 40 minutos diarios. Es incluso menos del 3% de nuestro día, pero alcanza para prevenir enfermedades y darnos una mejor calidad de vida. Cuesta entenderlo, pero vivir sin movernos es una causa de muerte, ya que aumenta factores de riesgo como la diabetes, el colesterol, la tensión arterial y los dolores musculares y óseos. Sorprendentemente, el sedentarismo es la segunda causa de muerte evitable. Pero más sorprendente todavía es pensar en lo poco que exige evitarla y que aún así, la mayoría no haga nada al respecto.

Una de mis grandes misiones es lograr que la gente tenga en cuenta que entrenar no es sólo cuestión de bajar de peso. Sí, está buenísimo ser magro y tener un buen físico, pero hacer ejercicio también nos salva la vida. Y nos provee de energía vital y un mucho mejor humor. Apuesto que si todos hicieran un poco de actividad diaria, no nos enojaríamos tanto con el otro, porque no estaríamos enojados con nosotros mismos.

Según estudios recientes, el sedentarismo resta hasta dos años de vida. Y como dicen, la vida es un suspiro. Vos, ¿cómo querés vivirla?

* El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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