Franco Davin: "Nunca pensé que Del Potro se pudiera retirar"

El entrenador hizo una crítica mirada sobre la actualidad del circuito y ponderó al tandilense, con el que trabajó ocho años
Sebastián Torok
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19 de febrero de 2017  

Franco Davin
Franco Davin Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

En innumerable cantidad de veces Franco Davin se tuvo que morder la lengua para no hablar públicamente durante la extensa etapa que fue entrenador de Juan Martín del Potro . Durante las ocho temporadas que trabajaron juntos, el pehuajense vivió todos los estados de ánimo posibles: plenitud, felicidad, preocupación, angustia, indignación, incertidumbre, enojo, desahogo. Muchas veces, sobre todo en tiempos tormentosos vinculados con la Copa Davis , los silencios le generaron problemas a Del Potro -él mismo lo reconoció- y Davin, como conductor, también padeció esa postura y no precisamente porque no entendiera las necesidades de los medios. Después de interrumpir su tarea con Del Potro en julio 2015, el único argentino ganador de dos Grand Slam como coach (Roland Garros 2004 con Gastón Gaudio y US Open 2009 con el tandilense) se radicó en Miami junto con su familia. Su función actual, entrenador del italiano Fabio Fognini, lo trajo a Buenos Aires. Y lo hizo con una mirada amplia, aguda y crítica sobre distintas situaciones, que van desde lo tenístico a lo social.

"¿Sabés qué es lo que más me molesta del tenis actual? Entrar en un vestuario después de un partido y no ver a jugadores calientes por haber perdido. No los ves a como era antes, cuando quizá les tenías que decir 'Che, dejate de joder, ya está'. Hoy ves a un tipo que termina de jugar y que en menos de diez minutos agarra el teléfono para escribir en su red social 'Hola a todos, acabo de perder, pero dejé todo', buscando la compasión y la complicidad de los miles o millones de seguidores que tiene. Y eso trae problemas", reflexiona el zurdo que llegó a ser 30º del circuito en 1990. Y va más allá, caminando por el lago de Palermo junto con LA NACION: "Pensar que esos tipos están pendientes de vos es una pelotudez atómica. El tema es si al jugador le llega más ese mensaje que el que le dice una persona que está cerca. Seguramente, cuando lean esta nota, habrá comentarios de tipos que van a decir cualquier cosa sobre mí y es algo que veo potenciado en la Argentina. Es una de las cosas que me duelen viviendo afuera y más que nada lo veo en el deporte. Juan (Del Potro) lo sufrió bastante. Hoy no tenés que haber nacido con la tecnología para estar adicto a ella; ves a gente de 40 o 50 años enferma por eso. Se perdió mucho el diálogo, los chicos no escuchan y en el tenis habría que trabajar más en la parte mental, porque todos los entrenadores tenemos alguna limitación. El deportista tiene una exposición muy grande y también tiene presiones de las marcas, de los managers, de los torneos. Pero me saca cuando veo un tipo que pierde y no sufre ni un poquito. Esa es la realidad. A los que les pasa eso viven una vida irreal y ya no son tenistas, son actores de Hollywood".

-¿Cómo manejaron la situación con Del Potro? Porque él le prestaba mucha atención a lo que se decía y hasta en varias oportunidades lo afectó.

--Sí, pero Juan es diferente. Es una bestia mentalmente. Pero es un chico que es tan profesional y que trata de hacer tan bien las cosas que quiere entender por qué, por ejemplo, si lo juzgaban mal. Entonces, a veces la lucha era contra alguien que no sabías ni el nombre. No vale la pena, pero a él le llegaba porque le gustaría explicarle al tipo que lo insultó por qué tal o cual cosa. Son difíciles algunas situaciones, porque por un lado te dicen que tenés tres millones de seguidores y que tenés que hacer esto o aquello, sentís que entrás en una relación y que son tuyos, pero también te baja la confianza cuando es al revés. ¡Entrás en una pelota que no es fácil manejar!

-¿Cómo asimiló Juan Martín la noticia de que por una decisión de vida te ibas a radicar a EE.UU.?

-Con Juan teníamos una relación muy fuerte, porque no era sólo de entrenador-jugador, sino que era de amigos, de familias; vivimos muchas cosas juntos, buenas y dolorosas. A Juan obviamente que no le gustó cuando le dije que me iba a Miami. Yo cada vez que agarré a un jugador dejé mucho y eso hace que el otro sienta que por ahí sos su prioridad. En este caso era así, pero antes está mi familia. La intención no era dejar de trabajar juntos, sino yo por ahí venir a Buenos Aires en distintos momentos. A él le faltaba un tiempito de recuperación, habíamos hablado un poco eso, pero quería a alguien que estuviera más tiempo y yo no se lo podía dar, porque era mi adaptación a un país nuevo. Además, no es que se lesionó la primera vez y me fui de su lado, al contrario. Estuvimos juntos mucho tiempo. Estuve con él los días previos a la serie de Copa Davis con Gran Bretaña; pasó por Miami, estuvo con mis hijos, con mi señora. También nos cruzamos algunos mensajes. Hoy Juan está con sus cosas, armando su equipo, entrenando mucho, enfocado.

-¿Te asombró su recuperación y sus logros?

-Interiormente nunca pensé que se pudiera retirar. Siempre pensé que iba a seguir luchando para volver a jugar. Para jugar de igual a igual con Federer, Nadal, Djokovic y Murray, Juan tiene que estar muy fino porque esos tipos son mejores que él. Pero igual se les puso a la altura dando muchas ventajas, como viviendo en la Argentina, con las horas extras de vuelo que eso implica para ir siguiendo el circuito. Nunca quiso instalarse en otro lugar, aunque fuera una opción real; él no quería porque siempre pensaba en Tandil, en su familia, y era respetable.

-¿Cuánto lo afectó y no lo dejó disfrutar el período conflictivo en la Copa Davis?

-Lo afectó mucho, mucho. Porque no fue algo de un día. Fueron meses, años. Y se la tenía que comer solo. Yo podía hablar, decir lo que sea, o el papá o los amigos, pero se la comía él solo. Además, por ahí estaba lesionado sin poder hablar en la cancha, que es lo que a él le gusta también, es el perfil que tiene. A fin de año yo veía la foto después de que la Argentina ganara la Copa Davis y el rostro de Juan era el de una persona tranquila, aliviada. Lo vi feliz, muy feliz, en paz. Y eso es buenísimo. Le vi una cara espectacular. Pero también sé que todo ese proceso podría haberse concretado antes. Nosotros hemos hecho cantidad de cosas tratando de hacer lo mejor. Cuando se jugaba la Davis, era prioridad, pese a lo que decían.

-¿Pero por qué para algunos era lo opuesto?

-Creo que era un análisis equivocado, de personas que no saben de tenis o no están en el ambiente. Lo que pasó en su momento con la Davis fue lo que les pasó a muchos deportistas de elite en el país: dirigentes que no estaban preparados para manejar a algunos jugadores. Cuando les aparece un crack se despelota todo. Yo fui capitán de Copa Davis y a mí nadie me preguntó qué plan tenía, qué proyecto tenía. Entonces, como podían elegir bien, podían elegir mal. Si un tipo va a la Copa Davis y lleva a todo su equipo, o va a un Juego Olímpico y se alquila una casa cerca del club perdiéndose estar en la Villa Olímpica, como hicimos en Londres, era porque quería ganar. Y la Asociación o el capitán tiene que intentar apoyar a ese flaco. En algún momento no lo valoraron. Juan es un tipo que nunca preguntó, por ejemplo, cuánto iba a ganar de premio en la Davis. En un momento dijo 'Yo juego gratis, no me importa, yo quiero ganar la Davis'.

-Pero la discusión por los premios entre David Nalbandian y el padre de Del Potro previa a la final de Mar del Plata 2008 existió. ¿O no fue así?

-Sí, pero el papá de Juan en ningún momento quería cobrar diferente, lo enfrentó (a Nalbandian) y le dijo que el premio fuera para todos por igual.

-¿Cuál fue el peor momento desde lo emocional vinculado a la Copa Davis?

-Cuando dejó de jugar (2013). Antes de eso, él venía con la lesión de la muñeca izquierda, infiltrándose y no lo contaba. El médico le decía que no jugara, que parara, pero él se infiltraba, jugaba... Y pese a hacer todo eso no se sentía protegido. Él siempre fue copero; el argentino en general lo es. Nalbandian tuvo un récord infernal, Gaudio tuvo partidos espectaculares en polvo de ladrillo.

-Hoy, con todo lo sucedido en 2016, aquellos asuntos parecen un tema del pasado, de otra vida. ¿Esperás que siga brillando y haciendo ruido en el circuito?

-Sí, totalmente. Estando sano, Juan Martín es muy peligroso para cualquiera. En los torneos grandes de este año será el que podrá bajar a los mejores del mundo. Y en realidad, son pocos los que pueden mover un poco la parte de arriba. Haber llegado a ser el 4 del mundo, con los que tenía adelante, era como haber sido el número 1 de los humanos. Es un crack. Pero hay que sacarse esa idea bien argentina de que si no sos el número 1 no sirve.

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Sobre Roger Federer y Rafael Nadal:

"Roger es lo más grande que he visto. En la final de Australia se lo vio mejor que en los últimos tres años. Se lo notó fresco pese a que enfrente estaba un fenómeno como Nadal, el único tipo que le hacía transformar la cara. Va a ser un año muy interesante de tenis"

Sobre Fabio Fognini y Gastón Gaudio:

"Con Fabio nos estamos conociendo. Él venía de estar parado, lesionado, de dar un paso importante y casarse con una jugadora importante (Flavia Pennetta), va a ser papá. En algunas cosas lo veo parecido a Gastón (Gaudio), en otras no. Gastón tenía el perfil de hablar, pero se mataba dentro de la cancha, las corría todas, era otro tipo de jugador. Con Fabio estamos trabajando en ese concepto. Gastón por ahí daba la sensación de que no tenía ganas de jugar pero después para ganarle un punto lo tenías que matar. Fabio no: a veces da la imagen y también lo hace (sonríe). Es una gran persona, un chico espectacular, con una familia muy cordial".

Sobre la nueva generación:

"Si tengo que elegir a uno de los nuevos es a Zverev. Le veo cositas de Del Potro. Tiene muy buena cabeza, buen revés, pero el drive de Juan es diez veces mejor. Y todavía le falta ese gran trabajo físico que en su momento hizo Martiniano (Orazi) con Juan. Tiene tiempo".

Sobre Guillermo Vilas:

"A Vilas lo pongo arriba de todos, por más que mañana venga uno y gane todo. Lo que hizo Vilas acá en la Argentina fue único. Hizo que el tenis explotara, que se popularizara y que todos juguemos al tenis. Y todo esto que ocurrió fue gracias a él. Ya está, ya se hizo una vez. Entonces, por ese lado no es comparable con Del Potro, ni con Gabriela (Sabatini), ni con Gastón (Gaudio). Tuve la suerte de verlo jugar y ver el esfuerzo que hacía, lo que luchaba, adentro de la cancha era impresionante y tenía un carisma de locos. Vilas, llevado a la actualidad, es Nadal. Pero Nadal en un país sin historia tenística".

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