Alemania endurece su política de refugiados en un año clave para Merkel

Buscan acelerar la deportación de quienes hayan sido rechazados y mejorar los controles de los recién llegados; la canciller, que había sido criticada, busca otro mandato
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23 de febrero de 2017  

Merkel, ayer, al entrar a la reunión de gabinete con el ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel
Merkel, ayer, al entrar a la reunión de gabinete con el ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel Fuente: AFP

BERLÍN.- En línea con los tiempos políticos que corren a ambos lados del Atlántico, Alemania anunció ayer un endurecimiento de sus leyes migratorias para poder acelerar la deportación de miles de solicitantes de asilo cuya petición haya sido rechazada y extremar los controles a los recién llegados, meses después del atentado en Berlín

Según un proyecto de ley aprobado en consejo de ministros y elaborado por los ministerios del Interior y de Justicia, los solicitantes de asilo serán sometidos a nuevas exigencias, entre ellas la revisión de sus computadoras y teléfonos celulares, una medida cuestionada por los organismos de derechos humanos por ser violatoria de la privacidad y vista como una coartada contra los extranjeros.

El texto prevé también acelerar el envío a sus países de origen de los solicitantes de asilo cuya petición sea rechazada, como en el caso del autor del atentado jihadista con un camión que dejó 12 muertos, el 19 de diciembre pasado, en una carrera enloquecida contra decenas de transeúntes en las calles de Berlín que consternó a todo el país.

Pocos meses antes de las legislativas, en septiembre, en las que Angela Merkel tratará de lograr un cuarto mandato consecutivo, la canciller busca mostrar mayor firmeza ante las críticas, algunas vertidas desde su propio campo conservador, por haber abierto la puerta a más de un millón de migrantes en 2015 y 2016.

La solicitud de asilo del tunecino Anis Amri, de 24 años, había sido denegada por las autoridades, pero no pudo ser expulsado, según Berlín, por la falta de cooperación de Túnez, que nunca envió los documentos requeridos desde Alemania. Amri utilizó 14 identidades diferentes tras llegar en 2015 y mantuvo contacto con círculos extremistas.

El atentado de Berlín alimentó el debate sobre la política liberal de Merkel con respecto a los inmigrantes, la más abierta de Europa, amenazó con restarle votos para las elecciones del 24 de septiembre y dio alas a los movimientos populistas alemanes, en un momento en que la xenofobia, a tono con las medidas contra refugiados musulmanes que propone Donald Trump en Estados Unidos, crece a grandes pasos entre el electorado europeo.

La nueva normativa autoriza asimismo el uso de tobilleras electrónicas para vigilar a potenciales terroristas extranjeros, facilita el ingreso en prisión de presuntos islamistas y aumenta el período de tiempo que pueden permanecer detenidos a la espera de su expulsión.

"Aquellos a los que se les deniegue la solicitud de asilo tendrán que abandonar el país", dijo el ministro del Interior, Thomas de Maizière, al defender las medidas, aún las más cuestionadas, como la revisión de computadoras personales y teléfonos celulares para certificar la identidad.

"Es de ley que el Estado pueda cerciorarse de que los datos facilitados por un solicitante de asilo sobre su nacionalidad son correctos -dijo el ministro-. Si un migrante llama 90 veces a Sudán y dice que viene de Eritrea, existe una gran posibilidad de que se trate de un sudanés."

La organización defensora de los derechos humanos Pro Asyl criticó la normativa al señalar que se trata de una "brutalización de las expulsiones", al tiempo que afirmó que Alemania pasó de ser un país de recepción a uno de deportación.

El año pasado, 80.000 personas fueron expulsadas de Alemania o dejaron el país voluntariamente, frente a las 50.000 del año anterior. Ayer mismo estaban encendidas las alarmas de los organismos humanitarios por el despegue de un vuelo con inmigrantes deportados a Afganistán, donde las fuerzas del gobierno y los talibanes siguen enfrascados en una espiral de violencia.

"La situación en Afganistán empeoró claramente el año pasado", subrayó Markus Beeko, secretario general de Amnistía en Alemania.

El Ministerio del Interior sostiene que más del 50% de las 280.000 peticiones de asilo formuladas en 2016 debieron ser mejor estudiadas, ya que muchos entraron con identidades falsas. Durante el pico de la crisis migratoria, en 2015, un informe periodístico reveló que el 80% de los que buscan asilo no tenían documentos oficiales.

Según reveló ayer el gobierno alemán, unas 1600 personas están "potencialmente involucradas" en acciones terroristas, en un aumento drástico del islamismo radical en el país. Los sujetos considerados "peligrosos", un escalón más arriba en la escala de activismo, son 570.

Agencias DPA, AFP, AP y ANSA

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