Con un difícil panorama para su partido, Correa ahora promete volver

El presidente dijo que regresará al ruedo si la oposición confirma su favoritismo en el ballottage
Rubén Guillemí
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23 de febrero de 2017  

El presidente ecuatoriano Rafael Correa terminó de revelar ayer su estrategia política personal, muy alejada del ostracismo europeo que había prometido "para que los ecuatorianos descansen de mí y yo del país".

Con más del 99% de los votos escrutados, el mandatario reconoció que en los comicios presidenciales del domingo se quedaron "a medio punto de ganar en primera vuelta" y, por lo tanto "habrá segunda vuelta" el próximo 2 de abril entre el oficialista Lenín Moreno y el candidato opositor Guillermo Lasso, un ex banquero liberal.

El último informe del Consejo Nacional Electoral indica que Moreno logró el 39,34% de los sufragios y Lasso el 28,14%. Para evitar un ballottage, el más votado debía obtener al menos el 40% y diez puntos de diferencia con el segundo.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa
El presidente de Ecuador, Rafael Correa Fuente: AP

Pero en un encuentro con corresponsales de prensa extranjera en el palacio presidencial en Quito, Correa fue más allá de la cuestión de la segunda vuelta y dijo: "Si gana la oposición, probablemente tendré que regresar más pronto y estar en el momento histórico que se requiere".

"No van a poder lograr lo que están proponiendo y lo poco que puedan hacer, quiebra al país y verán que en un año estarán pidiendo elecciones anticipadas, que la constitución lo permite, con la muerte cruzada y tendré que volvérmeles a presentar y vencerlos nuevamente", señaló.

El abogado constitucionalista Rafael Oyarte explicó a LA NACION que, efectivamente, la Constitución de 2008 prevé este mecanismo llamado de "muerte cruzada", un año después del cambio de gobierno, o sea, a partir del 24 de mayo de 2018. "En caso de «grave crisis política», el presidente puede disolver la asamblea y llamar a elecciones anticipadas y, con el mismo argumento, la asamblea puede destituir al presidente sin juicio político con el voto de las dos terceras partes", explicó Oyarte.

Sin embargo se llama "muerte cruzada", porque tanto si el Parlamento destituye al jefe del Ejecutivo como si es el presidente quien disuelve la Asamblea, se convoca a elecciones generales para renovar el Legislativo y el Ejecutivo hasta la finalización del período constitucional.

"Sin embargo, me parece irresponsable que el presidente esté insinuando esta posibilidad cuando ni siquiera se realizó todavía la segunda vuelta. Esto es un anuncio de que su partido hará una oposición recalcitrante en la Asamblea en un eventual triunfo de la oposición", afirmó Oyarte.

De todas formas, según los datos del escrutinio, el oficialista Alianza País logrará entre 71 y 75 bancas, muy lejos de las 90 (dos tercios de 137) que necesitaría para una eventual destitución del futuro presidente.

Lo cierto es que hoy por hoy ni el oficialismo ni la oposición tienen asegurado un triunfo en el ballottage.

Hasta ahora, sólo la candidata que quedó ubicada en el tercer lugar, Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, que logró el 16,27%, dijo explícitamente que apoyará la postulación de Lasso. El ex banquero tendría asegurado así alrededor del 45% del electorado.

Resulta incierto de qué manera votará el resto de los electores que no apoyaron al oficialismo en los comicios de este domingo.

El ex canciller de Correa, Fander Falconí, dijo en diálogo con LA NACION que el ex banquero Lasso representa "la derecha más retrógrada, la que busca intervenir en lo público para salvar a los privados", y asoció al candidato derechista con la crisis financiera de 1999, el llamado "feriado bancario", el "corralito" ecuatoriano, un masivo congelamiento de fondos y salvataje bancario. En aquel momento Lasso era presidente del Banco Guayaquil, una de las entidades que resultó favorecida por la crisis.

Pero para el politólogo Felipe Burbano de Lara, "la estrategia oficialista de asociar a Lasso con la crisis de 1999 no va a funcionar".

Burbano destacó que incluso un dirigente indigenista de izquierda, Carlos Pérez Guartambel, dijo ayer que "en todo caso es preferible un banquero a una dictadura".

"Todo el arco de la izquierda fue muy maltratado por Correa, así que el oficialismo no puede contar con esos votos, incluso frente a un candidato de derecha como Lasso", afirmó Burbano.

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