Reciclado: quieren más campanas verdes en Belgrano, Palermo y Caballito

Vecinos de esos barrios, y también de Mataderos y Núñez, son los que más solicitudes de ese tipo de contenedores hicieron durante 2016
Valeria Vera
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23 de febrero de 2017  

Los problemas vinculados con la suciedad persisten año tras año en la ciudad y surgen nuevas necesidades en los barrios para mantenerlos limpios. Durante 2016, el Sistema Único de Atención Ciudadana recibió 42.439 quejas relacionadas con la higiene urbana, que, en su mayoría, pusieron en duda la eficacia del sistema de contenedores y de reciclaje.Pero hubo barrios en los que, por el contrario, pidieron la instalación de las llamadas campanas verdes, dispuestas en algunos sectores de la ciudad para depositar sólo residuos reciclables y que son vaciadas por recuperadores urbanos: Belgrano, Palermo, Caballito, Mataderos y Núñez lideraron este tipo de solicitud, seguidos de Villa Lugano, Liniers, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Villa Devoto, en ese orden.

Según pudieron constatar esta cronista y el equipo de LN Data a través de Buenos Aires Data, el portal de datos públicos de la ciudad de Buenos Aires, la reposición de contenedores, el retiro de residuos verdes, la falta de vaciado y limpieza de contenedores y la falta de vaciado de campanas verdes fueron demandas reiteradas.

"Muchas veces no están limpias las campanas y hay más de uno que se confunde si no hay que dejar los residuos afuera", dijo Marta Pellegrini, vecina de Belgrano, con quien LA NACION dialogó frente a la iglesia conocida como La Redonda.

Fernanda, de Palermo, consideró que "sería muy positivo que se reciclara más y que se consumiera más conscientemente". Mientras que Santiago, de Almagro, opinó que todavía "falta información acerca de cómo es y qué se puede hacer con los materiales reciclables".

Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público interpretaron las inquietudes como parte del compromiso y de la voluntad del porteño con la política ambiental: "Le interesa vivir en una ciudad sustentable" y, por eso, "separa cada vez más" la basura, que adquiere valor y genera trabajo: la lleva a las campanas, la entrega a un recuperador urbano o la traslada a un punto verde (sitios distribuidos en la Capital a los que los vecinos pueden acercar reciclables, pilas y electrodomésticos en desuso).

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Estrategia

No obstante, aclararon que por ahora sólo reforzarán la instalación de puntos verdes -que ya son más de 100- para complementar la estrategia y combinarlos con "los 28.000 contenedores, distribuidos en forma proporcional a la cantidad de residuos recolectados por cuadra, y 3000 campanas verdes, ubicadas principalmente en zonas de baja densidad poblacional".

Es que pese al interés de los vecinos por el sistema de campanas verdes, en la Ciudad admiten que funciona con deficiencias e incluso evalúan una reformulación, tal como publicó LA NACION meses atrás.

Los recuperadores urbanos, el tercer eslabón de la cadena junto al Estado y los vecinos, coincidieron en que se avanzó mucho en la colaboración de los porteños, pero todavía no se llega a cubrir el ciento por ciento de los circuitos en la recolección por falta de infraestructura y recursos.

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"Hay un alto nivel de aceptación de lo que hacemos. Tenemos pactado con ellos qué día y a qué hora pasamos. Nos ayudan y quieren hacerlo, pero por falta de fondos no llegamos a cubrir el total de las áreas, sólo algunos puntos", advirtió Roberto Espontarollo, secretario de la cooperativa El Trébol.

"No nos podemos hacer cargo de un servicio sin recursos. No tenemos cartoneros ni herramientas para recolectar todo", coincidió Alicia Montoya, de la cooperativa El Álamo. E insistió en que "es necesario discutir una propuesta, combinar el sistema puerta a puerta con la contenerización y el control".

Fuentes de Ambiente y Espacio Público prefirieron destacar la evolución que siguió el sistema en los últimos años, más allá de la suciedad presente en las calles o la capacidad al límite de los contenedores y campanas: "Hoy los vecinos cuentan con un contenedor negro para residuos orgánicos por cuadra y, en barrios de casas bajas, con campanas de color verde para disponer reciclables".

Sobre estas últimas, recordaron que "están siendo reemplazadas por nuevas que no tienen puerta, sino una ventana para disponer de los residuos secos. Son mecanizadas y su vaciado ya no depende de una persona, sino de un camión del Ente de Higiene Urbana, que las opera, similar al de los contenedores negros".

La voz de los involucrados

Marta Pellegrini

Vecina de Belgrano

“Muchas veces no están limpias las campanas y hay más de uno que se confunde si no hay que dejar los residuos afuera”

Fernanda

Vecina de Palermo

“Sería muy positivo que se reciclara más y se consumiera más conscientemente”

Roberto Espontarollo

Cooperativa El Trébol

“Los vecinos nos ayudan y quieren hacerlo, pero por falta de fondos no llegamos a cubrir el total de las áreas, sólo algunos puntos”

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