Los vecinos de un barrio en Pilar se sienten prisioneros de la delincuencia

En las calles de La Lonja se amontonan automóviles incendiados y los habitantes de cada cuadra se organizan para darse alertas sobre movimientos sospechosos
Andrés Krom
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25 de febrero de 2017  

Poca infraestructura y zonas con altos pastizales ayudan a los ladrones
Poca infraestructura y zonas con altos pastizales ayudan a los ladrones Crédito: Ricardo Pristupluk

Los vecinos del barrio La Lonja, ubicado a poca distancia de algunos de los countries más importantes de Pilar, se sienten prisioneros en sus propias casas. No pueden salir de vacaciones sin dejar a alguien al cuidado de la casa, menos aún se animan a dejar entre la basura las cajas de electrodomésticos para no dar pistas a los delincuentes sobre un posible botín. Se organizan para monitorear entre todos los movimientos de la cuadra. Tienen miedo cada día de transformarse en otra estadística de la inseguridad.

"Cuando estamos en nuestras casas es menos probable que entren. Si quiero salir, o viajar, tengo que encontrar a alguien que se quede a vigilar. Al final, como nadie termina detenido, los presos somos nosotros", explicó Claudia Mammarella, una de las vecinas afectadas por los asaltos. Y agregó: "A mí me robaron nueve veces en el último año. Tengo un paredón de tres metros y se treparon igual. Hasta se llevaron los ventanales nuevos que iba a poner. Lo peor de todo es que los ladrones son de la zona, los conocemos. Ellos saben que nadie va a hacer nada".

Las precarias calles de tierra exhiben allí los trofeos del delito: carrocerías incendiadas de automóviles robados. En La Lonja, la gente comentó a LA NACION que la policía bonaerense no patrulla esos caminos y que el municipio hace oídos sordos a sus reclamos. "Esto parece Kosovo", dijo otro de los vecinos damnificados por la violencia que golpea a ese barrio.

En la Municipalidad de Pilar, en tanto, afirmaron que la realidad del lugar el diferente a la planteada por los vecinos. Los funcionarios se apoyaron en las denuncias realizadas en sedes policiales para determinar que ese lugar no tendría problemas particularmente graves de seguridad. Si se aceptó en la intendencia que las demoras en la instalación de cámaras de vigilancia se debe a dificultades técnicas que no pueden resolverse rápidamente.

En cambio, los vecinos indicaron que los ladrones recorren las calles del barrio para averiguar qué casas están habitadas, que vehículos conducen sus dueños e incluso si tienen personal doméstico. Algunos de los vecinos ni siquiera tiran a la basura las cajas de sus electrodomésticos nuevos, temiendo que su descubrimiento motive un nuevo robo.

"Problemas de inseguridad hubo siempre, lo que pasa es que nunca tuvieron la magnitud que tienen ahora", dijo Fernando Safi, otro de los vecinos que conversó con LA NACION. "Generalmente, eran rateros jovencitos que se metían en un terreno y sacaban una pala o una garrafa, no pasaba de eso. Ahora actúan con más saña, sin pudor", añadió.

El punto de inflexión en la escalada de violencia habría sido el asesinato de Gabriel Eiriz, ultimado por sicarios el 7 de octubre de 2013 luego de denunciar la organización de fiestas clandestinas en quintas aledañas. Ese homicidio sigue impune. Otro asesinato más reciente también resonó en La Lonja. En julio de 2016, un cartonero fue hallado muerto tras recibir dos golpes en la cabeza por haber denunciado a dos jóvenes que robaban casas en el barrio. "A partir de ahí empezamos a quejarnos con más fuerza y hubo un cambio en la cúpula policial", señaló Aldo Cáceres Soldati. Pero la situación no mejoró.

Frente a los hechos de inseguridad, los vecinos decidieron conformar un grupo de WhatsApp para notificarse de cualquier movimiento sospechoso. "Estamos todo el tiempo monitoreando la situación entre nosotros. Si escuchamos ladrar a los perros, salimos a vigilar que pasa", afirmó Sergio Piccioli.

Acudieron con los reclamos a la Municipalidad de Pilar. Los vecinos contaron que desde diciembre de 2015 tuvieron ocho reuniones grupales y 19 citas individuales con diversos funcionarios, incluyendo al intendente, Nicolás Ducoté. De esos encuentros se llevaron la promesa de la instalación de tres cámaras de seguridad para desalentar los robos en el barrio La Lonja. Pero aún no fue colocado ese sistema de vigilancia electrónico.

Una postal cotidiana en La Lonja: vehículos robados que terminan incendiados
Una postal cotidiana en La Lonja: vehículos robados que terminan incendiados Crédito: Ricardo Pristupluk

Miradas diferentes

Fernando Martínez, secretario de Seguridad de Pilar, dijo a LA NACION que existen grandes diferencias entre los episodios que mencionan los vecinos y las denuncias efectivamente presentadas ante la policía. "La gente es reacia, por diferentes cuestiones, a radicar las denuncias; la diferencia entre la opinión y la información real es grande", aseguró.

Martínez admitió, no obstante, que no se han instalado las cámaras de seguridad. Adjudicó este retraso a la necesidad de mejorar en general la infraestructura de la zona, incluso con tareas que no corresponden al municipio. "Pilar tiene mucho campo y para instalar una cámara IP necesitamos conectividad de fibra óptica, que es difícil. Nos encantaría tener un paraguas de señal en todo el partido, pero hay cosas que llevan su tiempo."

Además, defendió la gestión de Ducoté en materia de lucha contra el crimen. "El lunes pasado se entregaron 14 patrulleros nuevos, 20 motos, 20 bicicletas. Así vamos a seguir trabajando hasta tanto sean finalizadas todas las licitaciones que se han hecho para la adquisición de material", indicó.

Los vecinos, por su parte, pidieron soluciones concretas a los problemas de seguridad. Y planean organizar protestas con cortes de calles para exigir respuestas positivas a sus planteos. "Es la primera vez que pensamos en dejar de cuidar las formas, pero no aguantamos más", afirmó Silvia, una de las vecinas que espera soluciones mientras cierra las rejas de su casa y se siente presa del delito.

Los robos golpean en los countries

Un matrimonio fue asaltado el country Highland Park, en la localidad bonaerense de Del Viso, partido de Pilar. El hecho fue cometido anteayer, alrededor de las 4, en la urbanización ubicada a la altura del kilómetro 42,500 de la ruta Panamericana.

Fuentes policiales informaron que cuatro ladrones, encapuchados y vistiendo guantes de látex sorprendieron a un arquitecto, de 78 años, y a su esposa, de 61, cuando dormían. Los asaltantes maniataron a las víctimas y escaparon llevándose una importante suma de dinero.

Se trata de undécimo robo denunciado este año en un barrio privado de Pilar, según consignó la agencia DyN. Un suceso de similares características, con un matrimonio de jubilados sorprendido en la madrugada, ocurrió pocos días antes en un country de la localidad de Manzanares.

La investigación del robo concretado en el country Highland quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada de Pilar.

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