Quejas por terrenos abandonados

Los baldíos en La Lonja se transformaron en zonas de riesgo para la seguridad y la salud
(0)
25 de febrero de 2017  

A 48 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, el barrio La Lonja limita con las localidades de Del Viso, Villa Rosa y la ciudad de Pilar. Su historia es la de tantos otros barrios en la provincia de Buenos Aires en los que no ha sido satisfechas las necesidades básicas de la población en materia de infraestructura.

Uno de sus aspectos más distintivos son las calles de tierra, que contrastan con las coquetas casas y quintas del barrio. Cuando llueve esos caminos se transforman en una trampa en la que los automóviles de los vecinos suelen quedar atrapados. El mal estado de las calles también dificulta el tránsito de las ambulancias.

En más de una oportunidad, las personas con problemas de salud han debido acercarse hasta las calles más firmes para poder trasladadas a un centro de asistencia médica.

Las telecomunicaciones están a cargo de la Cooperativa Telefónica La Lonja, a pesar de que el barrio está ubicado a pocas cuadras de Pilar, donde operan varios de los principales proveedores de estos servicios. Luego de un temporal ocurrido a finales de enero, varios postes de la cooperativa se cayeron y algunos vecinos están desde ese momento sin servicio de teléfono ni conexiones de Internet. Los vecinos se quejan de la falta de competencia en la zona en l asignación de los servicios básicos.

Escondites para ladrones

Otro de los problemas que aquejan a La Lonja son los altos pastizales que crecen en los terrenos baldíos del barrio, donde los vecinos argumentan que los ladrones esperan agazapados la oportunidad para entrar a robar a las casas.

En este aspecto, los habitantes se sienten con las manos atadas, dado que legalmente no tienen permitido realizar por su cuenta tareas de mantenimiento en un terreno privado y el municipio no ejerce su potestad de intimar a los dueños de los terrenos para que los pongan en condiciones.

Los habitantes del lugar también afirmaron que estos terrenos funcionan también como basureros improvisados de gente de la zona, razón por la cual se ha incrementado la presencia de ratas y temen por los potenciales criaderos de mosquitos en esos lugares.

"Están totalmente fuera de mantenimiento porque sus dueños no les prestan atención", asegura Sergio Piccioli. Como solución parcial, este vecino de La Lonja busca trabajar con una parroquia local con el objetivo de organizar una patrulla vecinal de limpieza.

"La idea es salir con un grupo de vecinos una vez por semana, o cada 15 días", comentó Piccioli.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?