Fillon no se baja de la campaña a pesar de la presión judicial

El candidato conservador a la presidencia, tercero en las encuestas, dijo que es víctima de un "asesinato político"
Luisa Corradini
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2 de marzo de 2017  

Fillon, ayer, en campaña en una feria de agricultura en París
Fillon, ayer, en campaña en una feria de agricultura en París Fuente: AFP

PARÍS.- La justicia francesa inculpará el 15 del actual a François Fillon por los supuestos empleos ficticios de su esposa y dos de sus hijos. Pero el candidato conservador a la presidencia de Francia anunció ayer su intención de seguir su campaña.

Aunque como diputado tiene derecho a negarse, aclaró que se presentará ante la justicia. Pero, contrariamente a lo que había afirmado al comenzar el escándalo, hace cinco semanas, dijo que no se retirará.

"No cederé, no me rendiré, no me retiraré e iré hasta el final", afirmó ayer en una declaración pública, donde se proclamó víctima de "un asesinato político" y de un "complot" para eliminarlo de la carrera presidencial, en el cual implicó al gobierno, la justicia y la prensa.

"Sólo me someteré al dictamen del pueblo", dijo. "Sólo el sufragio universal y no una investigación falseada pueden decidir quién será el próximo presidente de la república."

El candidato, de 62 años, que se postulaba como heraldo de la probidad, es investigado por la Fiscalía Nacional Financiera para determinar si su mujer, Penélope, y sus hijos Charles y Marie cobraron unos 630.000 euros como sus asistentes parlamentarios cuando era diputado y senador. La justicia sospecha que se trató de trabajos ficticios. En ese caso podría ser inculpado por malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y ocultación de actividades incompatibles con sus funciones de parlamentario.

Ayer por la mañana, cuando recibió la notificación de la justicia, Fillon suspendió su visita al Salón de la Agricultura, lo que desencadenó una ola de rumores sobre un supuesto retiro de su candidatura. Entre esas especulaciones incontrolables, se habló incluso de un posible intento de suicidio de su esposa, versión que no tuvo confirmación ulterior.

En todo caso, la ruptura de su promesa de renunciar en caso de ser inculpado y los ataques que formuló contra la justicia crearon un fuerte malestar dentro de su partido y provocaron un principio de éxodo de importantes dirigentes de Los Republicanos.

El primero en manifestar su desacuerdo fue el ex primer ministro Alain Juppé, que se negó a estar presente durante la conferencia de prensa. Poco después se produjo -entre otros- la renuncia de Bruno Le Maire, candidato en las elecciones primarias ganadas por Fillon, que abandonó todas sus funciones en el equipo de campaña.

Las declaraciones de Fillon también irritaron a gran parte de la clase política y de los magistrados. Todos denunciaron la violencia de los ataques y una "lamentable operación de comunicación".

La respuesta más enérgica provino, sin embargo, del presidente François Hollande. "Una candidatura a la elección presidencial no autoriza a lanzar sospechas sobre el trabajo de los policías y los jueces, a crear un clima de recelo incompatible con el espíritu de responsabilidad y, peor aún, a lanzar acusaciones extremadamente graves contra la justicia y contra nuestras instituciones", afirmó en un comunicado oficial.

Para los analistas, la actitud de Fillon agravará sus perspectivas electorales. "El suicidio de Fillon", comentó el analista Serge Raffy, del semanario L'Obs. Actualmente, con 21% de intenciones de voto, ocupa el tercer lugar en los sondeos detrás del centrista Emmanuel Macron (24%) y de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN), de extrema derecha (25,5%).

Desde que comenzó el escándalo, Fillon perdió nueve puntos en cinco semanas y todo indica que esa hemorragia aún no ha terminado.

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