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Andrés Calamaro en 50 canciones: Los Rodríguez

Calamaro, Vilella, Infante y Rot: Los Rodríguez en 1992
Calamaro, Vilella, Infante y Rot: Los Rodríguez en 1992 Crédito: Marciano Saucedo/Archivo La Nación
A finales de los 80, la carrera del músico siguió del otro lado del océano Atlántico con una banda hispano-argentina y empezó a convertirse en figura
Sebastián Ramos
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3 de marzo de 2017  • 16:14

Andrés Calamaro revelaba su técnica para componer en una canción del disco Nadie sale vivo de aquí, de 1989: “Las canciones las compongo caminando, entonces algunos versos se me van”, cantaba en “No tengo tiempo”, tema 6 del lado A de aquel disco que no sólo tenía un nombre familiar para cualquiera que alguna vez haya creído que Jim Morrison iba a reencarnar de un momento a otro (“No one here get out alive” es el verso-clímax de “Five to One”, de The Doors), sino que además tenía trece canciones que comprendían o imaginaban a muchos de los Calamaro por venir. ¶ “Empecé como todoterreno inmaduro con Raíces y con los Abuelos, pero hice bastantes otras cosas en calidad de sesionista gauchito”, me dijo Andrés hace un tiempo. “Tambien grabé mis primeros discos y mis primeros featurings, pero Nadie sale vivo de aquí es el primer disco que escribo entero y en el que logramos el sonido que seguimos usando en vivo y en grabaciones por mucho tiempo.” ¶ Aquel álbum, que hoy es una especie de clásico maldito (“un disco que gustó sin lograr nada”, dice el autor), apuró el escape de Andrés a España en plena hiperinflación. Sin embargo, se convirtió en un mojón compositivo -allí estaban los primeros chispazos producidos por la sociedad con Ariel Rot, que pronto estallarían con Los Rodríguez- y lo instalaron en el olimpo de los grandes compositores del rock nacional.

Leé la primera y tercera parte del especial Andrés Calamaro: Mi vida en 50 canciones.

“A los ojos”

'Buena suerte' (Los Rodríguez, 1991)

Creo que la armamos en la sala de ensayo, antes aún de unirnos con Guillermo (Martín) en bajo. Me gusta este estilo porque el bloque instrumental lo dice todo. No es una canción realmente cuando importa más el idioma de las guitarras que el de los acordes y la letra. Aunque “A los ojos” tiene una vuelta interesante de acordes también. Es un emblema de lo que hicimos con Los Rodríguez mientras perseguíamos un éxito que no resultó nada sencillo de conquistar. Con este disco no recibimos nada: ni buenas opiniones, ni más oportunidades de tocar. Son discos que gustan ahora pero no pasaba nada cuando necesitábamos que algo ocurriera mientras estábamos poniéndolo todo. Todos promediábamos los 30 años y necesitábamos trabajar para vivir. Grabamos un buen disco pero no fue suficiente.

“Engánchate conmigo”

'Buena suerte' (Los Rodríguez, 1991)

Parece que estuviera contando mi primera noche en Madrid, en septiembre del 90. Ya conocía Madrid, pero esta vez llegaba para instalarme, para dejar cosas detrás, con un piano. La hice con una guitarra criolla en Martínez Campos, donde vivíamos entonces. Aparentemente es bastante textual: una noche interminable. Casi puedo recordar la secuencia de doce horas de bares y lugares gratos para conversar. Hace muchos años me dijeron que Julio Iglesias la quería cantar. Hace poco cenamos juntos y le mencioné esta canción. A su manera prometió cantarla. Mundial. “Engánchate...” termina siendo un emblema de la banda. Encierra la fusión de estilos latinos, una ligera tendencia de rumba catalana y rock. Recuerdo la guitarra y el sillón donde la escribí en los primeros compases de mi largo viaje a Madrid. Un pedazo de vida.

“Mi enfermedad”

'Buena suerte' (Los Rodríguez, 1991)

Esta la terminé de armar en Tablada 25 (en donde seguimos ensayando), una sala histórica. Nos instalábamos todo el día, comíamos maní y tocábamos. Conseguíamos todo lo que pudiéramos fumar o buenamente meternos. Yo estaba probando cosas en el bajo. Es posible que la letra guarde alguna relación con la realidad, aunque explicada de ese modo sutil, por así decirlo. Siempre me pareció muy interesante que una canción se llame así. “Mi enfermedad” no es un nombre cualquiera. La grabamos en un demo, se lo mostramos a Fito, que se llevó algunas canciones para grabar en un álbum que le estaba produciendo a Fabiana (Cantilo). Y finalmente fue un gran éxito. Hasta Maradona lo pidió en los altoparlantes del estadio cuando volvió al fútbol en el Sevilla. Tiene lindos versos. Insisto en que el nombre es muy bueno. Los detalles también importan.

“Sin documentos”

'Sin documentos' (Los Rodríguez, 1993)

No gustaba demasiado a los más conservadores (entre comillas) del grupo. Supongo que cuando la mostraba con el piano parecía una rumba con sonido Caño Roto, algo de Los Chichos (que eran muy buenos). Pero el híbrido con la música popular no es algo que siempre guste a los músicos de rock o aficionados más fundamentalistas. Alguno de los chicos quería negarse a tocarla como me había pasado con “Mil horas” casi diez años antes. Y está en el mismo tono y las melodías empiezan en la quinta: un Re para un Sol menor. Dos de nosotros (Rodríguez) estábamos indocumentados pero a mí también me recuerda a aquella época de “llevar documentos siempre” en el bolsillo y en Buenos Aires. Fue un gran éxito en España y en Argentina. Nos cambió la vida. Creo que algo del respeto que supe ganarme se lo debo a canciones como ésta, que funcionan como puente entre estilos populares y el rock. El respeto que me tiene la raza gitana tiene que tener algo que ver con “Sin documentos”. Y vale la pena.

“7 segundos”

'Sin documentos' (Los Rodríguez, 1993)

Es un texto bilingüe. El Corte Inglés y el Plan Austral en una misma estrofa. Parece una canción armada en el piano. No tengo más recuerdos. Es una canción solamente. También tiene algo de este “género” de canciones que no termina de entenderse del todo si no se vivió en Argentina y en España, si no se vivió una cierta vida. Digamos que hay canciones que echaron raíces en los aeropuertos. Quizás esté hablando de mí, en un terreno en donde tampoco es importante ser riguroso con los detalles. Nos rodea una cierta energía informativa negativa y artificial. Las canciones son más importantes de lo que nos gusta creer y significan para mucha más gente de la que preferimos imaginar.

“Salud, dinero y amor”

'Sin documentos' (Los Rodríguez, 1993)

Un momento de inspiración. Creo que nunca supimos cómo tenía que sonar realmente: sólo sabemos tocar rock, de rancheras y chacareras no teníamos el know how. Supongo que, como era habitual con este tipo de canciones híbridas que no corresponde a la liturgia sonora y rítmica del rock, nos habremos exprimido en el ensayo, quizá cambiando de instrumentos que es algo que hacíamos con frecuencia para probar con canciones de “ritmos improbables”. Aún hoy no entiendo muy bien qué grabamos. Es una letra que fue elogiada por Indio. Alguien se dio cuenta que estaba tratando de sobresalir entre la mediocridad general. La letra es buena aunque prefiero mis grabaciones más “ásperas”. Esta es una letra más que correcta, mil motivos para brindar y declarados por un abstemio.

“Aquí no podemos hacerlo”

'Palabras más, palabras menos' (Los Rodríguez, 1995)

El Ministerio del Interior de España propuso una ley que vulneraba ciertas libertades, razón por la cual cambia un poco la tolerancia en los clubes, ahora cerrados al porro. Alguna vez tuve un ligero disgusto en un bar Ohabitualmente toleranteO por armarme un canuto. La grabamos con Joe Blaney en Málaga-El Cortijo. Llegamos con la música muy ensayada, si se la escucha con atención se detectan ligeros cambios en todas las estrofas, llegábamos bien ajustados. En el estudio canté todos los coros aunque con Joe intentábamos cantar de a varios por el “color del coro” cantado por más de una persona doblándose y armonizando. Distintos varones cantando es un color más rockero. ¡Levanta la voz si te dicen qué hacer y qué no hacer!

“Todavía una canción de amor”

'Palabras más, palabras menos' (Los Rodríguez, 1995)

Conocí a Pancho Varona (que era la única persona en Madrid que conocía mis discos, además de Julián Infante) y después a Joaquín Sabina. Un gran honor del que todavía hoy presumo. En un viaje por Buenos Aires nos encontramos en una librería de la avenida Callao con Baglietto, Sabina y más gente. Quizá le pedí a Joaquín una letra para cantar, cuestión que se sentó en una esquina de la mesa con birome y papel y me dio esta letra manuscrita. Cuando llegué a Madrid, le puse melodía y acordes con una guitarra. Seguramente estaba haciendo tres cosas al mismo tiempo. Cuando la grabamos lo invitamos a él para que la escuchara y trajo una foto que se había tomado con Fidel Castro. Después me hizo notar una errata en la letra, algo que no había entendido: prendido a la solapa era “perdido en la solapa”. ¿O era al revés? Y la arreglamos. Ya puedo contar que escribí con Sabina, con Mariano Mores y con Los Ratones Paranoicos.

“Para no olvidar”

'Palabras más, palabras menos' (Los Rodríguez, 1995)

Respeto aquello (un sencillo episodio musical) que había funcionado diez años antes. Trabajar en la tonalidad de Sol menor y cantar en la quinta, que es un Re. Me parece que la armé en la sala de ensayo y tampoco puedo estar tan seguro, pero es posible. Fue una grabación muy ensayada y salió muy bien, es una de nuestras mejores grabaciones. Y la cantan las mejores hinchadas del mundo en un despliegue de talentos formidable, porque tiene espacio para mucha letra. La grabamos en El Cortijo y la mezclamos en South Beach. Es un intento exitoso por desarrollar una idea de “Sin documentos”. Fue un problema este disco porque reunimos a ejecutivos de Warner en Miami para mostrarles el álbum que no estaba mezclado. Y solo les mostramos “La milonga del marinero y el capitán” que estaba terminada. Además me parecía buena idea promover una canción escrita por Ariel, pero no fue el éxito inmediato que aquellos tiempos exigían. Probamos con distintas canciones pero nunca con “Para no olvidar” porque los expertos pensaban que ya habíamos programado una canción de fusión con “Sin documentos” y que insistir con la fórmula no era garantía de nada. Es increíble la facilidad de equivocarse que tienen los demás con la música de uno. Y te fastidia porque una canción es un pedazo tuyo. Ahora un éxito incontestable y en aquel momento no tuvo su oportunidad en un sistema mucho más favorable: con MTV Latino y viento a favor. Lo triste es que, de una forma egoísta y probablemente equivocada, el éxito de “Hace calor (mucho mejor)” terminó por disolver el grupo (o deterioró un poco la convicción que teníamos). Lógicamente no fue el único motivo (la vida de Los Rodríguez contiene todos los ingredientes de la gloria y la tragedia del rock), pero llama la atención que una canción de este calibre no haya servido para impulsar un disco.

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