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El recuerdo de la huelga de 1975, que marcó una época

Duró cuatro días y es parte de la leyenda por el festejo de River tras 18 años; otros casos
Gustavo Ronzano
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4 de marzo de 2017  

El gol de Bruno, en 1975
El gol de Bruno, en 1975 Fuente: Archivo

La fría noche del 14 de agosto de 1975 pasó a la historia del fútbol argentino por aquel título que atrapó River con un puñado de jugadores amateurs. Los profesionales ya habían dado el gran paso al vencer 2-0 a San Lorenzo , en el Monumental, con dos tantos del Beto Alonso. Parecía, entonces, irremediable, el final de los 18 años de frustraciones. Pero estalló de golpe la huelga por tiempo indeterminado: Futbolistas Argentinos Agremiados quería que se firmase el Convenio Colectivo de Trabajo y que se levantase una sanción por doping al 9 de Banfield, Juan Taverna. La AFA no suspendió el Metropolitano y aquel jueves se jugaron cuatro de los diez partidos programados: más temprano Vélez venció 3-0 a Colón, Racing (con chicos de octava y novena) cayó 10-0 con un equipo semiprofesional de Rosario Central y Boca goleó 7-0 a All Boys. Por la noche, en cancha de Vélez y ante 55 mil personas, River le ganó a Argentinos Juniors 1-0 con un zurdazo de Rubén Bruno, un puntero izquierdo que de repente se apoderó de una porción de gloria.

Aquella huelga duró cuatro días. Se dictó la conciliación obligatoria, se estableció el estatuto del Futbolista Profesional por la ley 430/75 y, con Carlos Pandolfi y Carlos Della Savia a la cabeza, Agremiados levantó la medida. Al domingo siguiente, ya con todas sus estrellas, River celebró su título de local ante Racing en un partido que ganó el campeón 2-0 (goles de Alonso de penal y Morete) y que duró apenas 45 minutos. La invasión del público decretó el final.

Antes y después también hubo medidas de fuerza, claro. La primera fue la que se desató en 1931 contra la denominada "ley candado", que prohibía las transferencias de los jugadores. Fue el advenimiento del profesionalismo, que nació a partir de esta situación. En realidad, se terminó blanqueando algo que ya se estaba dando, el denominado "amateurismo marrón".

El éxodo de estrellas, esencialmente a Colombia, fue una consecuencia impactante de la huelga de 1948, en la que se reclamó la personería gremial de FAA, la entidad fundada en 1945. Como los clubes no asumían el pago de sumas adeudadas a los jugadores profesionales, Agremiados decidió hacer un paro simbólico de un minuto en la fecha 25ª pese a la amenaza de AFA de suspender el torneo si eso ocurría. El certamen se paró, la AFA desconoció a Agremiados y la crisis, que se extendió por seis meses, recién se resolvió al año siguiente. Por eso, a comienzo del 49 se fue el Charro José Manuel Moreno a Chile, mientras que Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y Pipo Rossi, entre otros, partieron a Colombia.

Entre las de 1948 y 1975, hubo otras dos huelgas, ambas en 1971. En marzo emergió un corto reclamo de dos días porque los dirigentes pretendían 20 profesionales en lugar de los 25 ya estipulados y luego, en noviembre, hubo 18 días de pulseada porque la AFA quiso anular aquel convenio promulgado en el 49. En ambos casos, todo se resolvió a favor de los futbolistas.

Durante dos semanas se paralizó la actividad en 1985 por los casos de Oscar Ruggeri, Ricardo Gareca (ambos de Boca) y Mario Franceschini (Chicago), quienes reclamaron la libertad de acción tras haber jugado con la cláusula del 20% de aumento durante dos años. Los dos primeros finalmente pasaron a River. Boca recibió a Carlos Tapia, Julio Olarticoechea y 200 mil dólares.

Tres años más tarde, en mayo de 1988, hubo una semana de paro por la agresión al plantel de San Lorenzo dentro del vestuario en la cancha de Instituto de Córdoba. El defensor Claudio Zacarías sufrió una grave lesión al ser impactado por una esquirla tras una bomba de estruendo. En julio de 1997 estalló un nuevo conflicto gremial que duró 20 días, luego de los cuales lograron la libertad de acción los jugadores de Deportivo Español Gustavo Campagnuolo, Marcelo Pontiroli, Pablo Guede, Sergio Castillo, Eduardo Fuentes y Mauro Potenzoni. En 1999 los futbolistas de primera se solidarizaron con sus colegas del ascenso y hubo huelga por una semana a raíz de los hechos de violencia que sacudían a las categorías menores. Dos años después, sobre el final del Clausura 2001, Agremiados hizo otra huelga para reclamar el dinero que se les debía a sus afiliados. La AFA se comprometió a saldar las deudas en cuotas luego de una auditoría club por club. Y también a castigar a aquellas entidades en mora, algo que nunca ocurrió. Nada cambió demasiado, en síntesis. Sólo se demoró el inicio del torneo Apertura, aquel que representaría un nuevo título nacional para Racing después de 35 años. Y el bastardeado fútbol argentino, como pudo, siguió andando.

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