En peligro de extinción, los líderes del ALBA piensan un nuevo relato

Maduro, Evo Morales, Ortega y Raúl Castro se reunieron ayer en Caracas; la llegada de Trump obligó a un cambio de tono
Daniel Lozano
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6 de marzo de 2017  

Morales, Ortega, Castro y Maduro, ayer, en la cumbre del ALBA
Morales, Ortega, Castro y Maduro, ayer, en la cumbre del ALBA Crédito: Anebert Rivera/DPA

CARACAS.- Los cuatro líderes revolucionarios de América latina se juntaron para la foto oficial, más solos que nunca. Y alzaron el puño, todos a la vez, en comunión, conscientes de que se necesitan los unos a los otros de cara a las "batallas del presente" para "garantizar el futuro", como reconoció el anfitrión del encuentro, Nicolás Maduro . Como si fueran D'Artagnan y los tres mosqueteros: todos para uno y uno para todos.

Los cuatro protagonistas principales de la Cumbre Extraordinaria de la Alianza Libre Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) comparecieron en la decimocuarto cita de su unión sin la salvaguarda de sus antiguos jefes y líderes y con su valija golpeada por el paso del tiempo. El castrista Raúl , el sandinista Daniel Ortega , el indígena Evo Morales y el bolivariano "hijo de Chávez" llegaron cargados de interrogantes y con un "enemigo" imprevisible en frente, Donald Trump, que los ha obligado a moderar sus discursos frontales contra el "Imperio".

En la capital venezolana faltaron los creadores del ALBA: Fidel Castro, que murió hace 100 días, y Hugo Chávez, de cuya "siembra" se conmemoraba el cuarto aniversario. Tampoco estuvo el ecuatoriano Rafael Correa, cuyo candidato elegido para continuar su revolución ciudadana se enfrenta a una segunda vuelta electoral de pronóstico incierto frente a casi toda la oposición.

Los grandes aliados de los mejores tiempos también forman parte del pasado. Lula da Silva sufre en Brasil la marea de la corrupción, y bastante esfuerzo hace para mantenerse a flote. Néstor y Cristina Kirchner son tan añorados por sus antiguos socios que Maduro se dirigió al "pueblo de Perón" para recordarle que lo acompaña "en su lucha para recuperar las islas Malvinas" y para impedir la "militarización del Atlántico Sur".

Muy poco queda de aquella alianza, "en busca de un mundo mejor", que ha marcado el ritmo político durante más de una década en América latina. Hoy luchan a brazo partido para que la primera luz del día que representa el alba no se convierta en oscuridad. Saben que están en minoría evidente en el tablero geoestratégico internacional, lo que dificulta las acciones internas de uno de ellos, Maduro, que presidió ayer el cónclave en un día emblemático para el chavismo, 5 de marzo, cuando se conmemora el fallecimiento del "comandante eterno".

Un día de dolor convertido en una bandera con la que se pretende arropar para continuar en el poder más de 100 años, como le gustaba decir al "Gigante de América", y que incluso repetía ante su padrino político, Fidel Castro.

Para su hermano Raúl, en cambio, la historia corre hoy a toda velocidad, toda una paradoja en una isla donde el tiempo se detuvo. Al presidente del Consejo de Estado, presidente del Consejo de Ministros, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y General de Ejército de las Fuerzas Armadas Revolucionarias le queda menos de un año para resolver la ecuación que él mismo se impuso: su sucesión. La cuenta atrás ha comenzado.

Castro prepara un cambio "suave" para 2018, donde su vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, lo relevaría al frente del Poder Ejecutivo, ante la mirada atenta de su hijo, el coronel Alejandro Castro, ascendido a asesor de Seguridad Nacional, verdadero poder en la sombra. La importancia de la familia para Raúl quedó confirmada una vez más ayer durante la cumbre: a su nieto favorito, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, hijo del todopoderoso general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, sólo le faltó incluirse en la foto oficial de los mandatarios. Mucho más que su jefe de guardaespaldas, mucho más que su sombra, el "Cangrejo", como lo llaman, no se separa casi nunca de su abuelo.

Raúl permanecería al frente del PCC y sus hombres de confianza coparán la cúpula militar. Pero si los encajes políticos le cuadran al hermano pequeño de Fidel, con los números económicos sucede todo lo contrario: recesión, dualidad de la moneda, salarios mínimos, reformas inacabadas, la eterna escasez de productos...

Los tiempos para Evo Morales son parecidos, tanto que está decidido a retorcerlos para continuar con su revolución, pese a que la mayoría del pueblo boliviano le dijo que no el año pasado. El líder aimara acudió a Caracas tras pasar revisión médica en Cuba, adonde también acude Daniel Ortega tras ser operado a corazón abierto en la isla. La Habana no sólo cuida el alma ideológica de sus aliados, también presta atención a sus cuerpos.

Ortega y Maduro conversaron varias veces, divertidos, jugando con las confidencias. La oposición venezolana ha denunciado durante las últimas semanas que el chavismo prepara su propio "esquema nicaragüense": unas elecciones a la medida cuando interesen, sin partidos opositores y con sus principales líderes inhabilitados. Una "batalla del presente" electoral significaría hoy una derrota segura, según todas las encuestas, y un golpe económico muy duro contra sus tres socios del ALBA.

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