Natalia Oreiro: "Necesitamos más solidaridad de género"

Top (DESIDERATA, $500), pulseras y anillo (OLEANA)
Top (DESIDERATA, $500), pulseras y anillo (OLEANA) Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno
Su mirada sobre el poder femenino, sus luchas internas y sus miedos, que se diluyen cuando su hijo la regresa al aquí y ahora.
María Eugenia Castagnino
María Soledad Cotelo
(0)
13 de marzo de 2017  • 00:31

No por nada, Natalia es Natalia. Ese “ángel” y esa energía de la que todos siempre hablan la acompañan durante la sesión de fotos. Sonriente, sensual y superpoderosa. Ella juega a ser muchas, pero cuando terminan los flashes vuelve a ser ella. Se pone una remera blanca, su pantalón negro y un par de All Stars. Vamos a un barcito tranquilo, pide un café con leche y un tostado de queso. Sigue teniendo ese “no sé qué” que la hace brillar y es, al mismo tiempo, una mina sensible, real y cercana, a la que no le molesta emocionarse durante la charla. La última vez que nos encontramos con ella, era mamá reciente. Ahora, tiene un grupo de WhatsApp con “las mamis del jardín” y nos cuenta que Atahualpa es quien le dibuja –con sus frases y gestos– siempre una sonrisa. Nati habla de su trabajo, de la fuerza que tenemos las mujeres y de una búsqueda interior que aún no termina.

Venís de hacer un exitazo en el cine con Gilda .

De alguna manera, por ser fan, siempre quise contar su vida. Quería mostrar la lucha de una mujer que atravesó muchos prejuicios. Lo que yo admiraba de ella era cómo una persona común, madre, maestra jardinera, que había pasado los 30 años, se convierte en un ícono popular. Tuvo que manejar el hecho de salir a trabajar de noche y dejar a sus hijos, con la culpa. Se la jugó por un medio al que quería pertenecer y que no la aceptaba porque era distinta. Todo esto hizo que ella tuviera una fuerza particular.

Y después de este año muy intenso, ¿cómo vienen tus planes 2017?

Este mes viajo a Estados Unidos porque se estrena Gilda allá. Después, tengo un proyecto para filmar una película en inglés, en Canadá, sobre una novela de Adolfo Bioy Casares, dirigida por Alejandro Chomski y con Willem Dafoe, que es un actor que me encanta.

Body (AY NOT DEAD, $1185), falda (ADIDAS, $1150)
Body (AY NOT DEAD, $1185), falda (ADIDAS, $1150) Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno

¿Cómo elegís los proyectos? Porque siempre parece desde afuera que lográs todo lo que te proponés...

¡No, no logro todo lo que me propongo! A veces, tiene que ver con el tiempo que necesitan las cosas. Y cuando una se pone ansiosa con relación a eso, pareciera que ese tiempo no pasa nunca. Me he encontrado diciendo: “Todo es posible”, “creé en los sueños, que, si lo querés con el corazón...”, y una vez un amigo me dijo: “No digas eso siempre, porque hay mucha gente que, por más que se esfuerce y lo desee con el corazón y ponga todo, no le pasan las cosas en la vida”. Y en eso también puedo ser autorreferencial, hay cosas que quizá yo quisiera que sucedieran y que sé que no van a pasar, pero por ahí los años te ayudan a intentar ser un poco más observadora de tu propia realidad y entender tus límites, y no enojarte con ellos.

Está siempre esa típica división entre el talento natural y el trabajo, como las dos vías para lograr algo...

Yo creo en las dos cosas, en el talento y en el trabajo. Para mí, separadas no funcionan. Pero después hay una realidad, las personas tenemos un límite. Por más que te esfuerces queriendo ser la mejor en algo, quizá nunca llegues a serlo, porque tal vez tu talento sea otro o no te dé para eso.

Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno

¿Y eso lo aprendiste a fuerza de ciertos golpes?

De mil frustraciones. Yo sé que en la actuación tengo mucho más poder de desarrollo y de crecimiento que en la música. Lo sé. Y, de hecho, yo soy actriz, no soy cantante.

Hablamos de Gilda como una mujer fuerte y está pasando algo groso a nivel colectivo con nosotras. Nos estamos uniendo y, cuando eso pasa, hay algo mucho más poderoso que puede cambiar las cosas...

Totalmente. Pero siento que todavía nos falta un siglo para tener los mismos derechos que tienen los hombres, y nos siguen utilizando como objeto. Si el cuerpo de la mujer es para placer del hombre, está bien que se muestre. Ahora, si es al revés, no. Si te ponés en tetas en un programa y eso vende, está permitido. Si te ponés libremente a darle la teta a tu hijo en una playa, estás faltándole el respeto a la familia. Después, en la mayoría de las empresas, los puestos jerárquicos los ocupan los hombres. Si lo ocupa una mujer, primero que tienen que pasar un montón de situaciones de las que naturalmente un hombre zafa y los sueldos generalmente no acompañan. Eso sí: cuando nosotras nos juntamos, pasa algo increíble. El poder femenino está moviéndose a nivel mundial porque hay cosas que ya no queremos que pasen.

¿Y qué desafíos creés que nos quedan por asumir todavía?

Ser un poco más compañeras entre nosotras. Estamos todo el tiempo diciendo “no a la violencia de género”, y después escribís cosas en contra de una mujer, hacés comentarios tremendos en las redes sociales. Si no te gusta, no digas nada. ¿Cuál es tu necesidad, escondiéndote atrás de una pantalla, de lastimar a alguien? Necesitamos más solidaridad de género. ¿Por qué todo el tiempo estamos buscando la competencia o el defecto? También hay mujeres que son más machistas que los hombres. Tenemos que ser mujeres fuertes, pero sin perder la sensibilidad.

Musculosa (CHER), mameluco (AY NOT DEAD, $3485), botas (C’EST FINI, $3600), medias (vintage), cinturones (AY NOT DEAD, $785 y $1085). Body (juan pérez), cárdigan (PORTSAID, $1980), medias bucaneras (vintage).
Musculosa (CHER), mameluco (AY NOT DEAD, $3485), botas (C’EST FINI, $3600), medias (vintage), cinturones (AY NOT DEAD, $785 y $1085). Body (juan pérez), cárdigan (PORTSAID, $1980), medias bucaneras (vintage). Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno

Y hasta vimos que en tu banda hay “cupo femenino”...

Me pareció que, ya que me involucro tanto en cuestiones de género, mi banda también tiene que ser mitad de hombres, mitad de mujeres, así que hablé con uno de los guitarristas y con el baterista y les dije: “Chicos, tengo ganas de tener un equipo femenino”. Yo siempre la admiré mucho a Andrea Álvarez, pensé que me iba a decir que no y me dijo que sí, que se copaba. Y también sumé a Lucy Patané, así que se armó algo lindo.

Y ahora como mamá también tenés la oportunidad de criar un varón con esta conciencia de género.

Sí. Soy embajadora de Unicef y ahora les propuse hacer una campaña entre los chicos con relación a la diversidad, especialmente sexual. Esto de que hay cosas para nenas y para nenes, lo rosa y lo celeste. Vos ves que los varones tienen remeras que dicen “soy un héroe”, ¿y por qué una mujer no puede ser una heroína? Las remeras de las chicas dicen “soy una princesa”. Yo nunca quise ser una princesa. A mi hijo le digo que a las personas se les pregunta el nombre y si no, les decís “el señor”, “la señora”, “la nena” o “el nene”. No se llaman ni “el gordo” ni “el alto” ni “el flaco” ni “el pelado”. Igualmente, para los chicos todo suele ser natural, somos nosotros los que les ponemos la cabeza cuadrada.

La última vez que nos encontramos, Atahualpa era muy bebito. Ahora ya tiene cinco. En estos años habrás aprendido un montón...

Aprendí a ser mamá. Todos los días. Entendí que hay mujeres que se enamoran de sus hijos a primera vista o antes. A mí me pasó que me fui enamorando con el tiempo. Cuando nació, fue como... “¿y esto qué es?” . Pero porque yo no tenía instinto maternal antes de ser mamá.

¿Y ahora en qué momento maternal estás?

Ahora, me vuelvo loca. No sé si soy una buena madre, pero lo veo a mi hijo y se ríe. Nos reímos mucho juntos. Hace poco, fue su cumpleaños y, cuando le preguntamos qué quería, dijo: “Una casa rodante”. ¿Qué hice? La torta se la decoré con casas rodantes, la piñata era una casa rodante y buscamos una casa rodante vieja. Ahora la estoy reciclando para irnos de vacaciones.

Body (AY NOT DEAD, $1185)
Body (AY NOT DEAD, $1185) Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno

¿Te agarran momentos de culpa cuando tenés mucho trabajo?

Me empezó a agarrar culpa. Mis padres son cristianos, yo no profeso ninguna religión, respeto y creo en todas, confío mucho en la Pachamama, en la tierra y en la energía de las personas. Siempre fui muy liberal, no me iba la cuestión premio-castigo, pero cuando tuve a mi hijo fue como que me cayó una montaña de culpa encima. Empecé a trabajar a los seis meses, nos fuimos a Colombia con él y con el papá, que es un capo y me re acompañó.

Hacen un muy buen equipo con Ricardo (Mollo).

Sí, y la verdad es que yo no sé cómo hacen las madres solteras, les tengo una profunda admiración porque yo, sin la ayuda de Ricardo, no sé qué hubiese hecho. Él para mí es realmente el 50%, y hubo momentos en los que fue el 70%. Él se había comprado una mochila portabebé y, como yo le daba la teta todas las noches, no dormía. Entonces, a las siete de la mañana, pleno invierno, abrigaba al nene, se lo calzaba y lo llevaba a pasear para que yo durmiera dos horas. Mil cosas de esas, es increíble.

Debe ser una paternidad muy diferente de la que vivió con sus hijas...

Porque era muy chico. Yo creo que Ricardo ya se encontró. Todos estamos como en búsqueda de saber quiénes somos, y podemos estar toda la vida. Pero él, más allá de que es mi compañero, lo amo profundamente y lo admiro, es una persona sabia. Me doy cuenta de que durante mucho tiempo estuvo perdido, como estamos todos, y en algún momento habrá tocado fondo. Quiso salir, se redescubrió y se encontró. Creo que desde ese lugar está bueno también tener un hijo, porque tenés menos miedos.

Y se mudaron en busca de más verde... ¿Qué tal la nueva casa?

Yo amaba mi casa y la casa a la que me mudé ahora no me gusta, pero el jardín es un bosque. Es eso: quiero que mi hijo se trepe a los árboles...

¿Le querías dar una infancia algo más parecida a la de ustedes?

Sí, me gustaría que tuviera cosas de las que tuvimos el padre y yo; el tema es que pasamos necesidades que él no va a pasar. Yo siempre fui muy libre. Me armaba unas banderas con unos palos y me iba al cerro sola, en patas. El cerro de Montevideo siempre fue un lugar hermoso, pero con mucha carencia también. Mi infancia no es la misma infancia de hoy. Yo jugaba en lugares a los que ahora no dejaría ir a mi hijo. Pero, al mismo tiempo, me planteo cómo hacer que tenga la calle. Bueno, el padre es de Pergamino. Eso que tuvimos nosotros, de jugar en la calle o subirse a un bondi. Quiero que vea otros mundos, que sus amigos tengan distintos estilos de vida.

¿Qué es lo que más disfrutan hacer juntos?

Le gusta mucho que le lean y a mí me gusta leerle. Una vez por semana vamos a una librería, leemos varios cuentos y elegimos uno. Él tiene su propia biblioteca. De hecho, desde que nos mudamos, lo único que está armado en casa es su cuarto. Mi colchón todavía está en el piso y el living no tiene nada. Vienen mis amigas y arrancan: “Dale, Natalia, poné un sillón”. Es que no sé dónde ponerlo porque no la siento como mi casa todavía.

Todos necesitamos un tiempo de adaptación, curtir la casa, vivirla...

Mi proyecto más claro ahora es que voy a armar un vivero, estilo invernadero. Tengo bastante terreno, entonces quiero un vivero para hacer plantines. Además, tengo muchas orquídeas, me encantan y las colecciono.

¿Tu refugio sigue siendo el campito que tienen en Carmelo, Uruguay?

En realidad, el lugar puede ser cualquiera, pero necesito naturaleza, descalzarme, no maquillarme, estar sin la mirada externa.

Body (AY NOT DEAD, $1185), falda (ADIDAS, $1150).
Body (AY NOT DEAD, $1185), falda (ADIDAS, $1150). Crédito: Gisela Filc. Producción de Ferni Moreno

El afuera, en el caso de tu trabajo, es complicado.

Sí; igual, yo siempre tuve una vida personal más hacia adentro. Por eso, no tengo Instagram ni Twitter, ni nada de eso. Mis trabajos hablan por mí.

En mayo cumplís 40, ¿hacés un balance? ¿Te cae una fichita?

¡Me cae un fichón, no una fichita! Me cae todo el casino encima. Pienso que no tengo la edad que tengo. Todos dicen que los 40 son los nuevos 30. ¡Mentira! Estoy cansada. El año pasado terminé agotada.

¿Sentís que el cuerpo te está pasando factura?

Sí. Después de una jornada de laburo intensa, subía la escalera y me dolía todo. Tiene que ver con la edad porque hace cinco años no me pasaba. Qué maldad, a veces, los editores que arman una tapa de revista con alguien en tanga que asegura: “Estoy mejor que a los 20”. ¡Eso no es ciertooo! Aunque sí estamos mejor de la cabeza y sabemos qué queremos.

Claro, vos ya sentís que te encontraste también, como Ricardo...

¡Yo no! Estoy en absoluta búsqueda. En este momento, estoy en crisis. Hay días que estoy conforme con quien soy y hay días que no. Me cuestiono mucho, me critico. Por ejemplo, lo que pasó con Gilda fue algo hermoso. Primero, poder hacerla, y después, que gustara y fuera mucha gente a verla. Sin embargo, yo estaba vacía. ¿Vieron cuando estás mucho tiempo esperando que pase algo y después pasa de la mejor manera, pero vos estás mal y te sentís una tarada por no disfrutarlo? Bueno, yo estaba así. También creo que no me hice cargo de la angustia que me generó la mudanza y, cuando caí, fue como un baldazo. Y estoy pasando un momento de muchos miedos. Nunca fui una persona miedosa, siempre me tiré al abismo. Y ahora me doy cuenta de que tengo ataques de angustia.

¿Cómo salís de esos estados?

Creo en la fuerza interna, en ese poder femenino que tenemos para revertir una situación angustiante. La otra opción es regocijarse en el dolor y colocarse en el lugar de víctima. Pero como sé que no soy así, que no es mi esencia, cuando estoy muy loca, me digo: “Bueno, a ver cómo salimos”.

Igual, también es necesario permitirse estar mal.

Totalmente. Me siento mal y punto. Me quiero meter en la cama y punto. Por mera formalidad, todos te preguntan: “¿Cómo estás?”. Y ahora, empecé a decir: “Más o menos”, aunque el otro a veces no esté preparado para eso.

¿Qué cosas concretas te ayudan a encontrarte con tu fuerza interna?

Mi hijo, sin dudas. Hace una semana salió, por primera vez, a andar en una bici con pedales. Íbamos Ricardo, él y yo. ¡No saben lo que era! En un momento, estábamos volviendo, ya estaba atardeciendo, y él dijo: “Mamá, cierro los ojos”. Y yo, aunque él estaba con rodilleras, con casco, con todo: “Nooo, Atahualpa, abrilos, mirá para adelante”. Y su respuesta fue: “¡Mamá, sentí el vientito en la cara!”. Él siempre es un cachetazo de realidad y de simpleza. •

¿Qué te aportó nuestra charla de chicas con Natalia? ¿Te quedó alguna pregunta por hacerle? También leé: Conocé diferentes iniciativas a favor de la igualdad de género y Madonna, Beyoncé y un mensaje inspirador por el Día Internacional de la Mujer

Maquilló Sebastián Correa. Peinó Facu Díaz para Shoot Management. Agradecemos a Ático de Diseño, Almacén de Flores y Vicky Carrizo por su colaboración en esta nota.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.