El avance ultra pone al rey de Holanda ante un dilema existencial

Guillermo Alejandro ve cómo el populismo cuestiona los valores nacionales
Martín Rodríguez Yebra
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13 de marzo de 2017  

Fuente: Archivo

AMSTERDAM.- Sin poder político, obligado a permanecer neutral, el rey Guillermo Alejandro de Holanda enfrenta envuelto en un dilema existencial el primer proceso electoral desde que accedió al trono.

El alza del populismo de ultraderecha pone en cuestión los valores que se suponían intrínsecos a la identidad nacional, como la tolerancia, la solidaridad con las minorías y el compromiso con la integración europea. Todos elementos habituales de sus discursos públicos, en función del papel que le otorga la Constitución de factor de unidad y estabilidad.

"Como jefe de Estado, debería estar preocupado por el creciente populismo y el nacionalismo. Y en particular, por su impacto en la gobernabilidad del país", opina Piet van Asseldonk, periodista especializado en la realeza de la cadena pública NOS.

Según la Constitución, el monarca es un miembro del gobierno y por ende la gran mayoría de sus acciones y discursos deben estar coordinados con el gabinete. No puede tomar partido, sino ejercer un papel simbólico, de promoción de ideas ampliamente compartidas.

El problema es qué pasa si después de las elecciones de pasado mañana le tocara poner en funciones a un primer ministro como el extremista xenófobo Geert Wilders, que pelea el primer lugar en las encuestas: un hombre que quiere romper con la Unión Europea (UE), amenaza con cerrar las fronteras a la inmigración y promete cerrar mezquitas y prohibir el Corán.

En los cuatro años que lleva como rey, el esposo de Máxima lidió de manera relativamente pacífica con Wilders, líder hasta ahora de la tercera fuerza parlamentaria. "Nuestro rey es un hombre afable y enérgico", tuiteó el líder nacionalista después de visitarlo por primera vez en La Haya, en 2013. Pareció una tregua respecto de las críticas que le dedicaba a menudo a la reina Beatriz.

Guillermo Alejandro mantuvo el tono habitual de su discurso, siempre en línea con el gobierno que encabeza el liberal de centroderecha Mark Rutte. El año pasado, por ejemplo, pronunció una enérgica defensa de la integración europea durante una visita oficial al Parlamento comunitario, en Bruselas.

Wilders no contuvo su malestar, pero personalizó su queja en Rutte, al que acusó de "atar al rey" a una "deriva eurófila".

Algo similar pasó después de los atentados del año pasado en Bélgica. Como gesto de contención, el monarca decidió recorrer barrios de Rotterdam donde viven inmigrantes musulmanes. Habló de la necesidad de que la sociedad se mantenga "unida y abierta".

¿Tendrá que cambiar su discurso si las urnas corroboran un giro de los holandeses hacia el ultranacionalismo? "Es un tema delicado. El núcleo de la inviolabilidad del rey es que no toma partido. Por eso, por ejemplo, no ejerce su derecho al voto", opina el historiador y ex diputado socialdemócrata Joop van den Berg.

La popularidad de Guillermo Alejandro se mantiene alta, pero experimentó una caída sensible desde su investidura. No está claro si en eso influye el auge de la extrema derecha.

Un sondeo de NOS refleja que el apoyo a la monarquía entre los holandeses se ubica en el 65%, el menor nivel desde 2008. La figura de la realeza con mejor imagen es Máxima. Según el mismo sondeo, la reina de origen argentino consigue un puntaje de 7,7 sobre 10.

De todos modos, es un respaldo muy superior al de cualquier político. "Nadie pone en duda la continuidad de la monarquía -explica Eddy Habben Jansen, director del centro de estudios ProDemos-. Hay partidos, como los Verdes, que piden la abolición, pero nunca presentaron ninguna iniciativa seria para conseguirlo."

En los programas electorales, los partidos tradicionales como el VVD de Rutte, los laboristas y los democristianos destacan "el factor de unión de los holandeses" que significa la corona. Wilders no menciona el tema en su programa. Él -nacionalista al fin- no cuestiona la institución que simboliza la grandeza de Holanda. Sí, los valores que debe transmitir.

Al rey lo espera ahora un largo período de bajo perfil en su palacio de La Haya. La formación de gobierno puede durar meses en el escenario ultrafragmentado que, según las encuestas, dejarán las elecciones. Él no tiene funciones en ese proceso.

Fuente: Archivo

Guillermo Alejandro

Rey de Holanda

Funciones

El marido de Máxima no tiene influencia en el proceso de elección de gobierno, pero según la Constitución es un miembro del gobierno

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