Los autos: poesía en movimiento

Una antología de poemas de autores argentinos y extranjeros dedicados a los autos permite descubrir la obsesión con la velocidad de los ultraístas y las múltiples metáforas que pueden provocar los modelos más recordados

15 de marzo de 2017  • 11:22

Como los trenes y los aviones, los autos simbolizaron el progreso asociado a la velocidad, la modernidad y el confort. Las agencias publicitarias oficiaron de usinas de metáforas para describirlos (y venderlos). Eran rápidos como rayos, elegantes como panteras, resistentes como tanques. Desde inicios del siglo XX los poetas surrealistas, los futuristas y, en la Argentina, los ultraístas les dedicaron versos al rey de las pistas.

Maximiliano Legnani (Buenos Aires, 1990) es poeta y periodista, y proviene de una familia "tuerca". Los Legnani formaron parte del equipo de Campeones, el mítico programa dedicado al periodismo automovilístico. Por Ediciones en Danza, acaba de publicar una antología de poemas nacionales y extranjeros dedicados a los autos.

"La idea de la antología fue de Javier Cófreces, el editor -cuenta Legnani-. Una vez, por mi actividad periodística, me comuniqué con él para pedirle un libro para reseñar y me consultó si tenía parentesco con los de Campeones. Le dije que sí, que mi abuelo Carlos Alberto era el creador, y mi padre, su principal relator. Cófreces resultó ser no sólo un valioso militante de la poesía sino también un fanático del automovilismo. A través de ese programa de Radio Rivadavia él había palpitado, domingo a domingo, las carreras de TC y TC2000."

La portada de la antología

Como piloto y copiloto, entonces, editor y compilador se pusieron a investigar en las bibliotecas. "Él ya tenía algunos poemas alusivos que había publicado en su revista La Danza del Ratón, y que sumamos a una investigación apasionada, hurgando en nuestras bibliotecas, consultando a poetas, con una única línea: buscar estéticas diversas y una alusión general a los autos, sin importar en qué contexto." De ese trabajo salió Los autos. Poemas a cuatro ruedas, que reúne textos y unas láminas con ilustraciones de autos deportivos.

"Los autos forman parte de nuestras vidas, son casi un integrante más de muchas familias o de las más variadas situaciones -dice Legnani-. Del temor de un grupo de personas al ser paradas por la policía en plena dictadura hasta la picada que corrió Bukowski; de un viaje en auto en busca de un mundo mejor a la muerte en el parabrisas, los autos son testigos de nuestras vidas." La antología no se reduce a un repertorio varonil. En Los autos se encuentran, junto a los versos de Apollinaire, Edgar Bayley o Gregory Corso, otros de Alicia Genovese, Elena Anníbali o María del Carmen Colombo.

Imágenes líricas

Por sus colaboraciones en la revista Campeones, Cófreces y Legnani visitaron a Jorge Ferreyra Basso, un artista cuya obra está dedicada a representar autos extranjeros, como el Bugatti que aparece en la tapa del libro. "Lo combinamos con la impronta de otro artista de los autos argentinos, José María Villafuerte. Creo que la belleza de las obras que elegimos le dan al libro una unión entre estos dos mundos aparentemente incompatibles, que sin embargo conforman una suerte de lirismo sobre ruedas", dice el joven autor de Umbral.

"Este libro nació como un homenaje a la poesía y a mi familia, dedicada desde hace más de cincuenta años al periodismo automovilístico -confiesa Maxi Legnani-. Creo, porque nunca respondí a ese legado y me fui al periodismo cultural, que es una unión maravillosa y un saludo más que especial y trascendente) para ellos."

Elegimos cinco poemas de autores argentinos del libro editado por Ediciones en Danza.

Citroën

Regresábamos en un Citroën

rojo, desde una laguna de sal,

un pueblo ahora de fantasmas,

a nuestra casa, en la luz. Y él

cantaba, de viva voz, como

nunca cantaba, voglio vivere

Cosí, con il sole in fronte, y

mi madre y nosotras también

cantábamos.

María Teresa Andruetto

Un viaje (fragmento)

[.] vamos a llegar

más despejados

es de noche al costado

del camino

lo sé

hay mucho verde

y flores

en la temporada

para qué apurarnos cada uno

piensa las hemos abandonado

es temporada cuando viajamos

en este viejo carretón con motor

o coche o auto o

como quieran llamarle a esto

que responde y anda.

Edgar Bayley

Renault 12 gris modelo 90

No iré lejos con este cascajo

Todo en él se cae a pedazos

No hay modo posible de recuperar

Esta masa de fierros

Vencida por el tiempo

Y tantos dueños

Que la sometieron al rigor

De las rutas argentinas

Hasta el fin

Y ahora que no arranca.

Carlos Núñez

Auto en la tarde pueblerina

eso que decís perro es una cinta

de transmisión por la boca cinta que

apretó el pedal entre los dientes una

junta sin aceite

compresión el

corte de pecho esa angina

de bocinazo no es un perro

son los motores de la

siesta echando frenos

Joaquín Valenzuela

Playa de estacionamiento

Subió en un ford futura

en un rambler ambassador

en un Torino gran routier

después en un peugeot 504

un fiat 1600

un mercedes dos veinte

luego en un chevrolet super sport

en un volkswagen importado

en un dodge polara

cuando dieron las 20

subió a su corazón

y se fue silbando hacia lo humilde

Adrián Desiderato

TEMAS EN ESTA NOTA