La Bella y la Bestia: un cuento de hadas que regresa con intérpretes de carne y hueso

Los estudios Disney decidieron hacer una nueva versión del film animado de 1991, que fue el primero en su tipo en recibir una nominación al Oscar como mejor película
Natalia Trzenko
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22 de marzo de 2017  

Emma Watson interpreta a la moderna Bella, que está más interesada en los libros que en ser princesa
Emma Watson interpreta a la moderna Bella, que está más interesada en los libros que en ser princesa Crédito: Disney

Todo el mundo sabe que una de las manías de los espectadores infantiles es ver una y otra vez la misma película, aquella que les encantó en una primera mirada. El hecho de conocer y reconocer a sus personajes, de poder anticipar la marcha del relato y hasta las sorpresas del final supone una tranquilizadora costumbre. Algo que los estudios Disney conocen de sobra por ser ellos uno de los más beneficiados con el consumo en loop de los más chicos. Y seguramente algo de eso haya influenciado la decisión, que ya lleva algunos años, de volver a presentar sus clásicos animados. Iguales a sí mismos pero distintos, los films que alguna vez fueron clásicos de la animación ahora son flamantes películas interpretadas por actores. De Alicia en el país de las maravillas a El libro de la selva, pasando por Maléfica y La cenicienta, la redituable tendencia continúa ahora con La Bella y la Bestia.

El film que se estrena mañana en la Argentina supone un paso adelante para las ficciones de su tipo. En primer lugar, se trata de la adaptación de una película animada de 1991, época conocida por los "disneyfilos" como la del renacimiento del estudio. Una era que incluye maravillas como La sirenita, Aladino y El rey león. Además La Bella y la Bestia tiene tantas medallas como película animada que la adaptación a film de actores supone un gran riesgo para sus productores. No sólo fue la primera película animada en ser nominada al Oscar en la categoría de mejor película, sino que también fue la primera en su tipo en romper la marca de los 100 millones de dólares recaudados en la taquilla. Con semejante historia, su recreación tuvo que caminar en la cuerda floja entre el respeto y el homenaje al maravilloso original y la renovación. ¿Cómo conservar lo que el público amó sin convertirse en una copia exacta e innecesaria?

La respuesta a esa pregunta resultó en un film que a veces es calco, a veces amplía lo que ya estaba ahí y otras hace su propia interpretación para seguir adelante, con la mirada puesta en el presente y en el futuro.

Para empezar, el hecho de haber elegido a Emma Watson para interpretar a la protagonista le agrega al personaje un nivel de sentido y reconocimiento que contribuye a convertirla en una mujer moderna aun cuando su historia transcurre en un pueblo francés del siglo XVIII. Watson fue Hermione Granger, la inteligente, leída y valiente amiga de Harry Potter y la actriz es embajadora de buena voluntad de la ONU, y su misión en la organización es promover la igualdad de los géneros y los derechos de la mujer. Quién mejor que ella entonces para encarnar a una heroína interesada en la lectura, capaz de inventar un rudimentario pero efectivo lavarropas y ansiosa por ampliar los límites de su existencia provincial. Si bien Bella siempre fue la más intelectual de las princesas de Disney, lo cierto es que hasta esta película se la recordaba más por ser la primera protagonista animada del estudio en tener el cabello castaño que por su curiosidad natural. Algo que este nuevo film muestra y focaliza cuando se la ve intentando alfabetizar a una nena que por su género no tiene acceso a la educación en ese pueblo que ve a la joven como una rareza algo sospechosa. Y si antes el inventor era su papá, el despistado señor que termina atrapado por la Bestia ( Dan Stevens ) en su castillo, en esta oportunidad el hombre es un hábil artesano, pero la inventora es su hija.

Un mundo nuevo

Una imagen del film original
Una imagen del film original Crédito: Disney

Otro de los cambios en la trama de la nueva película se convirtió en una efectiva estrategia de promoción cuyos efectos todavía afectan su estreno a nivel global. Fue Bill Condon, el director del film conocido por los musicales Chicago, Dreamgirls y las últimas entregas de la saga Crepúsculo, quien mencionó que uno de los cambios que verían los espectadores en la nueva película tenía que ver con LeFou (Josh Gad), el compinche del villano Gaston (Luke Evans). Resulta que según esta versión, además de acompañar y avivar el narcisismo del fortachón, el rechoncho acompañante también estaba un poco enamorado de su héroe. Un amor platónico que la trama desarrolla sutilmente hasta que LeFou consigue lo que Condon llama "un momento gay en una película de Disney". Un anticipo que hizo que países con políticas públicas homofóbicas, como Rusia y Malasia, intentaran censurar el film. Ante la negativa del estudio ambos países terminaron estrenándolo con calificaciones no aptas para todo público. Un despropósito que de todos modos no afectó la taquilla del film en su primer fin de semana en las salas. Aun sin haberse estrenado en todo el mundo la película recaudó 350 millones de dólares en la taquilla global.

Claro que, más allá de las estrategias de marketing y promoción, lo cierto es que la nueva versión de La Bella y la Bestia pudo haber sido muy distinta de lo que resultó. Es que en un principio la película no iba a ser musical, aspecto fundamental del original que hasta inspiró un exitoso musical de Broadway que se estrenó en todo el mundo, incluida la Argentina. Los planes cambiaron en la usina Disney a partir del suceso de Frozen. Los musicales estaban de regreso y no era cuestión de desperdiciar la novedad y las pegadizas canciones del film de 1991. Claro que para darle su propio toque Alan Menken, uno de los compositores más prolíficos de Disney, escribió junto a Tim Rice tres nuevos temas para la película.

Clásicos y modernos

Los fanáticos en general van a escuchar a sus bandas favoritas con ganas de que toquen las nuevas canciones pero con el nada secreto deseo de que no falte ninguno de sus hits. Algo de esa mentalidad influenció la estructura de La Bella y la Bestia actual. Si bien el desarrollo de la narración es idéntico al clásico y están presentes los viejos favoritos, como los cosificados sirvientes de la Bestia, Lumière (Ewan McGregor), Cogsworth (Ian McKellen) y la señora Potts (Emma Thompson), el guion sumó unos cuantos detalles que no estaban antes. Por un lado, las razones por las que la Bestia cae bajo el hechizo de una bruja tienen más que ver con su odiosa personalidad que con el mal humor de la señora en cuestión, y esta vez no sólo son el castillo y sus habitantes los que están encantados, sino que el embrujo se extiende al pueblo y sus ciudadanos también.

Por otro lado, si bien ambos protagonistas pertenecen a la larga tradición de personajes huérfanos de Disney, en este caso, lejos de tratar el tema de la muerte de los padres como una sombría elipsis, el guion se toma el tiempo de explicar la muerte de los padres del príncipe encantado y crea toda una secuencia mágica para explicar el fallecimiento de la mamá de Bella. La escena además permite presentar un elemento nuevo a la leyenda. Ahora, junto a la rosa que pierde sus pétalos a medida que la magia avanza y el espejo que le permite a la Bestia ver lo que sucede más allá de su castillo, se suma un libro que le permite trasladarse a lugares a los que no se anima a ir por su aspecto. Hasta que llega Bella, cautiva y valiente. Más interesada en la biblioteca del castillo, un prodigio del diseño de producción, que en los vestidos y las joyas. Una mujer moderna, curiosa e inteligente del siglo XVIII, un tiempo en el que tanto en la fantasía animada como en la protagonizada por actores era tan bicho raro y temida como la bestia del castillo.

Las que vienen

Dumbo

Con dirección de Tim Burton y las actuaciones de Eva Green y Danny DeVito, el clásico animado está en etapa de preproducción.

Aladino

Guy Ritchie llevará su sensibilidad para los rateros carismáticos a su propia versión del film animado de 1992.

El rey León

Luego de la exitosa adaptación de El libro de la selva, Jon Favreau prepara una versión del shakespeariano film con influencias del musical.

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