Con un auto y dos cuchillos, el terror golpeó el corazón del poder británico

Un atacante atropelló a civiles en el puente de Westminster y luego acuchilló a un policía en la entrada del Parlamento; hubo cinco muertos, entre ellos el agresor, que fue baleado; el atentado dejó 40 heridos

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23 de marzo de 2017  

LONDRES.- El terror volvió a sacudir a Europa. Esta vez, en el corazón del poder político de Londres, donde un atacante dejó cuatro muertos y 40 heridos al atropellar con un auto a civiles sobre el puente de Westminster y apuñalar a un policía en terreno del Parlamento británico, que estaba en sesiones con la primera ministra Theresa May presente en el recinto.

Poco después, el atacante fue baleado por otros policías y murió en el hospital. Las autoridades británicas afirmaron que el "terrorismo islamista" estuvo detrás del atentado.

Como sucedió en Berlín y Niza el año pasado, cuando atacantes jihadistas embistieron con camiones a civiles indefensos, el agresor de Londres prescindió de explosivos y armas de fuego. Un auto y dos cuchillos le alcanzaron para sembrar muerte y pánico en el puente más conocido de la capital, antes de chocar el auto contra las rejas del Parlamento y correr hacia los jardines.

­Una mujer, todavía consciente, yace en el puente de Westminster tras el ataque terrorista
­Una mujer, todavía consciente, yace en el puente de Westminster tras el ataque terrorista Fuente: Reuters - Crédito: Toby Melville

"Cinco personas murieron. Eso incluye al policía que protegía el Parlamento y al atacante, que fue abatido por fuego de la policía", dijo el jefe de la agencia contraterrorista británica, Mark Rowley. "Lo declaramos como un incidente terrorista, y el comando antiterrorista está llevando a cabo una investigación de los hechos a gran escala."

Hasta anoche el agresor no había sido identificado y la prensa debió desmentir una información que atribuía el ataque al imán Abu Izzadeen, conocido como "el predicador del odio", que en 2015 desapareció sin dejar rastro.

Los periodistas que cubrían la sesión legislativa escucharon fuertes detonaciones, y poco después vieron a dos personas tiradas en un patio delantero del Parlamento.

"El atacante entró corriendo por las puertas abiertas. Atacó a uno de los policías con lo que parecía un palo. El policía cayó al suelo y fue bastante horrible de ver. Después corrió hacia la entrada de la Cámara de los Comunes que usan los parlamentarios y recorrió unos 20 metros, hasta que dos agentes de civil le dispararon", relató el periodista Quentin Letts.

Entre los heridos había tres escolares franceses -uno de ellos de gravedad-, dos ciudadanos rumanos y cinco surcoreanos.

"El escenario del atentado no es una coincidencia -dijo May-. El atacante eligió golpear en el corazón de nuestra capital, donde gente de todas las nacionalidades, religiones y culturas se reúne para celebrar los valores de la libertad y la democracia." El área de Westminster, con el Big Ben, la sede del Parlamento y la mayoría de los ministerios y dependencias del gobierno, es muy concurrida por los turistas.

El incidente se desarrolló a la vista del London Eye, la enorme rueda desde donde se ve gran parte de la capital británica. Dejó de operar con las cabinas llenas de visitantes, convertidos en testigos que vieron la llegada de policías y de personal médico. "A lo largo de todo el puente había personas en el suelo", dijo Richard Tice, uno de los visitantes. "Había algunos con heridas catastróficas. Sufrieron lesiones que les cambiarán la vida", dijo por su parte una médica que asistió a las víctimas del Hospital St. Thomas, que está a 200 metros del lugar.

En imágenes aéreas de televisión se podía ver a varias personas sobre el asfalto que recibían asistencia médica, mientras patrulleros se dirigían a toda velocidad al Parlamento. El centro de la ciudad era sobrevolado por helicópteros de las fuerzas de seguridad, que cerraron un amplio perímetro alrededor de la sede legislativa y otras oficinas de gobierno.

La policía británica pidió a los ciudadanos que enviaran a los investigadores fotos o videos que hubieran hecho durante los incidentes. También hizo un llamado a la calma y pidió que no se difundieran imágenes de los heridos. Pero fue un reclamo inútil. Las redes y los medios se cubrieron rápidamente de fotos estremecedoras con las víctimas ensangrentadas y tiradas en la calle. Una mujer fue rescatada con vida del río Támesis, donde se habría arrojado para salvarse, y otra persona quedó bajo las ruedas de un ómnibus.

Un testigo evoca el ataque del parlamento británico

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El nivel de amenaza de terrorismo en Gran Bretaña ya estaba en la categoría de "severo". Ayer se cumplía el primer aniversario de los atentados en el aeropuerto y el subte de Bruselas, en los que murieron 32 personas.

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, suspendió la sesión que estaba en curso al momento de los ataques, al aludir a un "grave incidente", en tanto que el diputado Bary Sheerman difundió fotos de los legisladores atrapados en la Cámara, con todos los accesos clausurados por la policía.

May, a quien se evacuó de Westminster en cuestión de minutos, presidió más tarde una reunión del gabinete de seguridad nacional, integrado por asesores de seguridad, representantes de los servicios secretos y otros líderes políticos.

En Edimburgo, el Parlamento escocés suspendió un debate y una votación prevista sobre la independencia cuando empezaron a conocerse las noticias del ataque.

Del editor: Por qué importa

La simplicidad de este tipo de ataques es lo que los vuelve prácticamente imposibles de prevenir

Agencias AP, AFP, DPA y Reuters

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