La Argentina recibe refugiados sirios, ante el rechazo de Donald Trump

En 2016, 652 chicos murieron por la guerra en Siria
En 2016, 652 chicos murieron por la guerra en Siria Fuente: Archivo
Luego de que el presidente de EE.UU. les cerrara la puerta, se potencian otras alternativas; San Luis es ahora el nuevo hogar de muchas personas que escapan de la guerra
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24 de marzo de 2017  • 21:17

Dos escenarios totalmente distintos. Por un lado, Estados Unidos que, bajo el ala de Donald Trump , le cerró la puerta a los refugiados que buscan escapar de la guerra que sacude Siria y que, tan solo durante 2016, acabó con la vida de 652 chicos. Por el otro, la provincia de San Luis, en la Argentina, que está llevando un programa de migraciones al que el reconocido medio norteamericano The Washington Post describió como "el más generoso de Sudamérica".

Este plan comenzó luego de que el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saa , asistió a una cumbre internacional en el Vaticano sobre la crisis migratoria siria. Gracias a esta propuesta, los sirios pueden obtener sus visas humanitarias en los consulados argentinos en el extranjero. Además, tal como explicó este portal de noticias, la primera pareja que llegó a la provincia a través de este programa -Lana S. y Majd M.- colaboran en la adaptación de las personas que llegan.

George S. es tan solo un ejemplo de esta iniciativa. Este hombre de 32 años llegó a San Luis junto a su familia y, ya en suelo argentino, dijo al medio estadounidense: "Nos sentimos vivos de nuevo (...) Estoy aliviado y sorprendido por tanta bondad".

Al igual que otras familias en su situación y siguiendo el consejo de las Naciones Unidad y las autoridades de San Luis, George se despojó de su apellido para ganar un hogar. Ambas entidades coinciden en que los refugiados se identifiquen solo con su nombre y la primera letra de su apellido para evitar represalias y así cuidar a sus seres queridos que se quedaron en el país en guerra.

Para George la situación en su país se volvió insostenible cuando una bomba destruyó el taller en el que trabajaba en la reparación de maquinarias de costura. Estaba ubicado en Aleppo, entre los campos de batalla más feroces del país. Finalmente, ante los eternos bombardeos y la falta de agua y electricidad, decidió dejar Siria para empezar de nuevo y -en ese momento- un sacerdote le comentó que Argentina estaba recibiendo refugiados.

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