Cómo los temas nuevos de Metallica definieron su show del Lolla

Metallica en acción: apoyado en su nuevo disco, el grupo volvió al poderío de los comienzos
Metallica en acción: apoyado en su nuevo disco, el grupo volvió al poderío de los comienzos Fuente: RollingStone - Crédito: Agustín Dusserre
Al igual que en ‘Hardwired... to Self Destruct’, la banda se inspiró en la velocidad thrash de su época dorada
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31 de marzo de 2017  • 23:50

En plena gira de presentación de Hardwired... To Self Destruct, Metallica incluyó la primera mitad de los temas del disco en la primera parte de su setlist de Lollapalooza Argentina. De esa manera, la banda definió el ritmo aceleradísimo del show que, al igual que el álbum, fue algo así como un retorno a los 80, la época en la que prácticamente fundaron el thrash-metal a pura velocidad y golpes duros.

En el comienzo sonaron “Hardwired” y “Atlas, Rise!” (es decir, la misma dupla que abre el disco) en versiones aún más rápidas que las de estudio y casi enganchadas entre sí. Fue un shock de intensidad inmediato de más de diez minutos, que tuvo la épica del metal de estadios en cada estribillo gruñido por un James Hetfield rabioso, pero también la intimidad de un sótano durante el solo de guitarra de Kirk Hammet en el segundo tema, con la banda tocando bien juntita en el centro del escenario.

Hammett también se lució en el solo deslizante de “Now That We're Dead”, un tema de riffs genéricos que en el álbum pasó sin pena ni gloria, y que se eleva principalmente gracias al guitarrista, y en segunda instancia a Lars Ulrich, que combinó fuerza y sutileza al usar violentamente el kit completo de su batería. “Moth Into Flame”, uno de los mejores temas de Hardwired..., tuvo la versión incendiaria que la banda estrenó en la ceremonia de los premios Grammy junto a Lady Gaga y, a diferencia de aquella vez (los problemas técnicos empañaron la presentación), acá Hetfield pudo demostrar todo el poderío de su voz.

“Halo on Fire”, el tema más largo del disco, fue también el más largo del show: ocho minutos dinámicos, con subidas y bajadas (Hetfield sorprendió al arrancar solo con su guitarra y su voz, casi como un baladista), variedad de melodías y de registro vocal. Fue el noveno tema de un setlist de 18. A partir de ahí, Metallica hizo foco en su repertorio clásico (“Master of Puppets”, “Seek and Destroy”, los bises “Nothing Else Matters” y “Enter Sandman”), pero el espíritu de la presentación ya estaba definida. “No puedo creer que estemos haciendo esto hace 36 años”, dijo Hetfield. Si en Hardwired… to Self Destruct la banda pretende demostrar que todavía puede rugir como en su época dorada, el WorldWired tour que los trajo al Lolla funciona exactamente con la misma motivación.

Lucas Garófalo

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