Gustavo Bou llevó el traje de Superman a Quilmes para otra gran remontada de Racing

Su gol inició la recuperación de la Academia; las razones de un jugador decisivo en el plantel de Diego Cocca
Nicolás Zuberman
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2 de abril de 2017  

Todos los abrazos y los aplausos fueron para Bou
Todos los abrazos y los aplausos fueron para Bou Fuente: FotoBAIRES

Cuando Racing se fue al vestuario en el entretiempo, el partido ante Quilmes ya estaba cerrado. La derrota parcial parecía justa, el local le llevaba dos goles de ventaja y la Academia jugaba con un hombre menos por la expulsión de Pablo Álvarez. A los 15 minutos de la segunda etapa, desde las cenizas, ya había resucitado: el marcador estaba 2 a 2. La explicación de esa remontada tiene un solo nombre: Gustavo Bou.

Al entrerriano le encanta disfrazarse de superhéroe. Cuanto más adverso parece el partido, mejor para el 7 bravo. A los cinco minutos del segundo tiempo, cuando acomodó la pelota a 30 metros del arco de Rigamonti para patear un tiro libre, pareció un viaje en el tiempo a noviembre de 2014, cuando con un bombazo agónico de Bou logró Racing un triunfo que lo encaminó hacia el título. En este caso, la pelota fue a parar a una mano del delantero Federico Andrada, en la barrera. El tiro libre siguiente fue siete metros adelante y desde ahí, la Pantera no falló: pateó fuerte por debajo de la barrera y marcó el descuento.

Había vida para Racing. Diego Cocca mandó a la cueva a Diego González y rearmó el equipo. Con el Pulpo como zaguero improvisado, la defensa académica parecía dar más seguridad que durante todo el primer tiempo, cuando sufrió en cada ataque cervecero. Y hubo más de Bou. Mucho más. Sobre todo como wing izquierdo, en la posición que más le gusta y donde lo suele hacer jugar el entrenador que mejor lo conoce. Allí enganchó hacia adentró tres veces en cinco minutos: primero probó con un bombazo que se fue por encima del travesaño; luego quiso tirar la pelota por encima de Rigamonti, que la embolsó fácil, y en la tercera, sacó un centro rasante, al que Lautaro Martínez le puso el pie para anotar el 2-2.

En quince minutos, Bou había traído a Racing del más allá. Cuando todo pintaba para la cuarta caída al hilo de la Academia fuera de Avellaneda, otra vez el goleador se puso la ropa de Superman. No es la primera vez que se vuelve grande en la adversidad. Incluso se había lucido como llanero solitario en la cancha de Independiente, en la Liguilla Pre Libertadores de 2015, para cortar una sequía de 14 años sin ganar en territorio rival y clasificar por segunda vez consecutiva a la Copa después de 48 años. Aquella tarde, Cocca jugó con un 4-4-1-1 y él se las arregló para complicar como único punta a toda la defensa del Rojo.

Bou lo había hecho incluso la última semana, ante Godoy Cruz, cuando el Tomba estaba dando el golpe. Con el último aliento, el entrerriano clavó un zurdazo para dar vuelta el partido (2-1) y hacer delirar a la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Ayer, cuando Racing ya había rescatado un empate en un partido que parecía perdido, a Bou todavía le quedaba un as más en la manga, a seis minutos del final: inventó un pie a pie para alejarse de la marca y le dio un pase preciso a Marcos Acuña, que cruzó el centro para que Maxi Cuadra marcara su primer gol en primera división, en otra gran remontada.

Exactamente una hora después de haberse ido al entretiempo derrotado, la Academia estaba arriba en el resultado. Los cinco minutos siguientes los jugó lejos de su arco, sin que el hombre de menos se sintiera, con la pelota en los pies de Bou, que corría como si al partido todavía le quedara una hora. Pudo haber conseguido algún gol más la Pantera, pero no estuvo fino en la resolución.

Antes del partido, cuando en Quilmes aún brillaba el sol y el plantel de Racing hacía la entrada en calor, la banda militar del cuartel de bomberos de Solano, convocada para tocar el Himno en honor a los caídos en Malvinas, miraba expectante a un costado. Uno de los músicos le pedía paciencia a su hijo, de unos 8 años. Cuando terminó aquella entrada en calor, el niño insistió con Bou para que su padre le sacara una foto. Ésa vez lo logró. Mañana, cuando llegue a la escuela, le podrá contar a sus compañeros que conoció a Superman.

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