En Comodoro, los vecinos crearon una red de ayuda

Asisten con víveres a los que se resisten a salir de sus casas y colaboran con las donaciones
Ana Tronfi
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5 de abril de 2017  

Dónde y qué donar para los afectados por las inundaciones

05:17
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COMODORO RIVADAVIA.- Carlos Varas, un trabajador petrolero de 49 años, vivió la peor noche de su vida: el viernes pasado por la madrugada la intensa lluvia sacudió su vivienda en Laprida, un barrio ubicado en la zona norte de la ciudad. En la oscuridad, trató de llegar a la habitación de su hija. Pero un alud de barro irrumpió de manera repentina en el patio de la casa y empezó su veloz avance hacia el baño y el living.

"Agarré a mi hija, le grité a mi señora que trajera el perro y salimos de nuestra casa con lo puesto. Corrimos cuesta abajo a la casa de una familia conocida", relata a LA NACION. Mojados y embarrados, esperaron sin éxito que parara la lluvia. A la mañana siguiente y con ropa prestada, Carlos vio bajo la lluvia lo que jamás se hubiera imaginado. "Una grieta enorme frente a lo que era la calle y el acceso me impedía ingresar a mi vivienda, tapada de barro y quebrada. Parecía un terremoto. La casa la construí yo y perdimos todo. De los electrodomésticos a las camas y los sillones, por el agua y el barro que entraron", describe.

La familia vive de la asistencia de los vecinos y busca agua potable en el gimnasio de Laprida, base de operaciones para los evacuados. A pocas cuadras, sobre Honduras al 400, el panorama es aún peor. Algunas familias permanecen en sus casas, aisladas, tratando de mantener lo poco que les quedó a salvo. Clarisa, una vecina de la zona, dice que se ayudan entre todos. "Sacamos gente en carretillas, por los techos, por los patios. Las calles ya no existen, son grietas en las que a varios se nos cayeron los autos", cuenta.

Sobre Honduras, un improvisado puente de madera permite pasar de un lado a otro de la grieta, de cuatro metros de ancho y al menos cinco de profundidad.

Los que se resisten a dejar sus viviendas reciben agua de los rescatistas, un grupo de jóvenes del barrio que colaboran en la asistencia.

En los centros de evacuación todavía quedan 850 personas
En los centros de evacuación todavía quedan 850 personas Fuente: Télam

Buena parte de los víveres y ropa llegan desde la Escuela N° 732 de este barrio, otro de los puntos de atención para los cientos de familias que perdieron todo en el temporal. Allí, vecinos organizaron hasta una sala de cine para los chicos, con una pantalla y un proyector. En el aula contigua, un grupo de mujeres organiza la ropa y los zapatos para los rescatistas. "Ellos son los chicos que andan en la calle. Nosotros somos vecinos que no pertenecemos a ninguna organización. El resto lo llevamos al centro de jubilados totalmente organizado para que desde allá se distribuya a familias que lo necesitan", explica una de las mujeres a LA NACION.

En el lugar, alrededor de 50 adultos trabajan en red, de las 9 a la medianoche, para abastecer además a los jóvenes que hacen las recorridas y llevan agua y alimentos a los que permanecen aislados, resistidos a dejar lo que quedó de sus viviendas.

Hacia la zona sur de la ciudad, Matías Iglesias compartía su vivienda con otras tres familias. "De la hilera de cuatro casas, solamente quedó la mía. A las otras dos se las «tragó» el cerro. Por suerte alcanzaron a salir porque nos dimos cuenta de que el suelo estaba inestable. Las casas se fueron cerro abajo", dice. A pocos metros, un inodoro es lo único que quedó de la vivienda de uno de los vecinos.

En el barrio Moure, frente a las viviendas del cerro Solo, se desbordó un canal y el improvisado cauce del agua arrasó e invadió las casas. Lidia Mabel Arias cuenta otra tragedia en primera persona. "Tengo dos metros de lodo en la puerta de mi casa. Me di cuenta de que estaba complicado cuando de golpe en la lluvia empezaron a entrar agua y barro. Le dije a mi sobrino que corriéramos. Agarré la cartera porque si no nos quedábamos encerrados ahí. Me ayudan mis amigas con comida ahora, no sé qué vamos a hacer", cuenta.

En los centros de evacuación todavía quedan 850 personas. La mayoría, sin hogar. Ayer por la tarde, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, recorrió la ciudad para conocer la magnitud de los daños. En tanto, en sesión extraordinaria, los concejales de esta ciudad declararán la emergencia económica, social, administrativa y financiera en Comodoro.

Por: Ana Tronfi
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