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Anticipo de un arteBA de las puertas hacia afuera

Breve crónica de una peculiar caminata artística en Palermo
María Paula Zacharías
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6 de abril de 2017  

En una placita contigua a un supermercado en Palermo se reunió anteanoche un grupo de artistas, galeristas, críticos y curadores: escucharon mensajes de audio todos a la vez, caminaron tomados del brazo y terminaron en un bar, conversando de lo suyo y tomando cerveza. Así, arteBA hizo un adelanto sembrado de misterio de su edición 2017 (24 al 27 de mayo): una cita acordada por WhatsApp para adelantar lo que planea la sección Dixit, al cuidado de Sarah Demeuse y Javier Villa.

El encuentro estuvo a punto de frustrarse cuando alguien quiso hacer valer el cartel que indica que en el espacio no está permitido jugar. La artista Gachi Gasper pasaba camino a yoga y se topó con la comitiva: saludó y siguió. Una señora de bastón se acomodó con su perro para participar de la aparente asamblea.

"La idea será salir a la ciudad y reconectar con la gente", dice Villa sobre la muestra Rro. "No habrá tanta distancia entre hacer arte y hablar de arte. Queremos una conexión más fluida", agrega Demeuse. Con proyectos fuera de la feria, en la calle e instituciones habrá más acción, y puertas adentro de La Rural, obras para contemplar. "Será un Dixit sintético, preciso en la selección y generador de un espacio con otro clima, sin sobrecarga visual, con una experiencia corporal de relación cercana con las obras", indican.

Por whatsApp se compartió entonces el statement curatorial: " Rro se abre al absurdo: se apoya en la imaginación tratando de captar lo ocurrido y de forzar una transformación". Entre los presentes había varios artistas que la integrarán: Florencia Rodríguez Giles, Mónica Girón, Adrián Unger, Fernanda Laguna, Gastón Pérsico y Eduardo Navarro. Osías Yanov adelantó su parte: un agujero en el suelo que se conectará imaginariamente con otro excavado en una fiesta anarco-nudista de Constitución.

La comitiva finalmente partió hacia el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. En la esquina, Sofía Bohtlingk dejó instalada una de sus pinturas-esculturas: un mojón de óleo azul que va siendo absorbido por formas de cemento. Para llegar a la última estación hubo que experimentar una caminata tomados de los antebrazos, inclinados y en equilibrio, como los homenajes a los leaning duets de la coreógrafa Trisha Brown. Después, en un bar siguió la charla. Optaron, naturalmente, por las mesas de la vereda.

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