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Onda Vaga celebra sus diez años con un disco sin fronteras sonoras

Mañana, la banda presentará su cuarto álbum, OVIV, en el teatro de la calle Corrientes, con la promesa de varios amigos invitados y un sonido renovado para sus clásicos de fogón
Sebastián Ramos
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7 de abril de 2017  

El quinteto que nació de una guitarreada en Cabo Polonio llegó al Luna Park en 2013
El quinteto que nació de una guitarreada en Cabo Polonio llegó al Luna Park en 2013 Crédito: Fernando Gutierrez

-¡No voy!

-¡No voy!

-¡No voy!

-¡No vooooooy!

A diez años de su formación, la música de Onda Vaga ha madurado. Ellos no. Cada vez que suena el timbre de la casa-búnker que tiene el grupo en Almagro, los primeros cuatro gritos adolescentes se escuchan casi al unísono. El quinto y último, claro, baja a abrir la puerta sin chistar, aunque maldiciéndose por lo bajo. Nacho Rodríguez, Germán Cohen, Marcelo Blanco, Marcos Orellana y Tomás Gaggero mantienen su espíritu adolescente intacto, más allá de que ya no sean los mismos que, en el verano de 2007, coincidieron en Cabo Polonio para su primer e informal fogón neo-hippie, que marcó un antes y un después en la vida de estos cinco antihéroes de la escena indie.

"Uno no tiene la percepción de que el tiempo pasa, porque siempre está ahí, siempre es ahora, pero pasaron diez años y la verdad es que la historia de la banda tiene una magia muy loca. Siento como que nosotros no tomamos las decisiones para llegar acá, sino que la banda nos fue llevando", dice Nacho, antes de subirse al escenario del teatro Gran Rex por primera vez, mañana, con la excusa de presentar su cuarto álbum, OVIV (con dos posibles lecturas, Onda Vaga IV o VIVO, si se lee de atrás hacia adelante).

Un álbum que amplía el espectro sonoro del grupo, en busca de una evolución sin fronteras. "Queríamos innovar de alguna manera, dejar de tener un poco ese tabú de la música acústica. No sabíamos exactamente lo que queríamos, pero queríamos no tener restricciones y eso es lo que nos dio Ezequiel", sostiene Cohen.

Ezequiel es Kronenberg, músico y productor encargado de la producción y la mezcla de OVIV. "Él le dio al disco y a nuestro sonido una profundidad que no teníamos y por otro lado nos permitió encontrarnos en la grabación de las canciones de otra manera. Grabábamos y grabábamos, y no discutíamos qué iba o qué no. Eso se lo delegamos a Ezequiel."

El resultado es un nuevo estadío de Onda Vaga, con otra instrumentación, aunque conservando la esencia del grupo. "Como si hubiéramos ampliado los límites de la banda y eso también es una jugada. Estamos tocando distinto, formando distinto en el escenario, y la sensación que me da ahora es que podemos hacer lo que queramos. Podemos hacer un disco acústico de vuelta o hacer otra cosa. Lo que siento es más libertad, porque en cierto punto cambiamos de forma", asegura Nacho, sentado en uno de los sillones que amueblan el patio interno de este caserón que los vio crecer y en el que los cinco, en alguno u otro momento, han vivido.

Cohen: -También hubo una propuesta muy concreta del "Negro" (Orellana) que quería tocar la guitarra eléctrica y eso era algo nuevo. Tocamos más sintes, aparece por primera vez una batería con charleston y bombo.

Rodríguez: -Percusión africana, guitarras eléctricas. Escuchábamos las canciones y decíamos "¿en qué nos convertimos?" El disco definitivamente tiene un sonido nuevo para nosotros.

Cohen: -El otro día tocamos en Bahía Blanca y haciendo los temas nuevos volví a sentir que nosotros, como banda, somos más que la suma de las partes, tenemos una identidad propia y es muy gratificante sentir que hay algo que nos une a todos en el escenario y que no es la música ni la amistad, sino otra cosa.

Rodríguez: -Y que no está bajo nuestro control.

Cohen: -Si se quiere, algo más metafísico.

Una carrera vertiginosa

Diez años atrás, Onda Vaga irrumpía con desfachatez desenchufada en una escena que aún no podía encontrar la salida del laberinto post Cromagnon y que encontró en el "toque de guerrilla" (en fiestas, en casas de amigos o incluso en reuniones de desconocidos) su mejor arma para hacerse conocer. "Nosotros nos juntábamos a ensayar y a comer unas hamburguesas. Y ahí comenzaban a caer mensajes que nos invitaban a una fiesta y medio que le caíamos de prepo y tocábamos."

"No había lugares para tocar, pero no nos importó. Íbamos donde sea, por el placer de tocar. Total ya sabíamos que de la música no se vivía, por lo menos la pasábamos bien", completa Nacho.

Cohen: -En esa época de los asaltos musicales un día dijimos: "Bueno, hagamos un show y que paguen la entrada". Fueron trece personas a vernos al Centro Cultural de la Cooperación. De ahí a estar haciendo un Gran Rex, todo pasó demasiado rápido. Fue algo vertiginoso y muy avasallante para nosotros.

El camino recorrido a toda velocidad por Onda Vaga, entonces, incluye el inmediato y desinteresado padrinazgo de artistas como Fito Páez, Palo Pandolfo o Adrián Dárgelos; la internacionalización de su primer hit, "Mambeado", por parte de Moreno Veloso, el hijo de Caetano que decidió incluir el tema en su repertorio; la seguidilla de shows en su segundo hogar, el Konex, colmados por el boca en boca; la invitación a tocar en el festival japonés Fuji Rock, con la posterior cobertura de la revista Billboard que los responsabilizaba de ser "el inesperado éxito de la fiesta"; el puesto número uno en el ranking de ventas en la categoría "world music" en Japón; su primer Luna Park, en 2013, y su primer Gran Rex, en 2017.

"El primer disco lo grabamos porque la gente quería escuchar los temas que tocábamos en las fiestas -recuerda Cohen-. Lo grabamos sin ningún tipo de expectativas, sin cláusulas entre nosotros. Ahora todo fue distinto, más pausado, tardamos más de dos años en seleccionar las once canciones entre las treinta y pico que teníamos compuestas. En cierto punto nos vamos poniendo más exquisitos. En aquel entonces era un disco más punk, si se quiere, más crudo; lo hicimos con lo que teníamos para grabar... y éramos diez años más jóvenes."

La banda, siempre conducida democráticamente por sus cinco integrantes y de manera independiente, creció año tras año y más allá del éxito, construyó su carrera al costado del camino. "No conocemos otra manera de hacer las cosas y a veces entramos en conflicto con eso -se sincera Nacho-. Muchas veces hablamos de estos temas y lo que vemos es que no nos gusta cómo se maneja el mundo en general."

Cohen: -Si bien tuvimos propuestas, al mainstream no les interesamos. Pero de todas formas creo que estamos en el lugar que queremos.

Rodríguez: -Un lugar que agradecemos, porque por más que digan lo que quieran, para mí, nuestros discos son populares.

Suena el timbre y la historia se repite.

-¡No voy!

-¡No voy!

-¡No voy!

-¡No vooooooy!

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