En desacuerdo con el paro, muchos ignoraron la protesta

En el centro porteño, varios fueron los trabajadores que intentaron que ayer fuera "un día más" de trabajo
Marcelo Silva de Sousa
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7 de abril de 2017  

Las razones fueron variadas. En algunos casos mandó el bolsillo y, ante la posibilidad de que les descontaran el día, fueron a trabajar. También hubo quienes objetaron los motivos de la convocatoria y, en desacuerdo, ignoraron la huelga. En un centro porteño que tuvo muchos negocios y oficinas abiertas, pero muy poca gente en la calle, hubo algunos trabajadores que esquivaron el paro general convocado por la CGT y trabajaron "como si fuese un día más".

"Todos tienen derecho a protestar y también todos tenemos derecho a trabajar. Estoy de acuerdo con el reclamo, pero no con las amenazas, de ninguno de los dos lados, ni de la policía ni de los gremios", dijo a LA NACION Ignacio, de 28 años, empleado administrativo en una agencia de viajes.

El joven debió caminar 40 cuadras desde su casa, en Congreso, para llegar a la oficina. "Mi empresa está siempre abierta los días de paro, y si no vengo me descuentan el día", aseguró.

Además, Ignacio explicó que para los trabajadores que viven lejos, la empresa organizó un cronograma de traslados con los autos que hubiera disponibles entre los empleados. También, como alternativa, se les sugirió hacer home office.

Hubo muchos conductores que no se sintieron amedrentados por la amenaza de Omar Viviani, líder del Sindicato de Peones de Taxi, quien esta semana había desafiado con salir a "dar vuelta" los taxis que decidieran trabajar. Es el caso de Mariela, de 36 años, quien salió temprano de su casa, en Virrey del Pino hacia Capital Federal, donde está la agencia de remises. "No estoy de acuerdo con ningún paro, no creo que deban forzarte a hacer algo que no querés hacer", señaló.

La conductora aseguró que en la agencia donde trabaja "era opcional ir, si no querías ir, lo entendían". El acatamiento entre sus compañeros fue bastante bajo. Y explicó: "Con los paros siempre es igual: día que no trabajo, día que no cobro".

Juan Frutos, ingeniero civil, de 46 años, contó que fue a trabajar "como siempre cuando hay paros". Consultado por las razones, aseguró: "No comparto los motivos de la protesta ni respondo a quienes lo convocaron". Frutos pudo llegar a la empresa, sobre la calle Esmeralda, en su auto.

Muchos comerciantes que levantaron las persianas reconocieron que la asistencia bajó considerablemente. Si bien preveían esa situación, para evitar un perjuicio económico mayor abrieron los negocios.

Como cada mañana, Hugo Gianoli abrió temprano su fotocopiadora de Diagonal Norte al 800. Durante las primeras horas del día, cuando LA NACION lo consultó, la clientela había sido casi nula, y aseguró que el local iba a permanecer abierto.

"El paro no es justo y no genera ningún cambio positivo. No estoy de acuerdo con los reclamos de los gremios, Este no es el camino para corregir el país", sentenció Gianoli.

Pese a coincidir con el diagnóstico de los jefes sindicales sobre una "situación socioeconómica difícil" en el país, Gustavo, un canillita de 57 años, interpretó que "el paro no sirve para resolver los problemas".

Por eso, ayer, abrió su puesto de diarios sobre la avenida Roque Sáenz Peña y trabajó normalmente. "Hay que darle tiempo a este gobierno, venimos de muchos años de desbarajuste", aseguró.

El comerciante explicó a LA NACION: "Los canillitas vivimos de lo que vendemos, y ya el rubro no atraviesa una buena situación, es todo a pulmón, no puedo permitirme cerrar".

Fue llamativa la cantidad de sucursales bancarias abiertas en el centro. La mayoría funcionó con personal jerárquico, pero en muchos casos los empleados habían ido a trabajar.

"Nos dijeron que había que venir y vivo a 30 cuadras, no tenía muchas opciones", aseguró Priscila, empleada bancaria de 29 años.

En algunos bancos se habían organizado durante la semana traslados con remises para garantizar la atención el día del paro. En las sucursales más grandes, también, se había dado la posibilidad, a aquellos que vivieran lejos, de concurrir a otra sucursal más cercana el día de la huelga.

El miedo a quedar "marcado" impulsó a algunos empleados bancarios a asistir al trabajo. "Prácticamente te obligan a venir, porque si no quedás mal visto. En la semana organizaron la manera para que nadie faltara", aseguró Julieta, otra empleada bancaria de una sucursal céntrica.

Secuestraron veinte colectivos de militantes

En medio de las movilizaciones de los piqueteros por el paro de la CGT, el ministro de Transportes, Guillermo Dietrich, impulsó a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) a realizar ayer estrictos controles de los micros que transportaban a militantes piqueteros. Como resultado del operativo, se secuestraron 20 unidades que pertenecían a agrupaciones sociales y partidos políticos que bloquearon la esquina de Corrientes y 9 de Julio.

"Había muchos micros escolares en situaciones de irregularidad diversa: no tenían documentación del vehículo, licencias de conducir, pólizas de seguro al día, falta de Verificación Técnica Vehicular (VTV), ausencia de matafuegos, o permisos", dijo a LA NACION un funcionario allegado a Dietrich.

El Gobierno tomó la decisión de hacer los controles sobre los micros y medios de transporte, generalmente escolares, como una manera de desalentar el acarreo de militantes y de regularizar esa actividad, que se comercializa en negro.

Desafiaron la medida y fueron a trabajar

Testimonios de quienes, por diferentes razones, intentaron que el de ayer fuera un día más

Gustavo

Canillita, 57 años

"Hay que darle tiempo al Gobierno"

El comerciante coincidió con el diagnóstico de buena parte de los sindicatos. "Atravesamos una situación socioeconómica difícil." Pero abrió normalmente su negocio en el centro porteño porque entiende que "el paro no sirve para resolver los problemas". Además, pidió: "Hay que darle tiempo a este gobierno, venimos de muchos años de desbarajuste"

Juan Frutos

Ingeniero civil, 46 años

"Nunca adhiero a los paros"

En su testimonio, Frutos fue tajante: "Siempre vengo a trabajar, no adhiero a los paros". El ingeniero trabaja en una empresa constructora en el centro porteño. Además de marcar que no coincide con los motivos que impulsaron la protesta, expresó que los paros "nunca sirvieron para resolver los problemas del país". Fue al trabajo en auto y ofreció acercar a sus compañeros

Mariela

Remisera, 39 años

"No pueden forzarte a hacer algo que no querés"

El razonamiento fue sencillo: "Día que no trabajo, día que no cobro". La conductora explicó así que no está de acuerdo con la medida de fuerza de ayer, aunque coincide con algunos de los reclamos. La remisera se mostró molesta con los piquetes y las amenazas de algunos gremialistas. "Nadie puede forzarte a hacer algo que no querés hacer", sentenció

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