Masters de Augusta: para El Niño, llegó la hora de madurar y ser un campeón

La íntima historia de Sergio García, el español que suele ser atracción en los Majors, pero que no pudo festejar
Gustavo González
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9 de abril de 2017  

¿Será la oportunidad para Sergio García?
¿Será la oportunidad para Sergio García? Fuente: Reuters

AUGUSTA, Estados Unidos.- La cifra apabulla, no tanto el dato. Todos saben que Sergio García no ha ganado un Major, que es la asignatura pendiente de un campeón sin corona en el afecto de los aficionados. Pero no todo el mundo sabe que suma 71 Majors jugados consecutivamente, todo un número. De los 73 que jugó en total, en casi un tercio finalizó entre los diez primeros, incluidos dos segundos puestos. Desde aquel PGA Campionship de 1999 cuando peleó hasta el final con Tiger Woods por el triunfo. Tenía 19 años y Tiger 23. Todos le auguraban una pronta conquista en los torneos máximos al español, incluidos sus compatriotas Severiano Ballesteros y José María Olazábal, que lo veían como su heredero. Lo apuntalaba también la campaña de aficionado: había ganado el British Amateur en 1998, entre otros. Allí calificó para su primer Masters. Hacía rato que había nacido su apodo: El Niño.

Y en verdad fue o es el que toma el legado de aquellos campeones de dos Masters cada uno, pero más que por los resultados lo es por la atracción que ejerce su personalidad, esos festejos corriendo a los saltos y la siempre atractiva figura de una joven promesa, que había empezado su carrera profesional a los 16 años. Lo cierto es que mientras Woods juntó 14 títulos en Majors, incluyendo un par de Grand Slams, Sergio sigue sin poder obtener uno, después de 18 años y 73 certámenes. "Ser parte de un Major ya es una gran motivación; ganarlo debe ser maravilloso, estoy seguro".

Ahora, el hombre de Castellón, aquel chico que creció en el Mediterráneo Club cuyo profesional era su padre, tiene una nueva oportunidad. Es la 19ª ocasión que pisa el Augusta National Golf Club y la mejor posición que había conseguido al cabo de tres ruedas fue 4°, en 2002, cuando terminó 8°, en un torneo que ganó... Tiger Woods. Ese mismo rival al que no había podido vencer tres años antes en el torneo británico, pero dejando la sensación de que sería la otra gran revelación del golf moderno.

Una sensación que se fue diluyendo y que encontró uno de los momentos más duros en la desilusión de Augusta en 2012, ante la prensa española, después de que una floja tercera vuelta lo dejara atrás: "No soy lo suficientemente bueno [para ganar un Major], no tengo lo que hay que tener. Después de trece años he llegado a la conclusión de que tengo que jugar por el segundo o tercer puesto", ironizaba.

Sergio García es esta vez mucho más consistente que en las 18 ediciones anteriores en el Masters. Sin bogeys y -1 el primer día, quedó expectante para saltar a la punta en el segundo con un notable 69 (-3), y ayer fue el único de los cuatro punteros que se mantuvo en ese puesto, compartiéndolo ahora con el británico (nacido en Sudáfrica) Justin Rose. Un desenlace que promete, y mucho, porque detrás hay otros dos grandes nombres: Rickie Fowler (-5) y Jordan Spieth (-4). Y con -3, Adam Scott.

"Jugué muy duro, agresivo. Me siento con confianza, fuerte y animado porque el público como siempre me apoya. Lo importante es que pueda mantener este nivel el último día". Toda una confesión del hombre que recuerda que fue aquel torneo de 2002 el mejor suyo en Augusta, en el que luego de tres rondas en el top 4, cayó hasta el 8°. Eso es lo que no quiere repetir, para que la suma de desilusiones llegue a su fin.

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