Catalina Aguilar Mastretta: "Las historias logran que nos sintamos menos solos"

Hija de famosos escritores, a los que admira, la mexicana sigue un camino propio; su primera novela es, para muchos, el debut del año
Daniel Gigena
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17 de abril de 2017  

Hija de dos destacados escritores mexicanos, Catalina Aguilar Mastretta (1984, Ciudad de México) estudió comunicación y cine; escribió guiones de películas y de series televisivas, y dirigió cortos y dos largometrajes. El primero, Las horas contigo (2015), es un drama familiar protagonizado por mujeres de distintas generaciones y fue muy elogiado. Se lo puede ver en Netflix. Ahora, acaba de estrenar en Estados Unidos Todos queremos a alguien, una comedia romántica. Pero, en 2016, la hija de Ángeles Mastretta y Héctor Aguilar Camín dio a conocer su primera novela, Todos los días son nuestros, publicada aquí por Planeta. Es evidente que el aspecto temporal, finito, de las relaciones afectivas es una constante en el trabajo artístico de la directora y flamante narradora.

En lo que en su país se llamó "el debut literario del año", la autora compone otro melodrama, una novela romántica narrada luego del final de un romance de diez años. María, una periodista, reconstruye su historia de amor con un director de cine, Emiliano Cervera, un "niño bien" mexicano. Con ironía, momentos de amargura y humor, Aguilar Mastretta presenta un elenco de personajes contrastantes en un mundo atravesado por la desconfianza, los malentendidos y las elevadas expectativas que, a veces, pueden sofocar la pasión. En junio visitará Buenos Aires.

-¿Ser hija de dos escritores renombrados fue un peso o una ventaja a la hora de publicar tu primera novela?

-Ninguno de los dos. Sí tengo suerte de admirar el trabajo que hacen mis papás, no todo el mundo tiene esa fortuna. Muchos se ven forzados a avergonzarse de sus padres. Yo los llevo con muchísimo orgullo.

-¿Cómo fue el paso de escribir guiones a escribir una novela?

-Todo es contar historias. Las novelas son más libres, pero también más solitarias. Los guiones tienen estructuras narrativas más rígidas y eso te crea mucha disciplina como escritor. Esa disciplina de contar una historia en orden, llevar al lector al capítulo siguiente y al siguiente, quizá sí se coló de mi trabajo de guionista al de novelista.

Todos los días son nuestros es una historia muy "figurativa". ¿Eso también proviene de tu afición por el cine?

-Sin duda. Lo que más me importaba era poner al lector en la piel de los personajes, trasladarle sus emociones; en este caso, se volvió un ejercicio de punto de vista, contando todo desde la perspectiva del personaje de María. Eso se parece mucho a las películas que he hecho y al tipo de cine que me gusta ver. Son estudios de personaje.

-¿Hay elementos autobiográficos en la historia?

-Autobiográficos no. No he tenido una relación así de larga que se terminara. Pero finalmente es una novela nostálgica, sobre lo que significa crecer, cambiar y cómo nos afecta la gente a la que queremos con el paso del tiempo. La novela está muy relacionada con mi experiencia de vivir fuera de México los últimos diez años y verme a mí misma y a mis amigos crecer y cambiar desde lejos. La novela trata de esos amores y esas pérdidas.

-Muchas circunstancias dramáticas están narradas en clave de comedia.

-Para mí, las historias salen de los personajes, así que en el caso de esta historia la comedia viene de manera orgánica del modo en que María ve la vida, y la ve con mucha ironía. Reírse de sí misma y de los demás es clave. Al final el dolor al que se está enfrentando es un dolor muy reconocible, todos hemos tenido un momento de pérdida parecido, y en ese reconocimiento hay comedia de manera natural.

-¿Te interesan las novelas románticas?

-Realmente no. Por lo menos no las que son consideradas novelas románticas hoy, las de Danielle Steel o Nicholas Sparks. No me gusta pensar en las historias de acuerdo con su género. Me gustan las historias de amor, tanto en las novelas como en la pantalla, y no sólo de amor romántico, sino de amor filial, de amistad, de relaciones humanas cotidianas. Ese drama cotidiano tiene mala fama en la ficción, como que se ha reducido mucho a una idea muy pobre de lo que puede ser, o a una preocupación que se siente "menor" contra historias que lidian con el poder, el crimen, la política, la fantasía. El amor es un tema que se antoja sencillo y por lo tanto muchas veces es abordado de manera superficial, lo cual le da esa mala fama. Para mí, es un tema muy serio, esa exploración de nuestras relaciones cotidianas es importante, nos enseña mucho de lo que somos como sociedad.

-¿Cómo fue recibida la novela en tu país?

-Muy bien. Me ha dado mucho gusto recibir tantos comentarios de gente que me dice que se ve reflejada en la historia. Los inspira a contarme su propia historia de amor, la de su mamá, sus propias pérdidas. Para mí, ésa es la mejor recepción posible, porque es lo que yo paso la vida buscando en un libro. Cuando un desconocido pone en una novela o en una película algo que me hace sentir como si me conociera muy íntimamente, es un lujo. Para mí, que no soy religiosa, esa conexión es lo más cercano que veo a una conexión espiritual entre seres humanos que no tienen nada en común. Las historias logran que nos sintamos menos solos.

-¿En qué trabajás hoy?

-Vivo en Los Ángeles desde hace ya casi diez años. Pero crecí y sigo viajando y trabajando mucho en la ciudad de México, donde está toda mi familia. Acabo de estrenar mi segunda película en México y en Estados Unidos, que se llama Everybody Loves Somebody. Y en este momento estoy trabajando en levantar la siguiente película y escribiendo guiones para televisión.

-Vas a venir a Buenos Aires

-Sí. Estoy muy emocionada de ir a presentar el libro la primera semana de junio. Muy agradecida con la editorial por querer publicarme en la Argentina, que es una tierra de tantos escritores míticos. Es un sueño llevar ahí mi novela.

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