"Faltan barreras con Brasil"

Según el director general de Internacional Dina, un comercio administrado permitiría compensar la mayor competitividad del socio argentino en el Mercosur.
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16 de octubre de 1999  

En septiembre de 1997, el grupo mexicano Dina inauguró una planta en Mercedes, provincia de Buenos Aires, para la fabricación de sus camiones Dimex. En ese momento, varias voces en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) se levantaron en contra de su admisión como terminal, aduciendo que se trataba simplemente de una montadora.

"Nosotros somos una terminal -se defendió el flamante director general de Internacional Dina, Ricardo Franco Ramírez-. Cumplimos con la compensación que marca el régimen actual, y estamos pendientes de las expectativas que genera la firma del nuevo régimen.

"La Asociación de Fabricantes de Autocomponentes (AFAC) está negociando con Adefa por una integración nacional de un 50% de los materiales, y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Sindicato de Mecánicos (Smata) están presionando para que este régimen se dé", agregó.

-La Cámara alta aseguró que daría su apoyo a la media sanción que Diputados dio a ese proyecto...

-Un 50% de integración local es demasiado; la Argentina no está preparada para eso. Los componentes principales que componen un vehículo, como el motor, la caja, el eje, la cabina, no se fabrican aquí.

Lo que está proponiendo el Gobierno es ir del arancel externo común (AEC) actual de un 2 a 3% a un 14, 16 y 18%, dependiendo de cada una de las partes. También se habla de que el 50% del gravamen se mande a un fideicomiso o se administre con un fondo común para promover las industrias que realmente puedan fabricar en la Argentina. Eso tendrá que ser un proceso progresivo, no a partir del 1º de enero del 2000. Habrá compañías que lo hagan, pero son las que fabrican sus propios componentes.

-O que puedan compensar con piezas hechas en Brasil. ¿Ustedes todavía no tienen planta allí?

-No, pero la vamos a tener. Empezaremos a trabajar en el 2000 para instalarla, tendrá que ser una fábrica hermana de la de la Argentina. Actualmente, no podemos incursionar en el mercado brasileño desde la Argentina, sería una locura, los costos no darían.

-De instalarse en Brasil, ¿se levantaría la planta de Mercedes?

-No. La estrategia del grupo es continuar con el mercado argentino pese a la crisis. Con la planta en Brasil, se compensaría la producción.

-¿Por qué decidieron instalarse en la Argentina?

-Nos habían ofrecido un régimen de promoción industrial, llave en mano, trayendo todas las inversiones sin pagar aranceles. Desgraciadamente, llegamos demasiado tarde. La Argentina cambia tan rápido sus leyes que, en ese momento, el régimen de llave en mano había fenecido.

-Pero se instalaron igual.

-Nunca imaginamos que Brasil cambiara tan rápidamente. Han sucedido cosas inexplicables, porque Brasil devaluó casi un 100% y ha tenido una inflación del 7 por ciento.

-Algunos economistas dicen que va a explotar de un momento a otro.

-Yo diría que sí. El tema es muy sencillo: antes una unidad costaba 69.000 reales que, con el tipo de cambio anterior, eran unos 65.000 dólares. Esa misma unidad sigue costando 69.000 reales pero, al tipo de cambio actual, vale unos 35.000 dólares. Entonces, Brasil está más competitivo para entrar en cualquier mercado desde ahí.

Eso es un problema para la Argentina. Necesariamente tendrá que existir un comercio administrado entre la Argentina y Brasil, poner algunas barreras arancelariasÉ Las empresas que están radicadas en la Argentina e importan productos desde Brasil están sujetas a una compensación de una balanza comercial. Para aquellos que no la cumplen, el Gobierno impone una multa de un 20%. Para las compañías que no compensen, la multa tendría que ser mayor.

Industria nacional

-¿Los productos que comercializan en la Argentina son hechos en Mercedes?

-Todos. Dentro de la línea de carga, tenemos tres modelos: 160 CV, 205 CV (con dos versiones, carga general y tractores) y 250 CV. En lo que es pasajeros, tenemos dos: el 916, de 9 toneladas y 160 CV, y el 1622, de 16 toneladas y 217 CV. El año próximo pensamos incorporar la línea de cabina frontal con las mismas potencias. Todo se va a armar en Mercedes.

-¿Qué es lo que se hace en la Argentina?

-Los largueros, algunos componentes de soportería, rieles y llantas. La suspensión es importada, pero viene del Mercosur. De Brasil estamos trayendo ejes, motores, cajas de velocidades y sistemas de dirección. Nuestros proveedores son los mismos que los de la competencia: Allison, ZF, Cummins. La cabina es mexicana.

-¿Qué porcentaje del vehículo es importado?

-Tenemos integrado casi un 30% en la Argentina. Un 40% es del Mercosur y un 30% de México.

-¿Se prevé incrementar el porcentaje de fabricación local?

-Tendremos que hacerlo. Estamos haciendo tratos con Dana, para comprar el eje aquí.

Todos los materiales que podamos comprar en la Argentina vamos a integrarlos, porque si no quedamos afuera del régimen.

-¿Piensan importar algún vehículo en el corto plazo?

-Pensamos traer una línea especial de camiones de más porte y potencia: unidades de arrastre, tractores de 310 y 435 CV. Pese a su volumen de ventas, es un nicho que no queremos perder.

Con un AEC de extrazona del 35%, si los costos dan, los vamos a hacer. Si no, obviamente nadie lo va a hacer para perder.

Creo que nosotros tendríamos el derecho de tener un arancel diferencial, porque estamos instalados en la Argentina.

Estaríamos trayendo solamente dos productos de toda la línea, en aquellos casos que el mercado lo requiera; no estaríamos hablando de importar toda la línea y fabricar uno solo acá. Además, esos dos productos significarían sólo el 1% de las ventas.

-¿Qué penetración de mercado tuvieron en 1998?

-Cerramos con una participación del 3% en los segmentos donde competimos.

Entre enero y agosto últimos, tuvimos una participación de casi un 8%: de 5000 unidades, vendimos unas 400.

Dentro del global de ventas, sería de un 6%, aproximadamente.

-¿A qué adjudican ese crecimiento?

-Al plan Canje. Cuando comenzó, había tres empresas que eran las que fabricaban en la Argentina: Iveco, Scania -con un modelo- y nosotros.

-¿Variaron mucho las expectativas desde 1997 hasta hoy?

-Creo que las expectativas eran mayores a lo que hoy tenemos. No fue el mejor momento para llegar a la Argentina, pero el grupo no se arrepiente para nada de haber venido. El objetivo fue siempre crecer a pasos firmes, tener una estructura pequeña y controlar los costos para enfrentar cualquier crisis.

Eso lo hemos logrado; en 1998, nuestra compañía llegó al punto de equilibrio.

Datos personales

  • Ricardo Franco Ramírez: tiene 36 años, y nació en el Estado de Hidalgo, México, a 70 km del Distrito Federal. Está casado con María de los Angeles y tiene dos hijos: Juanita, de 12, y Ricardo, de 10. Hace dos años y medio que llegó a la Argentina. "Los chicos son los que más sufren el cambio, pero después de dos semanas son los que mejor se adaptan -opinó-. Uno se mete mucho en el trabajo, entonces la adaptación también es inmediata. La que sufre un poco es la esposaÉ No obstante, la colonia mexicana en la Argentina es muy grande; somos 600 familias mexicanas sólo en Capital Federal. Generalmente, las esposas se reúnen una vez al mes y platican de cosas mexicanas..."
  • Internacional Dina: el 96% está en manos del grupo mexicano Dina; el resto pertenece a los empresarios argentinos Francisco y Santiago Amarante. El dueño mayoritario de Dina es la familia Gómez Flores; el 49% de las acciones está colo cado en Bolsa.
  • Hobbies: practicar squash y tomar clases de tenis. "No soy tan bueno, solamente lo hago para practicar algún deporte y distenderme", se sinceró.
  • Su primer auto: un Renault 18, a los 21 años. Hoy, maneja un Fiat Marea.
  • Si no fuera lo que es: ejercería su carrera, contaduría. "Los números pueden ser muy bonitos; uno se puede divertir mucho con ellos. Son fríos cuando pintan una pérdida, pero pueden ser muy interesantes cuando se hace el estudio de un proyecto", consideró.
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