Angela Torres, la gran revelación Los Padecientes

"En una profesión tan difícil uno tiene que agradecer este tipo de proyectos que le permiten mostrar caras o matices que son diferentes", dice Nicolás Francella
"En una profesión tan difícil uno tiene que agradecer este tipo de proyectos que le permiten mostrar caras o matices que son diferentes", dice Nicolás Francella Crédito: Gerardo Viercovich
La actriz, protagonista del film, habló con LA NACION sobre cómo fue encarar el difícil personaje que le tocó encarnar
Antonela Minniti
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27 de abril de 2017  • 00:10

Angela Torres y Nicolás Francella hablan sobre Los Padecientes

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Cualquiera creería que tener que interpretar una nena de 13 años a los 18 hace el proceso más fácil, sin embargo eso no le pasó a Angela Torres . A pesar de haber transitado esa edad, el personaje que le tocó es oscuro, complejo y con una vida muy difícil, bien lejos de la realidad de la actriz. Alegre y fresca como siempre, la hija de Gloria Carrá y nieta de Lolita Torres, se destaca una vez más al componer un personaje lleno de matices y se perfila como la gran revelación de Los Padecientes, película que protagoniza junto a Benjamín Vicuña y Euguenia Suárez.

El film cuenta la historia de Pablo Rouviot (Vicuña), un reconocido psicoanalista que recibe el pedido de ayuda de Paula Vanussi (Suárez), quien quiere demostrar que su hermano Javier (Nicolás Francella), acusado de asesinar a su padre, es inimputable por los trastornos psiquiátricos que padece. Desconfiado de la versión oficial, Rouviot comienza una investigación para descubrir la verdad que lo lleva a encontrarse con un siniestro y oscuro pasado familiar. Torres se pone en la piel de la hermana menor de los Vanussi, Camila, una adolescente que guarda muchos secretos. En una charla con LA NACION, nos cuenta cómo fue transitar este papel.

-¿Qué sentiste al leer por primera vez el guión?

-La película trata un tema muy fuerte y muy actual, lo que me pasó cuando lo leí fue pensar ´pucha, que lindo poder mediante el arte, que es lo que más me gusta en la vida, pasar a ser una comunicadora´. Me gusta tener la posibilidad de comunicar esto y de representar algo tan fuerte. Además, es un personaje diferente a todo lo que he hecho, me sacó de la comodidad y estar fuera de la zona de confort es lo más lindo.

-¿En algún momento dudaste en aceptar?

-No, de hecho yo hice casting, así que ni loca lo dudaba. Cada vez que leía el guión me moría de ganas de hacerla.

-Es un personaje diferente a los que venías interpretando, ¿cómo fue prepararlo?

-Fue una aventura y estuvo muy buena. Yo particularmente me junté con mi mamá, leímos un par de cosas y escribimos. Soy bastante sensible y me gusta analizar desde la sensibilidad que puede tener el personaje, pensar en todo lo que había pasado esa nena, no solamente en su presente, sino en dónde se había formado y todo lo que había tenido que vivir. Analizar sus sentimientos, cómo fue que se hizo tan fuerte, cómo esa cabecita creció dentro de ese mundo macabro y se mantuvo sana. También me puse a observar otras películas para tomar cosas, hablé con el director y con Gabriel Rolón, nos juntamos con los actores a charlar... siempre es muy lindo preparar un personaje, es como la parte más divertida para mí, como cuando ensayás una obra, los ensayos son un momento de mucho disfrute.

-También te toca interpretar una joven bastante más chica que vos...

-Fue muy especial este trabajo, más a la edad que me toca vivirlo, volver a recordar lo que era tener 13 años, que aunque no fue hace mucho tiempo sí pasaron cosas en el medio que me hicieron cambiar. Me movilizó por todas partes el hecho de tener que encarnar este personaje y tener el honor de comunicar todo esto que le sucede, porque hay nenas que tienen que vivir este horror y realmente ponerme a pensar en eso me sensibiliza. A la hora de tener escenas de llanto me costaba mucho dejar de llorar porque entraba en algo que realmente me angustiaba.

-¿Cuál fue el desafío más grande que te trajo?

-Aunque no lo creas, tocar el violín, soy actriz, no música... [Risas]. Tuve que estudiar un poco y fue terrible, tengo que confesar que tuve pesadillas con el violín, tres hasta ahora. Viendo la película me sentí orgullosa por el simple hecho de poder guardar bien el instrumento en el estuche, es muy complejo.

-¿Creés que este papel de alguna manera puede consagrarte y plantarte en otro lugar como actriz?

-Consagrarse suena muy grande, pero ya hacer esto es muy lindo. Es un honor hoy en día tener laburo, eso ya es algo hermoso y más si hacés lo que amás, eso es consagrarse para mí.

Nicolás Francella, el otro hermano

Otra revelación de la película es Nicolás Francella , quién tuvo la difícil tarea de interpretar a Javier, un chico que padece trastornos psiquiátricos. "Sabía que estaba asumiendo un riesgo, pero de eso se trata mi laburo siempre. Sentir un poco de miedo y un poco de inseguridad al pensar en cómo interpretar a un chico con una enfermedad así hizo que pasara por muchos estados y sentimientos que me llevaron a lanzarme y meterme de lleno en esta película", le contó a LA NACION. Preparar el papel fue todo un desafío y llevó un proceso muy largo, sin embargo logró interpretarlo de una manera muy acertada. "Vi una película sobre un actor que sufre de esquizofrenia y paranoia para orientarme un poco, además me junté mucho con Gabriel Rolón al que le pregunté cosas puntuales de cada enfermedad para tratar de hacerlo lo más sutil posible y no excederme. Estudié y me interioricé sobre los diferentes trastornos, charlé con mi viejo y releí el guión muchas veces antes de comenzar el rodaje".

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