Salvadora, la mujer detrás de la leyenda de rebelde roja cabellera

El documental retrata a la influyente poeta, feminista y anarquista, esposa de Botana
Pablo De Vita
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27 de abril de 2017  

Escena del film de Daiana Rosenfeld
Escena del film de Daiana Rosenfeld Crédito: BAFICI

Poeta, feminista y fervorosa anarquista, también gravitó en los destinos de un emporio periodístico que fue leyenda mientras manejaba su Rolls-Royce. Como anarquista impregnaba de elementos ocultistas sus textos de militancia y creía en el amor libre, aunque terminó casándose con uno de los empresarios más exitosos del país. Ese mundo de desmesura y poder que pertenecía a Natalio Botana, mediante el mítico diario Crítica, se respaldaba en una mujer con tantos perfiles como Salvadora Medina Onrubia. "No se la conocía para nada, pese a que su teatro se dio bastante y en salas importantes. Incluso considerando que tradujo a Noël Coward. Existía un rechazo social porque era anarquista y amiga de Simón Radowitzky, por quien pidió su indulto ante Hipólito Yrigoyen", señala Josefina Delgado, autora de Salvadora, la dueña del diario Crítica.

El documental Salvadora, de Daiana Rosenfeld -que acertadamente el Bafici incluye en la sección Pasiones, y que se proyectará esta noche-, permite tomar contacto con una de las pioneras del feminismo argentino y desde cuyo recuerdo se dibujan los contornos fundamentales de buena parte de la primera mitad del siglo XX en la Argentina.

Salvadora nació en La Plata en 1894, fue madre a los 16 años de un hijo natural y al llegar a Buenos Aires su primer trabajo fue en el periódico anarquista La Protesta. Al comenzar su relación con Botana, el empresario adoptó a ese niño, apodado "Pitón", como propio. Luego nacerían Helvio (Poroto), Jaime (Tito) y Georgina (la China). En El mural, el film de Héctor Olivera, se señala la infidelidad de Botana con Blanca Luz Brum como el disparador para que Salvadora confesara a Carlos (Pitón) su condición de hijo natural. "¿Dice Natalio Botana? No, dice padre desconocido", le explica a su hijo una enérgica Ana Celentano, quien dio vida a la Salvadora de la ficción.

"Sobre eso hay muchas versiones, incluso de sus hijos y de ella misma -confirma Delgado-. También la de una sobrina directa de ella que la rescataba. Yo creo que lo que no le gustaba era cómo malcriaba Natalio a sus hijos." La realidad y la ficción se unirían en el suicidio de Pitón y en una depresión que no abandonaría a Salvadora hasta su muerte en la pobreza, en 1972.

El documental de Rosenfeld entrega un registro de época sustentado en recreaciones, la opinión de algunos especialistas y en abundante material fotográfico, con una voz en off joven, pero de una Salvadora que ya no tiene fuerzas al recodo del camino. Sylvia Saítta añade: "Es más bien triste el final de Salvadora Medina Onrubia, terminó sola viviendo en su departamento, lo que dicen bastante perdida en éter, morfina, no sé lo que consumía en ese momento. Bastante sola". Atrás habían quedado los años de esplendor de un emporio que se esfumó entre los dedos y su roja cabellera como estandarte de la vida cultural de Buenos Aires, su pertenencia a la Agrupación de Mujeres de Letras y Artes junto a su gran amiga Alfonsina Storni, y sus años de rebeldía. Unos pocos la recordaban sólo como la abuela del historietista y dramaturgo Copi, así bautizado por ella.

Quizá la mejor síntesis sobre Salvadora haya sido de su propia autoría y dicha por el personaje principal de una de sus mejores obras teatrales, Las descentradas, que años atrás con dirección de Eva Halac y el protagónico de Eleonora Wexler subió al escenario del teatro Regio. "¿No hemos convenido muchas veces en que somos mujeres extraordinarias? Las otras deshacen sus dolores con lágrimas. Yo los deshago con palabras."

Salvadora

Funciones, hoy, a las 21; mañana, a las 16.35, y el sábado, a las 11.15

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