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El imaginario del futuro según la personal mirada del grupo Krapp

Presentan El futuro del hipopótamo en el Teatro de la Ribera, en La Boca
Alejandro Cruz
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6 de mayo de 2017  

Debajo de estas pilchas, dicen, andan los 5 krappianos
Debajo de estas pilchas, dicen, andan los 5 krappianos Crédito: Carlos Furman

El panorama de la danza contemporánea en su amplia profundización de diversidad de lenguajes sigue expandiéndose. Mientras hoy, en el Centro Cultural Paco Urondo, Silvio Lang presentará Diarios del odio -una indagación escénica del poemario de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny con dirección del talentoso Silvio Lang-; mañana, Josefina Gorostiza, una de las protagonistas de La Wagner y una de las creadores e intérpretes de esa exquisitez que se llamó Paraje Das Unheimlich, repone en El Brío Una de vampiros; y el miércoles, Juan Onofri Barbato, el fundador del grupo KM 29, junto a la bailarina Amparo González Sola, estrenarán en el Tacec de La Plata, Caravana, un trabajo que parte del campo de la danza para ir de lleno al diálogo con lo sonoro y visual.

En lo que hace a la escena pública porteña, y en plan de revisión histórica, en julio de 2004 el grupo El Descueve estrenó en una sala del Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA). Debieron pasar 13 años para que otro colectivo fundamental en el plano de la danza contemporánea, el grupo Krapp, sea programado en una sala del CTBA

Si hace 13 años la obra se llamó Patito feo, los cinco integrantes de piezas como Mendiolaza y A dónde van los muertos, entre tantas otras producciones, estrenaron ayer El futuro de los hipopótamos.

"Para nosotros este estreno es especial porque nunca habíamos sido programados en una sala del Complejo apunta Luciana Acuña, una de las fundadoras del grupo-. Nos hizo trabajar de otra manera a la que conocemos en el teatro independiente en donde todo depende de vos, en donde estamos acostumbrados a controlar los pocos recursos de producción. Esto es la situación inversa y este nuevo aprendizaje nos obligó a ser más ordenados, a planificar. Para nosotros fue todo un desafío."

En ese desafío, Luciana Acuña, Gabriel Almendros, Luis Biasotto, Edgardo Castro y Fernando Tur, todos sujetos tan disímiles entre sí como adorablemente complementarios en escena, apostaron por el exceso, básicamente en lo que hace al vestuario, para convertirlo en un lenguaje en sí mismo.

En ese andar, repararon en la idea del futuro, en los cuerpos en el futuro, en la danza en ese futuro. "Pero un futuro tan lejano que, casi, no contempla al ser humano. En ese viaje volvimos atrás en la cadena evolutiva hasta llegar a la destrucción de la lengua hablada". Por eso, en El futuro de los hipopótamos y a contrapelo de las dos últimas propuestas, casi no hablan y sí hay mucho movimiento. Y vale otra aclaración para evitar confusiones: no hay hipopótamos en escena. A lo sumo se lo menciona en el título con esa lejana referencia a ese espacio del principio de las cosas y sus diversos paisajes tanto reales como imaginarios.

La obra tiene un primer acto, un segundo acto y una coda final. "Todo el tiempo lo que recorre a la propuesta es algo del orden de la imposibilidad de reconstrucción", apunta Acuña. "En el futuro construir algo es, hace tiempo, imposible, y es inútil establecer diferencias entre creación y destrucción", escriben en la información de prensa.

El desbocado vestuario de esta nueva propuesta krappiana es de Gabriela Fernández. La iluminación, de Matías Sendon; y la escenografía, de Ariel Vaccaro. La dirección pertenece a Acuña y Biasotto. Ambos, forman parte de la próxima Bienal de Performance que se inicia el viernes. En ese marco, presentarán Trampa para fantasmas.

El futuro de los hipopótamos

Grupo Krapp

Teatro de la Ribera, Pedro de Mendoza 1821.

Funciones, viernes, sábados y domingo, a las 19.

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