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2x1: la historia del nieto recuperado que prefiere el exilio a cruzarse con su apropiador

La historia de Francisco, el nieto recuperado 101 de Abuelas
La historia de Francisco, el nieto recuperado 101 de Abuelas Crédito: LN+
Francisco Madariaga Quintela vivió 32 años con una identidad falsa y pasó una infancia muy violenta; "No puedo creer la irresponsabilidad de esta gente", dijo en +Despiertos sobre el fallo de la Corte
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10 de mayo de 2017  • 11:37

Francisco Madariaga Quintela se convirtió, a principios de 2010, en el nieto recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo número 101. Pasó más de 32 años apropiado y con una identidad falsa, hasta que descubrió que su verdadero padre, Abel, todavía vive. De hecho es el secretario de la institución que preside Estela de Carlotto.

Su apropiador se encuentra detenido. Cumple una condena de 15 años por su causa, que se suma a otros delitos comunes. Tras el fallo de la Corte Suprema de la semana pasada, la defensa del represor pidió el 2x1.

Francisco Madariaga, el nieto restituido número 101 en Más Despiertos

21:11
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Durante una entrevista con Más Despiertos, emitida por LN+, Francisco contó su historia y manifestó su preocupación. "No puedo creer la irresponsabilidad de esta gente. Tanto de los jueces como de los políticos", manifestó.

Una infancia falsa y violenta

Francisco contó que su apropiador, Víctor Gallo, lo tomó "como un trofeo de guerra" durante el operativo Independencia y que su crianza estuvo marcada por la violencia. "Al día de hoy tengo una diabetes nerviosa porque a los 14 años me gatilló en la cabeza mientras estaba matando a piñas a su ex mujer", contó.

"Él era el custodio de las joyas de Mirtha Legrand. Iba al Patio Bullrich a buscar las joyas y en el camino pasábamos por Once y frenaba a escupir a algún judío y a agarrarse a las piñas. Yo miraba desde el auto y no entendía lo que estaba pasando", relató, y dijo también que Gallo solía cantarles canciones nazis."Yo tenía dos supuestos hermanos. Nos formaba, nos peinaba y nos cantaba eso".

"Con tanta violencia, me fue inculcando miedos para no llegar a la verdad", remarcó, y se quejó sobre el posible futuro de su apropiador: "Ahora, cuando uno todavía no terminó de asimilar la nueva vida, la nueva identidad, ya lo podría tener caminando en la misma ciudad de Buenos Aires conmigo".

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