Gurisa, una historia de amor en clave de tragedia gauchesca

Toto Castiñeiras, que desde hace más de una década se luce en la troupe del Cirque du Soleil, sorprende con un culebrón telúrico de montaje vanguardista.
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12 de mayo de 2017  • 11:48

Por Alejandro Lingenti

“Gurisa es una obra de personajes femeninos”, dice Toto Castiñeiras. Primer dato relevante: los protagonistas de este singular trabajo que se puede ver los viernes a las 23 en El Portón de Sánchez, son Juan Azar, Francisco Bertín, Nicolás Deppetre, Marcelo Estebecorena, Pablo Palavecino y Fred Raposo, seis varones. Y esa no es su única curiosidad. Tampoco hay un argumento diáfano, ni un trabajo de iluminación tradicional, ni un patrón musical estable. El marco es la tragedia gauchesca, pero el abordaje es atrevido y lúdico. “Escribí una historia de amores e intereses ambientada en una Pampa de 1840: los temas de esa historia circundan lo femenino, pero trabajar con un elenco masculino produjo encuentros, desencuentro y fricciones que aportan a la belleza de la obra”, sostiene Castiñeiras, autor y director de Gurisa. “Cuando me puse a ensayarla no me ocupé de una composición de lo femenino. Al contrario, trabajé con los actores desde sus propios potenciales masculinos. Tomé la decisión de ocuparme más de los contenidos, del culebrón. Porque Gurisa es también un culebrón que despliega todos los elementos del melodrama y los pone en ebullición. El desamor por diferencias de clase, la sumisión ante el machismo, la mujer rebelde, los círculos de poder, la naturaleza como plano de liberación y hasta la hechicería”.

¿Por qué te convocó el paisaje pampeano?

Viajando, tuve la necesidad de leer material sobre lo gauchesco. Nunca fui gaucho, pero puesto a hablar como un gaucho soy cautivante. Hay una información que está en la memoria ancestral y se hace presente. Cantar el Himno conmueve. La tierra de uno es un lugar mágico. No viajé demasiado por la Pampa, pero cuando la imagino, puedo traerla a la escena. Yo nací y me crié cerca del mar, pero nunca tuve amor por el mar. Cuando me imagino al mar, me lo imagino siempre agitado y turbulento. En cambio, a la llanura pampeana la imagino como un gran escenario.

¿Cómo fue el proceso de ensayo? Es un trabajo de mucha demanda física el de la obra.

Desde el día uno pusimos al cuerpo en acción. Hubo una búsqueda decidida de la dramaturgia corporal: el contacto, el equilibrio, lo colectivo... Entender que para trabajar con otro actor es clave que uno entienda que siempre es mucho más importante ese otro actor. Que uno es el eco de lo que el otro propone. Pasábamos días y semanas trabajando sobre dinámicas de movimientos, cuerpos en equilibrio y sostén.

Nacido en 1973 en Mar del Plata, Castiñeiras enseña clown desde hace años. Su capacidad en ese terreno quedó certificada cuando lo convocaron del Cirque du Soleil en 2004. Desde esa época hasta hoy, trabaja con la famosa compañía de Quebec, con la que recorrió más de 35 países. Fue clown central del espectáculo Quidam y, actualmente, se destaca en el taquillero show Séptimo día/No descansaré que no para de llenar el Luna Park: en el cuadro Sobredosis de TV, musicalizado con el precoz hit de Soda Stereo, se mueve con destreza en un espacio cambiante que se expande y transforma todo el tiempo. “La experiencia del Cirque du Soleil es una de las más hermosas de mi vida”, admite. “Me muestra que el mundo es un lugar posible, que no es sólo algo que está en mi imaginación, que existe. Me instala en los escenarios más lindos, con los públicos más variados. Me sostiene, me expone y me cuida. Y me da libertad. Tanto en Quidam como en Septimo día... las experiencias compositivas fueron de un gran crecimiento. Como actor, me dieron y me siguen dando las herramientas para comunicarme y para llegar a conmover a mucha gente”.

Cuando vivías en Mar del Plata, ¿ya planificabas desarrollar una carrera como la que estás haciendo?

Siempre me hacen esta pregunta sobre mi “carrera”. Y sinceramente no lo siento así. Yo no planifico demasiado nada. Soy de ir andando. Mis mejores experiencias artísticas se dieron de forma casual. Siempre veo lo que deseo como algo posible. No suelo enamorarme y ver al objeto de deseo como algo lejano. Lo mismo me pasa al momento de crear. Algunos procesos creativos pueden ser angustiantes y, muchas veces, pueden darle a uno patadas en el traste. Sin embargo, me gusta pensar en positivo. Podría haber sido una patada de puntín, pero mirá qué suerte que me dio de coté.

Gurisa, de Toto Castiñeiras. En El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034. Viernes a las 23.

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