Una casa de piedra restaurada con los colores del vino

Una pareja belga dedicó cuatro años a la audaz restauración de un castillo en el sur de Francia. Tan sensacionales quedaron los morados junto a la piedra que incluyeron un hotel para compartir este tesoro con el mundo
Eugenia Daneri
Wilma Custers / Features More
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23 de mayo de 2017  • 10:39

La región francesa de Languedoc-Rosellón es un mosaico de paisajes cuyos márgenes van desde los Pirineos hasta las costas del Mediterráneo. En su interior, el pueblo de Assignan se reveló como un valioso secreto a los ojos Tine Claeys y Marc Verstraete, una pareja que llegó desde Bélgica con la decisión y los recursos para hacer algo grande.

La primera visión fue la del antiguo Castigno y sus 150 hectáreas de viñedos abandonados, pero dotado del potencial correcto.

Durante los cuatro años que duró la obra, Tine y Marc invitaban familia y amigos a conocer su romántico proyecto, y cada vez se encontraban con la necesidad de un sitio para alojarlos. Así fue que empezaron a acondicionar también casas más modestas en el pueblo. Visitantes de todo el mundo se alojan hoy en las antiguas moradas de los trabajadores de las viñas transformadas en la Maison Vic, la Villa Rouge, la Grâce des Anges y la Maison des Amis, con hasta 9 habitaciones.

Las instalaciones del castillo renacieron en el impresionante Château Castigno con terrazas, piscinas, spa, restaurantes y bar. Estilista de profesión, Tine fue la encargada de la osada decoración con los colores de la vid en todas sus variantes. Otro homenaje, además del de revitalizar esta tierra (cosechan once variedades de uva y tienen una producción anual de 80 mil botellas) donde alzan su copa cada día frente a las vistas más hermosas que se atrevieran a soñar.

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