Celeste Cid: "El diálogo es fundamental, si no, se vuelve todo un delirio”.

CAMISA (TUCCI, $1700), JEANS (PAULA CAHEN D’ANVERS, $2585).
CAMISA (TUCCI, $1700), JEANS (PAULA CAHEN D’ANVERS, $2585). Crédito: MARIANA ROVEDA. PRODUCCIÓN DE MUME BOSKOVICH.
Duerme poco, pero no se queja: está luminosa, contenta y más maternal que nunca. Así la descubrimos, con un presente de plenitud, paz y felicidad.
Agustina Vissani
María Eugenia Castagnino
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24 de mayo de 2017  • 00:20

“Lo vivo como el primer día de clases. Todavía me pongo nerviosa la noche anterior”, nos cuenta Celeste cuando llegamos al café en el que nos citó para cerrar su primer día de grabación de Las estrellas, la nueva tira de Pol-ka que estrenará a fines de este mes.

Desde que nos sentamos, arrancamos a charlar de todo sin parar mientras Antón, su bebé de siete meses que tuvo junto con Michel Noher, nos mira sonriente desde el cochecito. “Es un santo, muy simpático, un galán como su papá. Me tiene embobada y súper pegote. Lo llevo a todos lados”.

Celeste está luminosa, feliz de haberse dedicado el tiempo para poder redescubrirse y encarar su segunda maternidad más plantada y segura de sus elecciones. Enamorada de su pareja, de sus hijos y de su nueva vida, dice que hoy siente que está en eje y que este año va a ser muy movido por las grabaciones diarias, su marca de ropa, Cid-Kohan, y su maternidad hiperdedicada, pero que no puede estar más agradecida por lo que tiene.

Crédito: MARIANA ROVEDA. PRODUCCIÓN DE MUME BOSKOVICH.

¿Cómo estás viviendo esto de volver a ser mamá de un bebé después de tanto tiempo?

Lo vivo distinto desde lo práctico; por ejemplo, ayer empezó a comer y le agarró su primer resfrío y yo trataba de asociar que a lo mejor era por la comida, entonces llamé al pediatra y le dije: “Sí, ya sé que tuve un hijo hace 12 años..., pero es mucho tiempo”. Hay muchas cosas de lo práctico que te olvidás. Creo que hay algo de la naturaleza que hace que te olvides para que te vuelvas a sorprender.

Y también tenés menos miedos que con el primero, supongo, era otro momento de tu vida...

Sí, tenía 19 cuando lo tuve a André. Ahora son miedos o precauciones distintas. Igual, a los 19 también sos bastante inconsciente. Crecimos juntos con André. Siento que esta es una buena edad como para volver a ser madre y vivirlo con mayor conciencia.

¿Tenías ganas o te sorprendió un poco la vida?

No, en algún lugar tenía ganas. Pero no había encontrado la situación perfecta. Y al final, se dio todo de una manera muy linda...

Crédito: MARIANA ROVEDA. PRODUCCIÓN DE MUME BOSKOVICH.

¡Y también muy rápida!

Si, también rápido, es verdad, pero está bueno. Los dos teníamos ganas, evidentemente había algo que se tenía que dar. Una a veces se pone leyes en la cabeza, del tipo “esto tiene que ser de esta forma” y después la vida también te da vuelta todo, te dice: “Bueno, bancá un segundo... y tomá esto” y ahí decís: “Esto también está buenísimo”.

¿Y qué tal ser mamá con experiencia al lado de un papá primerizo?

Hay algo que igual se complementa muy bien, sobre todo en cosas en las que él es un poco más obsesivo y yo no tanto, o al revés. Está buena la fusión, te hace repensar la estructura de lo que cada uno trae en la cabeza de “lo que está bien”. En realidad, los chicos necesitan amor, atención, cuidado y no mucho más. Pero sí, Michel es un papá primerizo hiperconectado con su hijo, eso lo ves mucho en los varones en general, hoy están más metidos... A la noche le doy la teta a Antón y después él se lo pone en el pecho y ya duerme ahí, es su ritual. Yo muero de amor.

Además de esta ternura..., ¿qué vino a traer este hijo? ¿Cómo estabas vos cuando te enteraste de que ibas a ser mamá?

Me emociona la pregunta. Yo estaba muy bien, estaba en un momento de mucha estabilidad en el trabajo, en general, ¿viste cuando sentís que acomodaste el placard y decís “y ahora qué me pongo”?

CAMISA Y PANTALÓN (CID KOHAN, $2390 Y $1980). SUÉTER (COMPLOT, $1190), PANTALÓN (CID KOHAN, $1350).
CAMISA Y PANTALÓN (CID KOHAN, $2390 Y $1980). SUÉTER (COMPLOT, $1190), PANTALÓN (CID KOHAN, $1350). Crédito: MARIANA ROVEDA. PRODUCCIÓN DE MUME BOSKOVICH.

Estabas para arrancar algo nuevo...

Había una sensación así, sí. Y cuando me enteré, felicidad total. Además, ver a Michel también muy copado... No podría haber sido mejor. Los dos estamos muy embobados, bah, los tres, André también. Él fue hijo único 12 años, así que es todo un cambio, pero es un genio. Lo tiene a upa, lo pasea, me dice: “Mamá, vos andá a acostarte un rato y yo lo cuido”.

¿Qué onda ser mamá de un bebé y de un preadolescente?

Ufff, edad complicada, André ya empieza a salir un poco al mundo y el mundo de hoy es básicamente las redes sociales las 24 horas, una cosa fuerte de mostrarse para el like. Él es re sano en pensamiento, pero no deja de ser un nene de 12 años. “Sos una exagerada”, me dice cuando yo intento cuidarlo, hay que tener mucha paciencia. Igual, ayer nos sentamos a hablar. Para mí esto de las redes sociales es un tema que tenés que hablar porque, por ejemplo, el tema del story en vivo, por ahí no está tan bueno que abras la puerta de tu casa. Lo digo y al mismo tiempo también caigo en esas redes en un punto. Una se va de vacaciones y todos tus amigos y no amigos saben dónde estás, qué estás haciendo. Hay algo en eso de que te llega un plato de comida y, antes de probarlo, lo primero es sacarle la foto. Es raro.

Y vos, ¿cómo llevás la exposición? Porque estuviste un tiempo en el que no querías saber nada y ahora pareciera que estás en una etapa más sociable... ¡Hasta una propaganda de cochecitos hiciste!

Supongo que crecí un poco. Me pasó que en mi adolescencia esa mirada del afuera yo la tuve como una lupa así gigante, demasiada exposición. En un momento tuve que guardarme. Sentí que me había quedado sin la voz de la decisión final, hubo algo que se dio en la inercia de trabajar, trabajar, trabajar... y en un punto me hizo preguntarme: “¿Dónde estoy parada?”. Yo no paraba de trabajar, llegaba a casa, estudiaba para el otro día, ocho años seguidos de tiras de muchísima exposición. Ahí me encerré, hice cosas más tranqui. En el medio, me pasó que logré decidir y armé mi casa, mi lugar, mis sí y mis no, mis estudios, estudié lo que tenía ganas, dejé de estudiar lo que tenía ganas y me lo planteé un poco así, para adentro, pero a mí me gusta estar con gente. Mi personalidad no es lo otro, solo fue una reacción a un momento puntual...

Decís que aprovechaste para estudiar lo que no habías podido hacer antes, que te reconectaste con vos, ¿qué encontraste en esa búsqueda?

Encontré la tranquilidad de no buscar tanto afuera. Es así, cuando dejé de buscar afuera encontré la paz. Lo que una necesita para estar bien es bastante poco, pero encontrar ese “bastante poco” no es tan fácil. Me pasa laboralmente, por ejemplo, no tengo grandes ambiciones del estilo “ay, voy a ser feliz cuando me toque ese personaje tan soñado”, no busco estar siempre necesitando un momento más glorioso para sentir felicidad, soy feliz ahora con lo que tengo.

Contanos de la marca de ropa... ¿Cuándo surgió?

Cid-Kohan surgió hace tres años, más o menos, que me mudé al mismo edificio en el que vivía Paula (Kohan) y un día, tomando mate, dijimos: “Che, tengo ganas de hacer esto”, “yo también” y la típica: “Que no se corte, que no se corte”. Y bueno, no se cortó y ya vamos por la quinta temporada.

SOMBRERO (MADE IN CHOLA, $2000), CAMISA (TUCCI, $1700).
SOMBRERO (MADE IN CHOLA, $2000), CAMISA (TUCCI, $1700). Crédito: MARIANA ROVEDA. PRODUCCIÓN DE MUME BOSKOVICH.

¿Siempre fue una pasión la moda para vos?

Sí, es algo que me gusta mucho, pero me gusta como mina, soy pilchera. Con Paula no tenemos la preparación académica, es cierto, pero como no queremos tocar de oído, vamos y nos metemos en los talleres, en todo. Lo que hacemos tiene que ver con las cosas que nos pondríamos nosotras o lo que nos falta y nos gustaría tener. No vamos a ir a hacer cosas megamodernas. Es un estilo femenino y, a la vez, muy relajado.

Además, se las nota muy compinches...

Eso es lo que más nos divierte, poder jugar, reírnos de nuestras boludeces; a veces jugamos a ser modelos, hicimos una campaña y yo acababa de parir hacía dos meses y estaba hinchada, pero no me importó nada. Me gusta el mensaje, mostrar a una mujer más risueña, divertida y accesible. No la perfección de la modelo, sino la mujer más real.

¿Cómo te organizaste para empezar a trabajar?

Antón tiene su niñera que viene a grabar conmigo, pero a mí me cuesta mucho delegar. Si estoy pasando letra, no es que lo tiene la niñera. Parezco re pesada, yo creo que en una semana o dos ya me va a odiar, onda “dejá al nene en paz”, estoy pasando letra y lo tengo conmigo, recién cuando hay que grabar lo dejo. Creo que estoy un poco pegada, porque si pudiera grabar con él a upa, lo haría.

¿Y qué te hizo volver a una tira? La última vez que nos vimos, nos habías dicho que Sos mi hombre era la última que ibas a hacer...

Es que soy como Mirtha, ¡siempre es mi último año! Me pasó que Las estrellas iba a ser un unitario, pero en el camino se transformó en un programa diario y ya había algo en el grupo que se estaba afianzando. La estaba pasando bien y sentí que este iba a ser un año de conectarme con la energía de todas estas mujeres. Además, se armó un ambiente muy cómodo para poder llevar a Antón, con esto de que todavía estamos muy pegados, me venía bien la contención femenina. Me encanta trabajar entre mujeres, hay algo que se genera que está buenísimo, bueno, ustedes lo saben, ya te conocés y ante muchas cosas podés identificarte rápidamente con las otras.

Y te armás una red, a nosotras nos pasa mucho de cubrirnos si alguna tiene un bardo en la casa... O de hablar un mismo idioma.

Nosotros estamos recién ahora empezando, pero sí, Marcela (Kloosterboer) acaba de ser mamá hace un año, charlamos de la comida, las cosas típicas. Por ejemplo, Antón es alérgico a la proteína de la leche de vaca y es un quilombo. Ahora parece que es re común, pero antes también pasaba y no se diagnosticaba. A él al principio se lo diagnosticaron como reflujo, le dieron dos medicaciones y no mejoraba y en un momento, por un amigo, me recomendaron una médica y ahí lo supimos. Es todo un tema porque, como toma la teta, me tengo que cuidar muchísimo yo para no transmitirle ningún alérgeno.

Entonces, vos no podés consumir lactosa...

Yo suprimí todo, es bastante extremo. Además, te das cuenta de que casi todo tiene proteína de lácteos, el atún, la gelatina, cosas que ni pensabas. Me acostumbré a leer las etiquetas. Y si vas a comer afuera, hay que pedir por favor que presten atención especial por la contaminación cruzada. Hasta los dos años va a ser así, por suerte a los 2 años, el 85% de los casos ya se corrigen, dejan de tener esa sensibilidad. Pero mientras tanto, estamos con este tema. Me encanta poder compartirlo porque muchas madres no caen con el médico indicado y pasan momentos horribles sin tener el diagnóstico correcto.

¿Y con Michel encuentran momentos para disfrutar del noviazgo?

Hace poco fuimos al cine solos, estábamos chochos. La primera vez que habíamos ido al cine después de que nació Antón, lo llevé. ¡No lo pude dejar! Sí, sí, lo cuento y me da vergüenza, estoy demasiado pegote, controladora de todo, muuuuy mamá. Hacemos colecho, obvio.

O sea que el noviazgo se complica...

Hay UN momento nuestro, de once de la noche a una de la mañana... Igual, pará, ¡hablemos del puerperio, por Dios, es durísimo! De golpe estás re atacada y no sabes por qué..., “dejame sola”. Pero por suerte Michel es re compañero, charlamos mucho, el diálogo es fundamental, si no, se vuelve todo un delirio. En una conversación podés estar de acuerdo o no, pero hay un lugar de alianza que está bueno.

Y, como dice nuestra nota de tapa de este mes, además de hablar, está bueno hablar en el momento en que te pasan las cosas. Hacer “streaming emocional” para no pasar facturas después.

Total, a los dos nos están pasando cosas importantísimas, mucho cambio, mucha sensibilidad. También se juega una cosa ancestral de cómo fuimos educados, o la imagen que uno tiene de sus madres, de sus padres. De golpe, es un ensamble que, en vez de ser dos personas vinculándonos, somos como 150 del árbol genealógico. Hay que tener un registro de eso. Y sí, creo que decir las cosas en el momento es lo ideal, pero hay veces que la ficha te cae más tarde, y cuando eso pasa, hay que ver cuál es el momento y la forma de poder volver a acercarse.

¿Qué onda compartir la profesión con Michel?

Él es muy apasionado, me encanta verlo laburar porque es re dedicado, muy entregado. Nunca trabajamos juntos, pero sí nos consultamos mucho todo, me re importa su mirada.

Y hablar de casarse...

¡Ni en pedo!

No, pero viste que cuando una está en la nube rosa del amor, dice: “Bueno, por ahí”...

No, ni en pedo la iglesia, el vestido, eso no. Si pinta algo más relajado, puede ser...

Te convencimos rápido, jajaja... Igual, se te ve muy bien, en eje...

Sé que va a ser un año movido, con dos hijos, la tira, la marca de ropa, pero también creo que va a ser un año re lindo. Ya lo vengo sintiendo, un año de experiencias, de empezar a sentir de verdad que puedo relajarme, no tener que controlar todo. Sí, hoy estoy en eje, es un buen momento. •

¿Qué te sorprendió de esta nueva etapa en la vida de nuestra entrevistada? ¿En qué te identificaste? También leé: Manifestá tus emociones con inteligencia y Emily Ratajkowski, Bella Hadid y los looks más deslumbrantes de Cannes

Maquilló Caro Ranni para Estudio Novillo. Peinó Facu Díaz para Shoot Management.

Agradecemos a Carolina Cane, Lucas Vazques, Laura Saint Agne, Guerlain, Queenies Nail Salón y Libelle Estética por su colaboración en esta nota.

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