En una jornada con tinte bien argentino se presentó La cordillera

En la sección Un Certain Regard se proyectó ayer la nueva y ambiciosa película de Santiago Mitre, que protagonizan Ricardo Darín, Dolores Fonzi y Érica Rivas
Diego Batlle
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25 de mayo de 2017  

Fuente: LA NACION

CANNES.- El de Santiago Mitre es el sueño del pibe. El director, que hace siete años rodaba El estudiante casi sin presupuesto durante los fines de semana y con un por entonces muy poco conocido Esteban Lamothe como protagonista, ayer presentó La cordillera -la película nacional más cara de 2017 con un presupuesto de casi seis millones de dólares- en la sección oficial Un Certain Regard. Para su protagonista, Ricardo Darín, que interpreta al flamante presidente argentino que participa en una cumbre de mandatarios latinoamericanos para una posible alianza petrolera continental mientras su vida personal y política empieza a derrumbarse, la experiencia no fue nueva, ya que había estado en la alfombra roja con Relatos salvajes en la edición de 2014.

Para Mitre, de 36 años, significa también un "ascenso", ya que en 2015 había estrenado La patota en una muestra paralela del principal festival del mundo como la Semana de la Crítica, donde ganó el premio principal. Para Darín es la ratificación como estrella de alcance planetario, hasta el punto que también fue invitado a la imponente celebración de los 70 años de Cannes y, antes de la función de gala nocturna de La cordillera, recorrió la alfombra roja en la previa de la proyección de El seductor ( The Beguiled), de Sofia Coppola, con Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Colin Farrell y Elle Fanning. Darín también fue noticia hace pocos días en el Marché du Film que se hace aquí de forma simultánea, porque se confirmó que desde agosto filmará con Penélope Cruz y Javier Bardem bajo las órdenes del director Asghar Farhadi, que viene de ganar su segundo premio Oscar con El viajante.

Mitre y Darín no estuvieron solos en Cannes. Los acompañaron sus respectivas parejas y varios integrantes del equipo artístico, técnico y de las productoras argentinas, francesas y españolas de este intenso y provocativo thriller político. En el caso de la novia de Mitre se trata, además, de una de las protagonistas del film, Dolores Fonzi, aunque también llegaron hasta este paradisíaco enclave de la Costa Azul Érica Rivas, Esteban Bigliardi y la chilena Paulina García, quien interpreta a la presidenta de ese país y es la anfitriona en la cumbre. El elenco multiestelar (y multinacional) de La cordillera incluye también a Christian Slater (de nuevo en las primeras planas gracias a la serie Mr. Robot) como el representante del gobierno estadounidense que intenta torcer el rumbo de las negociaciones (y traiciones cruzadas) entre las delegaciones latinoamericanas, y el popular actor mexicano Daniel Giménez Cacho como el mandatario azteca.

Noche de gala francesa: Dolores Fonzi, Santiago Mitre, Érica Rivas y Ricardo Darín y su esposa
Noche de gala francesa: Dolores Fonzi, Santiago Mitre, Érica Rivas y Ricardo Darín y su esposa Crédito: AFP

Darín se mueve por La Croisette con la soltura de las estrellas. En el photocall oficial de este mediodía se topó con su amigo Vincent Lindon, uno de los actores más importantes del cine francés y protagonista del film en competencia Rodin, y se dieron un largo abrazo entre elogios cruzados. Al atardecer, tras recorrer la mítica alfombra roja, el astro argentino -que unas horas antes había mostrado su costado entre cholulo y cinéfilo al acercarse a saludar a Roman Polanski- acompañó al equipo de La cordillera en un cóctel del film que se realizó en un yate que posee el Canal Arte en los amarraderos del lujoso balneario, y luego enfilaron hacia la inmensa Sala Debussy para la proyección oficial, que incluyó la presencia de todos sobre el escenario para la presentación oficial. En Cannes, se sabe, el protocolo es muy estricto y nadie -ni siquiera Darín- puede modificar las reglas del juego.

La cordillera -cuyos ejes principales son las internas dentro de la cumbre, una denuncia de corrupción contra el partido del presidente que podría afectar su futuro político y la conflictiva relación entre Hernán Blanco (Darín) y su conflictiva hija (Fonzi)- se rodó en locaciones reales como la Casa Rosada y el avión presidencial y, sobre todo, en un complejo de cinco estrellas en Chile, a 3600 metros de altura y rodeado de nieve en el que transcurre buena parte de esta House of Cards latinoamericana. La película -cuyo estreno en los cines argentinos está previsto para el 17 de agosto- tiene una fastuosa producción, un impecable acabado visual, sólidas actuaciones y una estructura de thriller que -a mitad del relato- tiene un quiebre con la aparición de un elemento del orden de lo fantástico que cambia el eje y resignifica todo lo que se ha visto hasta entonces y lo que se pensará luego sobre los distintos personajes.

Palabra de director

En diálogo con LA NACION, Santiago Mitre dice que el salto de un film ultraindependiente como El estudiante a una superproducción como La cordillera se dio de forma natural. "Si bien las diferencias son abismales, el problema sigue siendo el mismo: cómo lidiar con el material y cómo contar la historia de la mejor manera. Uno se va adaptando a las condiciones que tiene, los recursos pasaron de ser nulos en El estudiante a ser muchos en La cordillera, pero son siempre finitos. Uno debe adaptarse, pero a esta altura uno tiene la responsabilidad de que le paguen bien a la gente que te acompaña. Lo esencial es encontrarse en el cuadro, en el plano, en la escena. Estaba muy seguro del guión y lo único complicado fue el desafío del día a día, solucionar problemas como la falta de nieve en una locación y esas cosas", aseguró.

Respecto del presupuesto del film, Mitre indicó: "El universo de la alta política es caro. Los autos son caros, los trajes son caros, las locaciones son caras. No se puede hacer una película berreta en ese mundo donde se mueven en autos de alta gama, van a hoteles cinco estrellas y los trajes son confeccionados a medida. Sabíamos que iba a ser una película grande y, para entender la dinámica de las cumbres, acompañé a mi padre, que desde hace muchos años trabaja en organismos internacionales, a un par de encuentros regionales. Me documenté mucho y La cordillera está dentro de los estándares, incluso diría un poquito por encima, de este tipo de eventos".

Darín siempre estuvo en el horizonte de Mitre: "Era el único capaz de encarnar a este personaje por su impronta. Uno quiere querer a Darín todo el tiempo, esa tensión que genera, esa capacidad de generar verdad cada vez que habla, hace que siempre te pongas de su lado, incluso cuando los hechos que cuenta la película te empujan a dudar. Fue un aliado fundamental en todo el proyecto".

Consultado sobre los desafíos de trabajar con temas complejos para una película de aspiraciones muy masivas, el director dice que "no hay que subestimar, no hay que retroceder en las ambiciones narrativas y de puesta de escenas para facilitar las cosas". Según Mitre, "el conflicto esencial es el mismo que en mis dos películas anteriores: el duelo generacional, el cuestionamiento hacia las viejas prácticas políticas. Dolores (Fonzi) representa esa nueva mirada en La patota y en ésta. Después de trabajar la política estudiantil en El estudiante y la política en los márgenes sociales y en la militancia de base en La patota, ya tenía ganas de hacer una película como ésta: meterme en el corazón de la bestia", concluye entre risas.

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