Nada de revancha: River-Rosario Central tiene todos los ingredientes para ser el mejor plato de la fecha

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Alario, protagonista del gran partido del domingo
Alario, protagonista del gran partido del domingo Fuente: FotoBAIRES
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25 de mayo de 2017  • 23:43

Habría que empezar de una vez por todas a revisar el concepto de revancha aplicado al deporte profesional. Ninguna situación, por similar que parezca, es idéntica a otra. Ya lo dijo Simeone, en la vigilia de una final con el Atlético, obligado al recuerdo comparativo de juegos decisivos frente a su bestia negra llamada Real Madrid. “No podemos hablar de revancha. Es otro momento, otros jugadores, diferentes sensaciones. En todo caso una nueva oportunidad”.

La final de la Copa Argentina del año pasado entre River y Central fue uno de los partidos más excitantes de 2016. Una vez más, como ante Huracán y Boca, los rosarinos se quedaron sin nada en un cierre ajustado, pero a diferencia de los otros casos (sobre todo con Boca, cuando fue groseramente perjudicado), esta vez la amargura tuvo que ver con una victoria que se creyó posible y se escapó en apenas un cuarto de hora.

Ya no está Coudet en el banco con su valentía y su vibración permanente. Ni la gambeta de Cervi, ni la pausa y el panorama de Lo Celso, ni los goles de Larrondo, ni la dinámica de Montoya. Paolo Montero ha sabido gestionar con tacto, ductilidad y buena mano para que semejante cantidad y calidad de ausencias no resintieran la estructura. El uruguayo reacomodó rápido y recuperó líderes. Pinola manda desde el fondo y con su viejo nivel de selección es el ministro de la defensa. Carrizo y Camacho profundizan por las bandas. Musto se sostiene en el medio y cada día juega mejor y Teo con Marco Ruben arman una dupla de ataque premium. El campeonato al canalla ya le queda lejos, pero dar el golpe en el Monumental sería confirmar el presente, soñando con un futuro de copas.

River cambió menos desde aquella noche del Kempes en la que se llevó el título apelando a su convicción, su búsqueda inclaudicable y la mano de Gallardo para hacer cambios que transformaron el resultado. Perdió a D´Alessandro pero recuperó a Rojas. Con él, funcionamiento y resultados volvieron a estar a la orden del día. Reconocible en su idea como pocos equipos del fútbol argentino, River sabe a qué juega y ha vuelto a jugar a lo que sabe. Laterales que duplican las bandas en ataque, mediocampistas que lastiman con su habilidad y delanteros que se reparten goles como caramelos en el colegio. Todo con dinámica y precisión.

Pity Martinez es el ejemplo emblemático del momento del equipo y del círculo virtuoso. Pleno de confianza, se anima a intentar aquello que antes lo inhibía y ahora lo transforma en un jugador decisivo. Conocedor del resultado de Boca, el domingo River deberá ganar para seguir a rueda del puntero o para confirmar el asalto a la punta.

El fixture del conjunto de Gallardo le pone por delante rivales muy duros y esa seguidilla comienza frente al “canalla”.

Aún con lo resbaladizas que suelen ser las predicciones, es posible imaginar un gran partido, con ritmo, muchos goles y buen juego.

Con Sampaoli en el estadio como testigo seleccionado, River y Central jugarán el gran partido de la fecha. De revancha nada de nada. De partidazo, todos los ingredientes.

El video de los goles de la final de la Copa Argentina

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