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La segunda vuelta de unos payasos poéticos en una saga inoxidable

Juan Garff
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27 de mayo de 2017  

Barnfather, Cecere y Pereda
Barnfather, Cecere y Pereda Crédito: P. Rodríguez Tondat

Vivitos y coleando 2 / A utor: Hugo Midón / Música: Carlos Gianni / Dirección: Manuel González Gil / Intérpretes: Roberto Catarineu, Laura Oliva, Carlos March, Julián Pucheta, Flavia Pereda, Rodrigo Cecere y Vicky Barnfather / Coreografía: Doris Petroni / Vestuario: Mónica Toschi / Escenografía: Jorge Ferrari / Teatro: El Picadero, Pje. Enrique Santos Discépolo 1857 / Funciones: sábados y domingos, a las 16 / Nuestra opinión: muy buena

Las obras de Hugo Midón se distinguen porque sus momentos musicales, compuestos siempre por Carlos Gianni, son claramente el eje sobre el que se desarrolla la acción y en el que se plasma el mensaje. Esto es particularmente cierto para la serie Vivitos y coleando, que surgió a partir de hilvanar episodios originalmente creados para la televisión. Buena parte de las canciones se convirtieron en frases (musicales) hechas, en citas cantadas recurrentes. Desde el "Te veo bien" del reencuentro de los tres payasos y el "encantado de conocerme, mucho gusto por quien soy" frente al espejo, hasta "los tengo que tener cortitos, limpitos a los payasitos... para que vuelen bajito" de la dictatorial directora de circo que odia por igual a la música y la verdad.

Manuel González Gil, consciente de ese crescendo que lleva a la canción, marca en su puesta en escena de Vivitos y coleando 2 el camino hacia la eclosión musical, adelantando en medio de los diálogos breves líneas instrumentales que anticipan el tema en ciernes. Las primeras canciones pasan, sin embargo, con una intensidad menor, como en una etapa de precalentamiento hacia lo que está por venir.

Roberto Catarineu y Carlos March, espléndidos protagonistas de Vivitos y coleando desde su estreno, encuentran en esta segunda parte de la trilogía en Laura Oliva un nuevo vértice para formar el triángulo de narices rojas. Es justamente ella la que lleva la batuta en la escena que señala el momento de destape de la emoción: los payasos escuchan absortos un fragmento de "Una furtiva lágrima", por Luciano Pavarotti. La directora del circo les espeta en contrapunto su "cortitos", el discurso eficientista. Y el coro advierte que tras la sonrisa mansa algo puede estar en ebullición. Es una especie de editorial de esta edición de Vivitos y coleando.

La coreografía de Doris Petroni dibuja la música con el ligero movimiento de los cuerpos de payasos, traza figuras que podrían interpretarse como la escritura musical de la que emerge la música. El vestuario de Mónica Toschi se ofrece a una mirada de conjunto atractiva por demás, y permite a la vez detenerse en infinidad de detalles que son pinceladas que ilustran la irreverente, implacable negativa de Midón a someterse a convenciones mediocres. El elenco que acompaña al trío protagonista luce impecable y dan ganas de verlos actuar un poco más.

Piedra libre

Un ciclo a la medida de los más chiquitos

En junio se lanzará un circuito de once obras para la primera infancia en siete salas de Buenos Aires y el conurbano. Se presentarán para público de 8 meses a 3 años las obras de títeres Umpinino, del grupo El Bavastel, y Bichitos, de El Yeite, así como las que integran el repertorio del Proyecto Upa, dirigido por Gabriela Hillar y el grupo musical Patinetas en Banda, entre otros. Las salas que participarán en este proyecto son: Teatro Taller del Ángel (Palermo), Galpón Artístico de Caballito (Caballito), El Marechal (Villa Crespo), Foro de las Ciencias y las Artes (Vicente López), Arte 7 (Florida), Teatro Marcó Moreira (Tapiales) y Centro Cultural Espacios (Villa Ballester).

Por: Juan Garff

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